Hispania Sacra 77 (156)
julio-diciembre 2025, 1350
ISSN-L: 0018-215X, eISSN: 1988-4265
https://doi.org/10.3989/hs.2025.1350

RESEÑAS

Reseña de / Review of: Rucquoi, Adeline: Dominicus Hispanus. Saint Dominique avant la fondation de l’Ordre des Prêcheurs. Saint Dominic before the Foundation of the Order of Preachers, Centre d’Études Historiques de Fanjeaux, Villematier, 2023, 250 págs. ISBN: 978‑2‑9568972‑4‑8.

María del Mar Graña Cid

Universidad Pontificia Comillas

https://orcid.org/0000-0001-6706-2298

Tal como indica el título, este nuevo libro de Adeline Rucquoi desarrolla el estudio del Domingo de Guzmán Hispanus, es decir, de la persona que era antes de iniciar sus años internacionales, fundar la Orden de Predicadores y convertirse en “Santo Domingo”. Se trata de la etapa de su vida peor conocida, pero el objetivo no es solo iluminarla, sino ofrecer respuestas a varias preguntas, entre ellas esta fundamental: ¿es el término Hispanus necesario para entender la vida y obra de Domingo de Guzmán? O, lo que es lo mismo, ¿hasta qué punto condicionó el origen hispano de Domingo su aportación histórica? La autora responde al enunciar su tesis: el contexto cultural hispánico explica al hombre y a su obra.

Para demostrarlo, Rucquoi se circunscribe a una cronología muy concreta que inicia con el nacimiento del personaje, entre 1170 y 1174, y finaliza en 1206, momento en que Domingo llevó a cabo su primera fundación religiosa, el monasterio femenino de Prouille. El grueso del libro va revisando su peripecia vital durante estos años, siguiendo una división por fases que se delimitan en función de sus principales actividades.

Esta revisión sigue una metodología de trabajo bien definida. Se trata de estudiar los datos conocidos de la vida de Domingo en una doble dimensión. Por un lado, valorando lo que se ha investigado sobre su contexto histórico, especialmente en los tiempos y las zonas donde vivió, aunque sin excluir algunas referencias a otros espacios y tiempos. Por otro, cotejando la información biográfica con documentos de archivo. Esta metodología no es nueva y, además, la autora se alinea de forma expresa con otras investigaciones que han estudiado a Domingo a la luz de su contexto. Con todo, su aportación radica en el desarrollo de una visión más amplia del mismo que rebasa los aspectos eclesiásticos y religiosos.

Para ubicar debidamente el objeto de estudio, efectúa en primer lugar un balance historiográfico donde pone de relieve los problemas que plantean las fuentes hagiográficas y biográficas en lo que atañe a los primeros treinta y cinco o cuarenta años de la vida de Domingo. A esta tarea dedica el capítulo 1, titulado “Domingo y sus biógrafos”, que contiene un detallado repaso de las obras más importantes, desde la primera biografía, el Libellus de principiis Ordinis Praedicatorum de Jordán de Sajonia, hasta los trabajos de investigación actuales; de forma muy acertada, incluye además otros textos, como los testimonios del proceso de canonización, la bula en que Gregorio IX –que trató personalmente a Domingo– realizó dicha canonización, y otra serie de fuentes posteriores. Asimismo, valora las distintas controversias historiográficas que han ido surgiendo en torno al personaje, sobre todo la que se planteó en el siglo XVIII sobre su posible origen noble. Constata lo poco que se ha considerado la fase hispana de Domingo y el desconocimiento que de esos años se sigue teniendo en la actualidad.

Sigue después el desglose por fases de la vida de Domingo. El capítulo 2, “De Caleruega a Palencia”, se consagra a los primeros años y revisa varios problemas. El de los orígenes familiares sigue siendo oscuro y, si bien la autora afirma no querer participar en el debate, plantea la posible extracción humilde de Domingo a partir de reflexiones que nos resultan sensatas: no solo porque el nombre que eligieron para él era el de dos santos castellanos de origen humilde, sino porque ello podría explicar la facilidad y familiaridad con la que Domingo se comunicaba con la gente popular en Languedoc o Roma. También resulta muy interesante el detallado cotejo que Rucquoi realiza entre los datos aportados por Jordán de Sajonia sobre la educación de Domingo y lo que sucedía en la comarca y en otros ámbitos hispanos. Se trata de valorar su credibilidad, especialmente la referencia al hecho de que Domingo figure como oficial del capítulo de Osma a comienzos de la última década del siglo XII y no a finales, que sería el momento probable en que fue a estudiar a Palencia; precisamente, este hecho de ingresar en el cabildo antes de ir a un studium generale sería habitual en la época. De este modo, la autora dibuja de forma nítida los contextos vitales de Domingo y aporta sus propias conclusiones sobre diversas cuestiones: no son datos definitivos, pero sí probabilidades bien argumentadas.

El capítulo 3, “Osma: una sede”, revisa la historia de esta diócesis, sobre todo las figuras de sus obispos y los problemas con la Corona. Las conexiones que Rucquoi traza con Domingo, en nuestra opinión, quizá habrían requerido mayor desarrollo. Sin duda, el hecho de que el cabildo de Osma asumiese la vida regular fue determinante. Ello podría contribuir a explicar la habitual buena relación de Domingo con los obispos, incluso cuando se oponía a ellos. O su elección de la regla de san Agustín, propia de los canónigos regulares, para su creación religiosa, la Orden de Predicadores. Con todo, es sabido que en esta decisión pesaron además otros factores. El tema ha sido bien trabajado desde la perspectiva eclesiástica y se echa en falta un mayor uso de estos estudios.

En el capítulo 4, “Palencia: un studium generale”, la autora sigue aportando interesantes reflexiones sobre la historia de la educación en el espacio ibérico, tema que conoce bien. Además, valora la vida cultural castellana y destaca su intensidad y variedad en los años en que Domingo estudió en Palencia. Llama la atención sobre la presencia habitual de extranjeros en los centros de estudio, tanto alumnos como profesores e intelectuales que buscaban un conocimiento no disponible en otros lugares. Esta originalidad hispana se debería en buena parte a la coexistencia de cristianos, judíos y musulmanes. Plantea la posibilidad de que ello causase una impresión duradera en Domingo. La tradición de conocer al otro y sus textos fundamentales, así como de polemizar con él, podría haber sido una importante fuente de inspiración de la actividad predicadora de Domingo para convertir a los cátaros del Midi. También pudo influirle el hecho de que la retórica tuviese precedencia sobre la lógica en la educación hispana o que se considerase que el estudio podía conducir a la santidad. Son interesantes las reflexiones que aporta Rucquoi en torno a estos aspectos, pues contribuyen a reforzar la idea, bien conocida, de que Domingo y sus procedimientos no tuvieron nada que ver con la Inquisición y que el vínculo entre esta institución y los dominicos fue resultado de la política pontificia.

De especial interés resulta el capítulo 5, “Una embajada a las ‘Marchas’”, porque la autora efectúa un detallado análisis para determinar cuál fue el destino de los dos viajes que, según Jordán de Sajonia, realizó Domingo junto al obispo Diego de Osma entre 1203 y 1206. El cronista menciona unas “Marchas” que no ubica geográficamente. Además, ya en el siglo XIII se señalaba que el destino del viaje fue Dinamarca y que el objetivo era encontrar esposa para el heredero al trono castellano, don Fernando, hijo de Alfonso VIII. Rucquoi argumenta de forma convincente que debió tratarse del condado de La Marche, en el norte del Limousin y en la frontera de Aquitania. El capítulo trata también sobre el encuentro de Domingo y Diego, a su paso por Languedoc, con los cistercienses enviados por el papa para acabar con el problema cátaro. Se supone que Domingo no tuvo mucho contacto con cistercienses en Osma y que no había conocido a ningún hereje; sin embargo, la autora subraya que no tuvo problema en iniciar su misión y vincula este hecho al carácter cosmopolita de la Castilla en la que el santo se formó.

El capítulo 6 se dedica a “Prouille: una fundación para mujeres”. Esta comunidad femenina fue el primer establecimiento religioso fundado por Domingo y, como resalta Rucquoi, una de sus casas favoritas. La autora también subraya el interés del santo por las mujeres y aporta interesantes ejemplos y datos, en general conocidos. Lo que nos parece más relevante es que ponga de manifiesto lo poco usual de este comportamiento si se compara con los eclesiásticos de su tiempo, así como la conexión con lo hispano. En concreto, considera el posible peso del peculiar estatus alcanzado por las mujeres en Castilla a la hora de definir las relaciones femeninas del santo. Al mayor grado de autonomía y libertad de que gozaban respecto al resto de Europa cabría añadir el excelente nivel de educación de las mujeres peninsulares. Quizá no sea casual, en este sentido, el interés de Domingo por instruir a las monjas. La autora añade otros datos sobre la actitud general de la Orden de Predicadores hacia las mujeres y el problema de la cura monialium que, en nuestra opinión, no quedan del todo bien ubicados en el marco del capítulo. Son cuestiones complejas y sobre las que hay abundante bibliografía. Claramente, un desarrollo adecuado excedería los límites del libro.

Por último, en la “Conclusión”, Rucquoi insiste en que la obra de Domingo no puede entenderse si omitimos la Castilla donde creció y vivió durante más de treinta años. Además, enuncia con claridad los aspectos de su vida en los que ello es más visible. Se trataría, en concreto, de su relación con la Iglesia secular, desde el papa a los clérigos, con las universidades, con el entrenamiento dialéctico, con “los otros” y con las mujeres. Aunque las crónicas no los señalen, ninguno de estos aspectos podría explicarse sin referirse a su educación y vida hispanas. Por ello, Domingo merece ser llamado Hispanus.

Unos interesantes apéndices completan el estudio. El primero es un texto que describe la toma de hábito en la comunidad de canónigos regulares de San Agustín de los Santos Vicente y Leto de la Sierra o del Monte, en la diócesis de Burgos (1208). Domingo pudo haber oído o cantado las letanías que incluye. El segundo apéndice incluye una valoración sobre el episodio de la conquista de Barbastro y las dos concepciones de la guerra que es posible percibir en castellanos y francos. En concreto, la autora destaca que Castilla era una parte de la cristiandad donde la victoria sobre el enemigo no desembocaba en su aniquilación y subraya el “humanismo” visible en diversas manifestaciones culturales castellanas en contraste con la mentalidad franca. Ello debió inspirar a Domingo y Diego de Osma cuando se enfrentaron a los herejes de Toulouse. El tercer apéndice contiene una valoración sobre el poder y la sabiduría en la España de Domingo: la autora insiste en la gran diferencia entre España y otros reinos, concretamente Francia e Inglaterra, y valora aspectos como el poder del rey y el papel del conocimiento, ambos de origen divino y al servicio del bien común. Precisamente, en la vida y obra de Domingo la búsqueda del summum bonum y de la veritas estuvieron entrelazadas. Por último, el cuarto apéndice aporta una pequeña adición cronológica a la vida de Domingo: Rucquoi revisa algunas de las fechas aportadas por los cronistas y ofrece fundamentos documentales, lo cual le sirve para ahondar en diversos aspectos de la biografía del santo.

A modo de remate final, ofrece un elenco de fuentes y bibliografía. No se trata de una recopilación exhaustiva, pero sí recoge títulos importantes. Se echa en falta la inclusión de algunos trabajos citados en nota a pie.

El contenido del libro se presenta en francés y en inglés, lo cual constituye una buena forma de garantizar su difusión entre el público internacional, máxime considerando que la obra forma parte de la Collection d’histoire religieuse du Languedoc au Moyen Âge, publicada por el Centre d’Études Historiques de Fanjeaux. Nos parece interesante que este componente hispano se incluya en esta importante tradición de estudios sobre la vida religiosa en el Midi francés.

En definitiva, un libro interesante e iluminador en muchos aspectos, con buena reflexión y fundamentación. Sin duda, recomendamos su lectura a todos los interesados en Domingo de Guzmán y en el Medievo hispano.