Los trabajos sobre cultura escrita en la Edad Media no han abundado en Portugal en los últimos años, especialmente los centrados en el mundo monástico, con excepción de los dedicados a las comunidades de monjas dominicas, y a las bibliotecas de algunos conventos franciscanos. En cambio, tanto la Edad Moderna como el período desamortizador han merecido mayor atención, beneficiándose en este último caso de los sucesivos inventarios producidos en este contexto y de la preocupación por el destino de este patrimonio escrito.
El reciente incremento de la atención a la cultura escrita ha sido paralelo al crecimiento del impacto de los estudios de género. Esto ha motivado un especial interés por la autoría femenina, por un lado, y por las bibliotecas de las comunidades de mujeres religiosas, por otro. En Portugal, a diferencia de lo que ocurre en otros países o territorios europeos, son escasas las mujeres documentadas como autoras o copistas de textos en la Edad Media. Esta escasez de autoras o escribas mujeres se sitúa como una de las probables causas del menor interés prestado a la cultura escrita en estos territorios en la época medieval.
En consecuencia, los estudios sobre la producción escrita de las mujeres en Portugal se han centrado en una cronología más tardía, que arranca en el siglo XVI. Por lo tanto, la publicación del presente libro sobre “a ‘livraria’ do Mosteiro de Santa Maria de Arouca”, dedicado a la cultura escrita, el patrimonio librario y la espiritualidad monástica femenina, no podía ser recibida con mayor interés por todos aquellos dedicados al estudio de estas temáticas.
Su autora, Maria de Lurdes Correia Fernandes, es profesora catedrática en la Facultad de Letras de la Universidad de Porto, donde enseña desde hace más de treinta años. La obra aquí presentada se divide en dos partes: una que consiste en el estudio de la “livraria” del monasterio de Arouca y otra integrada por diversos anexos, que incluyen el catálogo de la “livraria monástica”, propiamente dicho, diversos inventarios relacionados elaborados en los siglos XIX y XX, y varios índices de utilidad para el lector.
A su vez, la primera parte se subdivide en varias secciones. En una primera sección, Correia Fernandes proporciona el contexto necesario para que el lector pueda comprender los distintos asuntos tratados (la cultura escrita, el patrimonio librario y la espiritualidad monástica femenina). Así, la autora dedica las primeras páginas de su libro a la historia de la custodia de la livraria del monasterio de Arouca y a sus vicisitudes. Se centra particularmente en los esfuerzos emprendidos por el cardenal obispo de Oporto, D. Américo Ferreira dos Santos Silva (1871-1899), decisivos para la conservación de una parte de la biblioteca y de múltiples documentos en Arouca (en el contexto de la fundación de la Real Irmandade Rainha Santa Mafalda e integrados en el patrimonio del monasterio, que recibió y quedó bajo su custodia). Luego aborda el desmembramiento de parte de su biblioteca y su archivo (a raíz de la desamortización), así como la dispersión de algunos documentos y su salvaguarda por diversos organismos públicos.
A continuación, la autora describe la biblioteca del monasterio de Arouca, analizando los múltiples significados de los libros impresos custodiados en los espacios monásticos, su importancia patrimonial, su diversidad y especificidad, el lógico peso de la liturgia, del canto y de la lectio (colectiva e individual), y la contribución de esta colección a un mejor conocimiento de la literatura espiritual.
En este contexto, aborda también las interesantes “marcas de posesión o de uso”. Entre las lectoras de la comunidad destaca una, Ana Margarida Teles de Meneses, que entró como novicia en junio de 1777, profesó en junio de 1778, y falleció en febrero de 1828, cuyo nombre aparece registrado como posesora de nueve obras “importantes no mapa da literatura de espiritualidade ibérica feminina dos séculos XVII e XVIII” (p. 69).
Por último, la autora examina las ausencias que considera más significativas en la biblioteca monástica: obras para la enseñanza de la lectura, sermones, literatura de ficción, poesía y textos dramáticos, u obras de tema profano, aparte de la Pharmacopea Lusitana (1704) y la Pharmacopea Tubalense (1735), que se enumeran en las listas de libros de Arouca llevadas al departamento de hacienda del distrito de Aveiro, antes de cerrar esta parte con algunas notas y conclusiones.
Como se ha visto, la segunda parte está integrada por un conjunto de anexos. El primero es un catálogo de la “livraria monástica”, en el que se identifican 337 libros impresos, custodiados actualmente por la Real Irmandade Rainha Santa Mafalda de Arouca. Constituye la pieza central de esta obra, a partir de la cual la autora desarrolló gran parte del estudio inicial. Incluye tres incunables (el Breviarium Braccarense, de 1494, el Livro quarto da Vita Christi, de Ludolfo de Sajonia, de 1495, y un ejemplar único de los Evangelhos e Epístolas impreso en Sevilla en 1500, “en casa de Stanislao Polono impressor de libros”, por orden del “maestre garcia dela torre y alonso lourẽço libreros cõpañeros”) y, además, 334 libros impresos entre 1501 y 1886 (correspondiente al año de la muerte de la última monja), organizados por su tipología: salterios; misales; un pasionario de 1543; ordinarios del oficio divino y del oficio de la Virgen; un Ordo ad inungendum & ad communicandum. Atq[ue] ad mortum sepeliendum, para el oficio de los enfermos y el oficio de difuntos, de 1555; dos biblias (de 1605 y1850); breviarios; procesionarios cistercienses; martirologios romanos; literatura espiritual, incluyendo literatura hagiográfica moderna, como la obra Memorias para a Vida da Beata Mafalda, Rainha de Castella, e Reformadora do Mosteiro de Arouca (Na Real Imprensa da Universidade, Coimbra, 1814), de Frei Fortunato de São Boaventura; obras jurídicas, canónicas y/o disciplinarias (comprendiendo constituciones sinodales, decretos tridentinos, obras de derecho civil y teología moral, la Regla de San Benito, Livros dos Usos e Cerimónias Cistercienses y legislación liberal); un almanaque o calendario de 1757; una obra de controversia (contra la Compañía de Jesús) de 1772; y, por último, un tratado musical de 1764.
En los Anexos II, III, IV y V la autora publica una preciosa colección de documentos de los siglos XIX y XX, imprescindibles para el estudio de la biblioteca de Arouca, y que se encuentran dispersos en varios archivos y bibliotecas. El anexo II recoge las “Cópias da correspondência e outros documentos do Cardeal Bispo D. Américo Ferreira dos Santos Silva relativos ao mosteiro de Arouca”. Están datados entre 1885 y 1887, es decir, coincidiendo con el fallecimiento de la última monja del monasterio (el 3 de julio de 1886), que dio lugar a la constitución de la Real Irmandade Rainha Santa Mafalda y a la aprobación de sus estatutos. Estos hechos permitieron que una parte sustancial del patrimonio mueble –religioso, artístico y documental– del monasterio de Arouca permaneciese in situ, bajo la custodia de la recién instituida cofradía. El anexo III contiene la “Copia do Auto de Posse conferida [pela Fazenda] á Irmandade da Raínha Santa Mafalda dos objectos que lhe foram concedidos por lei de 26 de Junho de 1889 [...]”, entre los que se incluyen libros. El anexo IV comprende dos listados de libros y manuscritos de Arouca recogidos en la delegación de hacienda de Aveiro por la Inspección General de Bibliotecas y Archivos Públicos en 1894 y 1896. El anexo V está integrado por la copia de un inventario de los bienes conservados en el Museo de la Real Irmandade Rainha Santa Mafalda, redactada en 1955 por la sección de hacienda de Arouca. Por último, los apéndices VI, VII y VIII incluyen, respectivamente, los índices de los nombres que figuran en las marcas de posesión y uso, los autores mencionados en el catálogo y los nombres mencionados en el estudio.
La obra, en tanto que estudio de la biblioteca del monasterio femenino más importante del reino de Portugal en el siglo XV (según el rey D. Duarte, autor de Leal Conselheiro y del Livro da Ensinança de Bem Cavalgar Toda Sela, que conoció de cerca y se implicó personalmente en la biblioteca del monasterio de Alcobaça), constituye, por lo tanto, una aportación preciosa para “entrar na – e procurar compreender a – diversidade e a complexidade da cultura religiosa que lhe foi dando vida e conferindo identidade, e consequentemente, identificar e compreender as ideias, o pensamento e o sentimento religioso que a caracterizaram” (p. 11).
Este trabajo contribuye, tal como su autora refiere, al conocimiento del monasterio de Arouca, de su comunidad monástica y de su “multifacetada história”, ofreciendo una visión complementaria a la de otros estudios de carácter institucional, económico, social, artístico y musical, desarrollados y publicados en las últimas décadas (los más recientes se han dedicado, fundamentalmente, a la identificación de las religiosas, es decir, de sus orígenes familiares y sociales). Este libro supone, además, un importante avance en el estudio del patrimonio librario y de la literatura espiritual en ámbito monástico, ya que se dedica, por primera vez en Portugal, a la biblioteca de una comunidad de monjas cistercienses. De esta manera, favorece la existencia, en un futuro próximo, de estudios comparativos con las bibliotecas de otros monasterios cistercienses y de otras órdenes religiosas. En definitiva, arroja nueva luz sobre la cultura religiosa, un ámbito con mucho por explorar aún.
No obstante, es preciso hacer dos observaciones sobre el título y el subtítulo. En primer lugar, el rigor que guía toda la obra no parece reflejarse en la indicación cronológica del título “(siglos XV-XIX)”, que, aunque correcta, no es suficientemente esclarecedora, ya que solo hay tres libros del siglo XV, el primero de los cuales data de 1494. Desde la perspectiva del lector, tendría más sentido reflejar en el título de forma más precisa la cronología de las obras analizadas (1494-1886). En cuanto al subtítulo, este anuncia como objeto de estudio “A ‘livraria’ do Mosteiro de Santa Maria de Arouca”. Sin embargo, la obra presenta una visión parcial de la livraria (o biblioteca) del monasterio de Arouca, ya que no incluye todos los libros que la integraban, sino los libros impresos y, dentro de estos, solo los conservados actualmente en el monasterio de Arouca. A fin de que el lector pudiera tener una imagen lo más aproximada posible a la biblioteca de Arouca en el siglo XVI, por ejemplo, sería necesario hacer una recopilación similar de todos los libros manuscritos de Arouca que se encuentran en el monasterio, en el Arquivo Nacional Torre do Tombo, en la Biblioteca Nacional de Portugal, en el Arquivo da Universidade de Coimbra y en otras bibliotecas y archivos que recibieron parte del expolio documental y librario del monasterio, así como de otros libros impresos que puedan estar dispersos. Como bien han demostrado los estudios de Catarina Fernandes Barreira para los monasterios de Alcobaça y Lorvão, ambos cistercienses, o el reciente trabajo de Alberto Medina de Seiça y Zuelma Chaves, “Chant Books from Lorvão in the National Archives of Lisbon: Fragments of an Inventory” (en Cistercian Horizons Collected Essays, Trivent, Budapest, 2024, 169-210), los monasterios continuaron produciendo, copiando y utilizando códices manuscritos en el siglo XVI (y en los siglos sucesivos). Estos coexistieron con los volúmenes impresos, cada vez en mayor número (como bien señala Maria de Lurdes Correia Fernandes en la nota 22 de la página 14). Además de los códices medievales conservados en el monasterio, la autora también menciona que “não é despiciendo, antes significativo, o conjunto de manuscritos (em especial dos séculos XVIII e XIX) que também lá permanecem e que aguardam estudos específicos” (p. 30). Tales códices manuscritos formaron parte de la biblioteca de Arouca, como sucedió en Alcobaça, donde los inventarios de la livraria realizados en los siglos XVII y XVIII por los monjes incluían los manuscritos (a veces hasta los mencionaban, indistintamente, junto a los libros impresos). No pretende cuestionarse aquí que el estudio se centre específicamente en el “conjunto de livros impressos conservados no mosteiro de Arouca (...), a partir da consulta direta dos exemplares ‘à guarda’ da Real Irmandade Rainha Santa Mafalda de Arouca”, como declara la autora en la página 40, entre otras cosas porque nunca se había estudiado esta preciosa colección, sino la falta de precisión del subtítulo de la obra. Por lo demás, la autora hizo muy buen uso de la información que reunió, por ejemplo, sobre los libros llevados a la Biblioteca Nacional por Mário da Assunção en 1896, cuya lista publica, con valiosas anotaciones, en el Apéndice IV (páginas 195-201).
Estas observaciones sobre el título y el subtítulo no disminuyen en absoluto el gran mérito del libro. Se trata, sin duda, de una obra esencial y necesaria, que sitúa la historia del libro y de las bibliotecas en el primer plano. Cabe esperar que este estudio, dedicado a temas que no han recibido la suficiente atención en Portugal, aliente futuros trabajos académicos –cuidadosos, sistemáticos y, en la medida de lo posible, comparativos–sobre las bibliotecas monásticas y la espiritualidad femenina, necesarios para todas las “épocas históricas”.