La reconstrucción de la música medieval de la liturgia hispano-visigótica sigue siendo una tarea compleja para la musicología, o más bien un imposible, ya que su notación original escrita en neumas in campo aperto (sin una altura definida de sus intervalos) no permite una transcripción moderna de sus melodías. Y es aquí donde reside el reto científico de quienes se acercan o acercaron a un repertorio histórico fascinante, muy bellamente copiado en fuentes manuscritas de la Alta Edad Media, que trasmiten un patrimonio musical extraordinario de más de dos mil piezas de canto llano que permanecen mudas a nuestro entendimiento porque no sabemos interpretar la altura precisa de su grafía musical. Encontrar una piedra roseta antigua o una herramienta digital futura que ayude a comprender su notación sería uno de los grandes descubrimientos musicológicos del siglo XXI.
De entrada no está de más recordar que al interrumpirse la tradición del rito hispánico, tras su abolición en los reinos de Castilla y León a partir del siglo XI, nadie se preocupó de transcribir en aquella época las melodías de sus misas y oficios en un sistema notacional que permitiese interpretar los gestos melódicos de sus neumas y conocer los intervalos y altura precisa de las notas escritas en sus melodías de canto llano. Este desafío histórico centrado en la recuperación de la liturgia hispánica ha ocupado hasta nuestros días el interés de muchos historiadores, musicólogos, intérpretes, y estudiosos de la religión y la liturgia con desigual fortuna, si bien algunos pasos decisivos ya se han dado en relación a la obtención de un mejor conocimiento y mayor compresión de su intrahistoria musical y contexto cultural, la estructura litúrgica de su misa y oficios (catedralicio y monástico), los textos latinos del repertorio cantollanístico que configuraron su rica eucología medieval, y la exigua, pero muy importante recuperación de cerca de una treintena de piezas (de un total de más de dos mil melodías conservadas en medio centenar de fuentes manuscritas).
Lo significativo es que esta monografía colectiva se suma a una extensa literatura previa de publicaciones científicas y de divulgación sobre el tema del antiguo rito hispánico con una revisión panorámica centrada principalmente en el estudio de su Oficio Divino, a través de los fundamentos de su historia, liturgia, fuentes, repertorios, notación, textos y melodías. No obstante, debe señalarse que todo lo relacionado con la misa hispana es un tema tangencial, excepto la revelación de nuevas indagaciones dedicadas a la festividad de la Virgen María. A todo esto hay que añadir que la cronología definida, muy acertadamente, solo cubre el periodo de esplendor histórico de la liturgia hispano-visigótica en la península ibérica entre los siglos VII al XI, por lo que ofrece una valiosa perspectiva ceremonial centrada exclusivamente en evidencias medievales (a diferencia de otros trabajos previos más panorámicos). En resumen, el libro Understanding the Old Hispanic Office tiene la aspiración de despertar vocaciones entre las próximas generaciones de historiadores de la música, teología, religión y liturgia, sobre quienes recaerán los desafíos del futuro, y de establecerse en paralelo, dentro de la literatura contemporánea, como un manual básico de referencia “essential handbook” tanto para estudiosos especializados en música religiosa y liturgia cristiana como historiadores medievalistas de otras disciplinas, estudiantes o diletantes generalistas que deseen acercarse incluso, por primera vez, al conocimiento básico de la liturgia hispánica desde una perspectiva comparada de la Historia Cultural.
La estructura general del libro está organizada sobre tres grandes bloques articulados sobre ocho capítulos: historia (1), liturgia (2-5) y los principios de la notación musical necesarios para abordar una propuesta metodológica de investigación aplicada sobre casos de estudios concretos (6-8). Es recomendable hacer una lectura del libro teniendo en cuenta esta división tripartita, si bien la interrelación entre capítulos no es necesariamente estricta y, por lo tanto, también pueden leerse de manera independiente. Todos los capítulos comparten la misma dinámica en la presentación del contenido, terminología, características y siempre terminan con un apartado final dedicado a las conclusiones (a modo de resumen temático o recapitulación). Algunos de los mayores méritos de esta monografía residen en la edición y contenido de sus numerosas tablas, ilustraciones y apéndices. Sin embargo, las imágenes facsimilares del oficio mariano del Antifonario 8 de León podrían mejorarse en términos de tamaño y calidad de impresión.
Muy acertadamente, la bibliografía está organizada en torno a la tipología de fuentes primarias y la literatura secundaria incluye un amplio catálogo internacional de libros, capítulos y artículos científicos de referencia. Es importante destacar que esta monografía colectiva no muestra señales del inaceptable desconocimiento académico —lamentablemente tan extendido en la musicología anglosajona— que tiende a excluir del debate historiográfico la tradición científica española o portuguesa, tanto pasada como contemporánea. Esta omisión, en muchos casos, se debe a la falta de habilidades lingüísticas o, en el peor de los casos, a la ignorancia. No obstante, a pesar del rigor científico general, sorprende de manera muy negativa la escasa presencia y referencia en este libro al valioso trabajo de Juan Carlos Asensio, uno de los principales especialistas del repertorio cantollanístico hispano en la actualidad, cuyas importantes contribuciones y síntesis previas también abordan el contexto histórico, musical y cultural de la liturgia hispánica.
El primer capítulo, The Old Hispanic Office: Evidence and Silence, presenta un bosquejo historiográfico de las evidencias y lagunas históricas detectadas en torno a la práctica litúrgica del oficio en las iglesias y monasterios ibéricos durante los períodos pre- y post- visigótico, junto a la presencia islámica de al-Ándalus, y su cultivo en los reinos cristianos del norte de la península ibérica. Aunque resulta difícil evaluar la magnitud y extensión de las prácticas del oficio hispánico por una carente falta de documentación, el programa académico de este libro no ha contemplado desarrollar la pervivencia, transferencia y transformación posterior del repertorio hispano desde el siglo XII en adelante. Hay que decirlo con claridad: no encontrarán mucho interés aquellos interesados en la reforma del cardenal Cisneros o en la práctica neo-mozárabe del rito hispano durante la Edad Moderna y Contemporánea.
Respecto al conocimiento de los elementos básicos de la liturgia hispano-visigótica hay que realizar una lectura colectiva de los capítulos segundo, tercero, cuarto y quinto, los cuales actúan entre sí como una unidad complementaria y coherente. Para comprender las características identitarias, estructura y organización de la liturgia hispánica en su calendario anual —Adventum (Adviento), Quadragesima (Cuaresma), De Resurrectione Domini (Semana Santa), Quotidiano (Tiempo Ordinario)— el capítulo segundo, The Liturgical Year in the Old Hispanic Rite, presenta su contenido en relación con la práctica del rito romano, ofreciendo un punto de comparación familiar. Además, los distintos tipos de fiestas están desarrolladas según la división tradicional del Propio del Tiempo, Propio de los Santos y Liturgias Votivas (para ocasiones especiales tales como rogativas por bodas reales, ordenaciones, aniversarios, funerales, consagraciones o peticiones por calamidades o escasez de lluvia).
El tercer capítulo, Old Hispanic Liturgical Manuscripts, ofrece un testimonio relevante de todos los libros litúrgico-musicales conservados. Hay que resaltar la variedad de libros hispanos que difieren significativamente de la liturgia romana y, por lo tanto, resulta oportuno presentar cada uno de ellos de manera individualizada, junto a una bibliografía de referencia de cada libro: Antiphonarium, Canticorum, Commicus, Horarum, Hymnorum, Ordinum, Manuale, Misticus, Orational, Passionarium, Psalmorum. Es de alabar comenzar el capítulo cuarto, Old Hispanic Genres: Chants, Prayers and Readings, poniendo en valor la literatura publicada escrita en castellano, alemán, francés, e inglés sobre este objeto de estudio. Supone un avance significativo en la recopilación y síntesis de la diversidad de repertorios que definieron la práctica hispánica. También hay espacio para desarrollar, entre especialistas, nuevas líneas de trabajo en las Biblias (en verso) y las características propias que trasmiten muchos de sus géneros en las dos tradiciones identificadas (A: Visigótica) y (B: Toledana). El capítulo quinto, The Old Hispanic Liturgical Day, resume la estructura y contenidos de la rutina ordinaria de las horas del oficio en fuentes manuscritas medievales: vísperas, matutinum, tercia, sexta y nona. Y, por supuesto, no solo se trata de un capítulo con información básica, sino que ofrece interesantes reflexiones acerca de las variantes estructurales identificadas entre las tradiciones A y B que, al parecer, debieron de desempeñar un papel crucial marcando las diferencias entre la liturgia pública y la conventual, así como entre los distintos tipos de jornadas que conformaron el cultivo de su oficio divino.
Los últimos capítulos conforman la tercera sección temática del libro dedicada al estudio de la notación y el lenguaje melódico desde un triple punto de vista: didáctico, analítico y metodológico (a través de estudios de caso específicos donde profesores, alumnos y expertos musicólogos podrán sacarle interés educativo y científico). El capítulo sexto, Old Hispanic Musical Notation: Its Characteristics and an Analytical Methodology, presenta un excelente esfuerzo por sistematizar los neumas de su notación musical. La cuestión principal en clave cultural gira en torno a la pregunta: ¿qué pasó en la Hispania visigoda para que su liturgia autóctona comenzase a ser codificada de manera escrita? La expansión musulmana del islam hacia el norte de la península ibérica y la amenaza constante de una posible desaparición del rito hispánico pudo acelerar un proceso de alfabetización importante entre escribas y cantantes ibéricos, en aras de preservar el patrimonio visigótico, como bien se apunta en esta monografía. ¿Qué influencia oriental trasmite la notación musical hispánica? Es otra gran pregunta que debe afrontarse en el futuro. Desde un punto de vista específico, el hecho de que sea posible identificar una gran variedad de neumas diferentes para determinar el gesto melódico de un único movimiento de dos notas ascendentes (véase Capítulo 6. Figura 6.2. Pes) pone de relieve el reconocimiento cultural de una notación musical medieval muy avanzada dentro del contexto paneuropeo de la Edad Media, además de sus posibles ramificaciones con la liturgia africana, quizás, la más antigua de Occidente. El séptimo capítulo, Melodic Language in Old Hispanic Chant: Illustrating an Analytical Methodology, proporciona algunas herramientas analíticas para trabajar con los antiguos manuscritos hispano-visigóticos por medio de un examen minucioso de la sintaxis textual, el contorno melódico, las formas de los neumas y su posicionamiento espacial. Sin embargo, a pesar de que se obtenga información sustancial sobre el funcionamiento periférico de su gramática melódica, no hay recuperación de ninguna nueva melodía de canto llano. Esta es precisamente una carencia significativa de este capítulo con respecto a la sonoridad del repertorio auténticamente hispano-visigótico. Hubiera sido muy importante haber incluido un estudio crítico y actualizado que ahondase en las siguientes líneas de trabajo (desde el estudio comparado de las 27 melodías recuperadas, casi todas, de hecho, procedentes del Oficio Divino). Aquí resumo: 1. La presencia de cadencias finales invertidas simples (del grave al agudo por grados conjuntos); 2. El uso de cuerdas de recitación doble del grave al agudo (como también sucede en otras fuentes manuscritas hispanas posteriores con música para las Lamentaciones de Jeremías); 3. La utilización frecuente del salto directo de sexta, porque es un salto interválico casi inexistente en el corpus de la misa y oficio gregoriano; 4. El poco conocimiento que hoy se tiene de las fórmulas de recitación salmódica y la presencia (o no) de una cadencia mediante en la división de hemistiquios dentro de la recitación de los versos de la salmodia hispana. El libro finaliza con el capítulo octavo, Text, Melody and Theology in the Old Hispanic Marian Office, que acomete un estudio de caso de la fundación histórica del oficio de la Virgen María y la propuesta litúrgica de su repertorio por medio del análisis de los textos y «música» (más bien de los gestos melódicos de sus neumas sin altura definida) por medio del estudio comparado de fuentes medievales hispánico-visigóticas de siete misas y varios oficios marianos. Las autoras proponen la aplicación de esta metodología como un modelo científico a imitar en la recuperación de la tradición textual de las fiestas del Propio de los Santos.
En resumen, esta monografía colectiva es el testimonio de un grupo de investigación consolidado que esperamos alumbre nuevos trabajos. Es una obra relevante que los especialistas deberían consultar y de interés para quienes deseen aproximarse al mundo de la liturgia hispánica medieval.