El voluminoso estudio que nos ofrece en esta ocasión el profesor Ladero Quesada es el resultado de una larga reflexión aquilatada a lo largo de su extensa vida académica, en la que el período medieval del occidente europeo ha tenido siempre una centralidad indiscutible. Como el propio autor reconocía en la presentación de esta obra, el libro que tenemos entre manos completa en cierto modo el contenido del célebre manual de Historia Medieval que publicó en 1987 con la editorial Vicens Vives. Aunque el manual incluía contenidos de historia cultural y de antropología cultural, su excesiva extensión le obligó a recortar materias y conceptos. En esta entrega se añaden numerosos aspectos que apenas fueron esbozados en la obra anterior. Combinando ambas publicaciones podemos contar con la visión que el profesor Ladero ha tenido y tiene del pasado medieval europeo, algo esencial para situarlo entre los principales maestros del medievalismo español contemporáneo. Pocos historiadores han sido capaces de ofrecer una visión tan completa del tema, en cierta manera enciclopédica. La obra se centra en el espacio europeo occidental (la cristiandad latina) desde un punto de vista general, sin entrar en la periodización más habitual en este tipo de planteamientos globales (alta, plena y baja Edad Media), precisamente para facilitar la comprensión de las materias tratadas, aunque en bastantes ocasiones se introducen algunas matizaciones cronológicas, especialmente en la introducción.
El mismo título de esta obra alude de algún modo al planteamiento cultural de fondo, aunque los sucesivos capítulos incluyen numerosas realidades que pertenecen a campos del saber bastante heterogéneos. En algunos pasajes se puede hablar de un sesgo más cercano a la antropología cultural, mientras que en otros se entra de lleno en la cosmovisión del hombre medieval, de modo que tanto la historia del pensamiento como la religiosidad están muy presentes. Lo mismo cabría decir de otros planos de la realidad histórica, bien sea social, política o ideológica. Todos los elementos que se desgranan a lo largo del texto confluyen en una explicación bien trabada del universo mental del medievo occidental europeo, sin el cual no es posible entender cabalmente otros procesos históricos, tanto anteriores como posteriores.
La obra consta de nueve extensos capítulos, a los que hay que añadir una introducción explicativa del sentido general del libro, unas conclusiones en las que el autor reflexiona sobre el legado medieval del mundo occidental, y una extensa bibliografía que ha servido de apoyo para su reflexión personal, donde se combinan autores antiguos y modernos. Asimismo, incluye una breve cronología. Estamos, por tanto, ante una meticulosa visión del medievo europeo que rebasa con mucho los moldes académicos actuales, demasiado sesgados por la compartimentación del saber.
Los primeros capítulos están dedicados a exponer los fundamentos del saber en aquel mundo (capítulo 1), la cosmovisión de la naturaleza (capítulo 2) y de las criaturas (capítulo 3), así como de las visiones del más allá (capítulo 4). Se advierte un claro predominio de los capítulos centrados en lo que se entiende por “persona” en el universo mental del hombre medieval. El legado filosófico de la antigüedad clásica aparece descrito con las aportaciones de la tradición judeo-cristiana en sus diferentes momentos. Hasta este punto del libro se exponen sobre todo las principales aportaciones de la tradición clásica, asimilada y transformada por las interpretaciones generadas en el seno de una sociedad eminentemente cristiana.
En cierto modo, se podría decir que el capítulo 5º (¿Qué es el hombre?) viene a ser el eje central de toda la obra, ya que explica las dimensiones existenciales de la persona y su proyección en el marco social, destacando algunos elementos nucleares, como el sentido de las edades del hombre o la visión de la dualidad hombre-mujer. La imagen de la sociedad y sus órdenes, el papel y el sentido de la Iglesia dentro del marco estamental, se analizan de un modo profundo y sistemático.
El análisis continúa a partir del capítulo 6º, con una exposición de los nexos entre persona y sociedad. El despliegue de temas es muy amplio: el papel de la Iglesia en la sociedad, los sistemas de parentesco dentro del marco familiar, el estatuto del matrimonio, las relaciones conyugales, el derecho sucesorio, las pautas de la vida (desde la infancia hasta la senectud) o las formas de la religiosidad, concluyendo con una serie de reflexiones acerca de la progresiva definición de la individualidad en el marco de un progresivo descubrimiento y aprecio por las realidades de la naturaleza, que culminan en la época del humanismo.
El capítulo 7º (Vicios y virtudes) es uno de los más densos de todo el libro. Es evidente que la impronta de la teología moral es muy visible a lo largo de la explicación, tanto para la definición canónica de los vicios y pecados, como para la exposición del sentido de las virtudes y pasiones del alma. Dedica un interesante apartado a las emociones, donde las distintas formas del amor ocupan un lugar relevante, especialmente en el ámbito literario. Las formas que adopta la amistad en el seno de las relaciones personales, familiares y sociales, se contraponen a las manifestaciones de la violencia, con las secuelas que se advierten en el terreno de las penas y delitos, o con el sentido de la venganza.
El capítulo 8º (El Cuerpo) está especialmente relacionado con los ideales educativos del hombre medieval, así como el sentido del binomio materia-espíritu. La mayor parte de la explicación se centra, no obstante, en el sentido de la salud y la enfermedad, sin olvidar otros detalles de interés, como las supersticiones que rodearon en ocasiones el problema de la curación de las enfermedades.
El último capítulo (El tiempo) se orienta hacia una comprensión de temas de gran interés, como su percepción personal y social, así como el planteamiento de su medición, para concluir con un análisis del papel de la misma Historia en el seno de las sociedades medievales. No podía faltar en este punto una exposición de las distintas modalidades de milenarismo.
El libro concluye con una reflexión personal acerca de la herencia medieval del mundo occidental en el tiempo presente. A pesar de que el autor le dedique un espacio más reducido que al resto de capítulos, el interés que tienen estas páginas radica precisamente en esas opiniones más personales que facilitan al lector una valoración general del legado medieval. Como es natural, el autor se aleja de los estereotipos más manidos que se suelen manejar entre el público no especializado. Frente a la idea tópica de la oscuridad medieval, se presenta una variada panoplia de argumentos que se orientan hacia la concatenación de sucesivos “renacimientos” que se escalonaron a lo largo y ancho de aquellos siglos. Para Ladero, las aportaciones más relevantes de la herencia medieval se centran en torno a principios actualmente vigentes, como el reconocimiento del hombre como persona, la visión positiva de la condición humana y por extensión de la naturaleza entera del universo, así como la búsqueda de la verdad, la bondad y la belleza. Estos principios están en la base misma de la civilización occidental. Otros principios y realizaciones son igualmente esenciales, como la idea de progreso, heredera de la interpretación del tiempo lineal y ascendente. Aprovechando el célebre libro de Paul Ludwig Landsberb (La Edad Media y nosotros, 1923), Ladero Quesada reflexiona sobre el elenco de elementos medievales que están o han estado presentes en nuestro tiempo presente. Sin volver la vista atrás con nostalgia (y sin resentimiento), nos ofrece con este libro una aportación esencial para afrontar con objetividad la comprensión de un período fundamental de la historia europea y, por extensión, de la civilización occidental.
En definitiva, estamos ante una obra esencial para afrontar la comprensión del mundo occidental europeo medieval. Tanto el especialista como el estudiante universitario encontrarán un elenco muy completo de cuestiones esenciales. En el aparato crítico de cada capítulo se ofrece una de las más exhaustivas aportaciones de la historiografía contemporánea sobre el medievalismo académico.