Hispania Sacra 76 (153)
ISSN-L: 0018-215X, eISSN: 1988-4265
https://doi.org/10.3989/hs.2024.1185

Apuntes para una historia de la prensa católica mexicana en la primera mitad del siglo XX

Notes for a history of Mexican Catholic press in the first half of the 20th century

 

INTRODUCCIÓN

 

Aunque para el siglo XIX existe una bibliografía establecida, la historia de la prensa religiosa en el México del siglo XX es un capítulo aún por escribirse. La historia mexicana del siglo pasado resultaría inentendible sin el papel económico, político y cultural que jugó la religión y las organizaciones religiosas. Sin embargo, a partir de la Revolución mexicana, la bibliografía del siglo XX ha mantenido un tono secular, a veces casi anti-religioso, aunque es indudable que la cultura y la prensa religiosa —en particular católica— siguieron teniendo un papel central en el panorama cultural del país, ya fuera en el movimiento cristero o en el surgimiento de una inteligencia católica más o menos moderada en las décadas de 1940 y 1950. A pesar de los numerosos estudios que se realizaron acerca de la prensa católica en el siglo XIX,1 Véase, entre otros, Vieyra Sánchez 2008Vieyra Sánchez, Lilia. 2008. La Voz de México (1870-1875). La prensa católica y la reorganización conservadora. México: Universidad Nacional Autónoma de México., Ceballos 1988Ceballos, Manuel. 1988. «Las lecturas católicas: cincuenta años de literatura paralela, 1867-1917». En Historia de la lectura en México, 153-204. México: Colegio de México, Centro de Estudios Históricos., Pani 1996Pani, Erika. 1996. «Una ventana sobre la sociedad decimonónica: los periódicos católicos (1845-1857)». Secuencia, nueva época 36: 67-88. 10.18234/secuencia.v0i36.550 y 2005Pani, Erika. 2005. «‘Para difundir las doctrinas ortodoxas y vindicarlas de los errores dominantes': los periódicos católicos y conservadores en el siglo XIX». En La república de las letras. Asomos a la cultura escrita del México decimonónico, vol. II, edición de Belén Clark de Lara y Speckman Guerra, 119-130. México: Universidad Nacional Autónoma de México., Villaneda 1995Villaneda, Alicia. 1995. «Periodismo confesional: prensa católica y prensa protestante 1870-1900». En Estado, Iglesia y Sociedad en México. Siglo XIX, edición de Álvaro Matute, Evelia Trejo y Brian Francis Connaughton, 325-366. México: Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México, Grupo Editorial M. A. Porrúa., Camarillo 2005Camarillo, María Teresa. 2005. «Publicaciones periódicas religiosas del último tercio del siglo XIX». En La república de las letras. Asomos a la cultura escrita del México decimonónico, vol. II, edición de Belén Clark de Lara y Speckman Guerra, 131-144. México: Universidad Nacional Autónoma de México., Pineda Soto 2006Pineda Soto, Adriana. 2006. «La prensa religiosa y el Estado liberal en el siglo XIX: la perspectiva michoacana». En Rompecabezas de papel: la prensa y el periodismo desde las regiones de México: siglos XIX y XX, edición deCelia del Palacio Montiel, 74-96. Guadalajara: Porrúa., y Palacio Montiel 2005Palacio Montiel, Celia. 2005. «La prensa católica en México». En Catolicismo social en México. Las instituciones, edición de Manuel Ceballos, 161-183. México: Academia de Investigación Humanística.. el rol y el funcionamiento de la prensa católica en el siglo XX, en particular la del medio siglo, siguen siendo cuestiones todavía casi inexploradas.2 Cabe subrayar la presencia de un número limitado de ensayos que, de manera tangencial, explora la prensa católica en el siglo XX, enfocándose en el análisis de una sola publicación o problemática, por ejemplo, los trabajos sobre Acción Femenina, el órgano oficial de comunicación de la Unión Femenina Católica Mexicana de Espinoza Meléndez, el semanario católico Unión de Ramírez Bonilla o La Mujer Católica Jalisciense, el órgano de difusión de la Asociación de Damas Católicas de Guadalajara de Ruano Ruano. En el presente ensayo propongo esbozar un panorama —para nada exhaustivo, sino más bien orientativo— de una historia y una bibliografía que todavía queda por escribirse: la de la prensa católica en el siglo XX y, en particular, la del medio siglo.3 Lo cierto es que la prensa religiosa del siglo XX fue no solo católica, sino también protestante y judía. Por un lado, el casi desconocido papel de intelectuales protestantes —de Moisés Sáenz a Carlos Monsiváis— ha pasado por alto su universo hemerográfico. Por otro, la prensa judía, a partir de la década de 1920, fue vital como expresión global de la prensa en Yiddish (Der Weg, por ejemplo, e intelectuales como Yacov Glanz, I. Berliner), primero, y luego de la prensa antifascista religiosa y no (con las publicaciones en alemán e inglés, e intelectuales como Anna Seghers o Egon Erwin Kisch). Aunque el presente ensayo se enfoca en la prensa católica, aspira a enmarcarla en el contexto de la prensa religiosa, incluyendo sobre todo la prensa protestante y judía. Véase, al respecto, Bowen 1996Bowen, Kurt. 1996. Evangelism and apostasy: the evolution and impact of evangelicals in modern Mexico. Montreal: McGill-Queen's University Press., Monsiváis 2002Monsiváis, Carlos. 2002. Protestantismo, diversidad y tolerancia. México: Comisión Nacional de los Derechos Humanos., López García y Rivero Canto 2017López García, J. Jesús y Raúl Enrique Rivero Canto, eds.2017. Espacios sagrados y prácticas religiosas: fuentes y métodos para su estudio. Aguascalientes: Universidad Autónoma de Aguascalientes., Backal 2010Backal, Alicia G.2010. Inmigración de judíos polacos a México en el siglo XX. México: Centro de Documentación e Investigación de la Comunidad Ashkenazí de México. y 2011Backal, Alicia G.2011. La memoria archivada: los judíos en la configuración del México plural. México: Universidad Nacional Autónoma de México., y Glikowski 1965Glikowski, Moses. 1965. Mexico as a center of anti-Semitic publications. New York: World Jewish Congress..

ANTECEDENTES: LAS PUBLICACIONES DE CORTE CATÓLICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX

 

Las publicaciones de corte católico ocuparon un lugar relevante en la historia de la prensa mexicana. Desde las primeras décadas del México independiente surgieron importantes publicaciones políticas y culturales con un acento religioso y en la segunda mitad del siglo XIX la prensa católica dio un giro importante.4 En la primera mitad del siglo XIX, publicaciones como El Amigo de la religión (1839-1840) y El Católico (1845-1847) se convirtieron en importantes instrumentos mediante los cuales los católicos mexicanos se enfrentaron a los desafíos sociales y culturales del momento. Como sugiere Erika Pani, las publicaciones de este periodo presentaban un carácter apolítico y rehusaban criticar de manera directa las decisiones de los gobiernos, aunque convergían en un deseo de intervenir en la esfera pública. Frente a la «indiferencia religiosa» de la época, la prensa católica «abogó por extender y reforzar la influencia de la religión sobre todos los aspectos de la vida pública» (Pani 2005Pani, Erika. 2005. «‘Para difundir las doctrinas ortodoxas y vindicarlas de los errores dominantes': los periódicos católicos y conservadores en el siglo XIX». En La república de las letras. Asomos a la cultura escrita del México decimonónico, vol. II, edición de Belén Clark de Lara y Speckman Guerra, 119-130. México: Universidad Nacional Autónoma de México., 122). En la década de los 50 asistimos a un ligero aumento de publicaciones religiosas: en 1851, por ejemplo, vieron la luz El Ómnibus y El Espectador de México, mientras que en 1855 se fundaron El Nuevo Mundo y La Cruz. La «república católica», hasta la derrota del segundo imperio mexicano, fue siempre una de las opciones políticas y culturales, y defender esta opción ante las leyes de reforma fue el aliciente y objetivo de mucha prensa católica. A partir de la República Restaurada, los católicos mexicanos empezaron a delinear un nuevo proyecto sociocultural y político para el cual la prensa fue un instrumento clave para la resolución de la cuestión social y el restablecimiento de «las bases de la civilización cristiana que la modernidad pretendía destruir» (Ceballos 1988, 153). El año 1868 resulta, pues, significativo, ya que marcó el inicio de aquel profundo desarrollo que la prensa religiosa seguiría viviendo hasta finales del Porfiriato. En diciembre de 1868 se fundó la Sociedad Católica de la Nación Mexicana, asociación de carácter civil para la «defensa» y difusión del catolicismo que se propuso entre sus metas «contrarrestar las [ideas] de la prensa liberal y protestante, reforzar sus obras de beneficencia, educación y doctrina» (Vieyra 2008, 55). La labor de la Sociedad Católica fue notable y gracias a ella en unos pocos años vio la luz un número considerable de publicaciones, algunas de las cuales de importante influencia y larga vida, como, por ejemplo, La Voz de México.5 Órgano oficial de la Sociedad durante sus primeros cinco años de vida, La Voz de México fue una de las publicaciones más significativas del periodo, portavoz de un catolicismo conservador sumamente crítico de los postulados liberales y comprometido con la restauración de la moral pública. Asimismo, cabe subrayar que desde finales de los 60, en toda la República surgieron numerosas publicaciones religiosas, como La Civilización o La Abeja. Las publicaciones de esta primera etapa de la «prensa católica tradicional» presentan tendencias comunes, como una crítica al liberalismo en defensa de los valores católicos y una postura política conservadora (Palacio Montiel 2005Palacio Montiel, Celia. 2005. «La prensa católica en México». En Catolicismo social en México. Las instituciones, edición de Manuel Ceballos, 161-183. México: Academia de Investigación Humanística., 159).

A lo largo del Porfiriato el clima de tolerancia y la «política conciliatoria» implementada por el gobierno permitieron que la Iglesia viviera un periodo de «reconstrucción» y reforma, durante el cual se asistió a la apertura de nuevas escuelas, centros de enseñanza y templos religiosos, así como el restablecimiento de distintas órdenes religiosas (Adame 1981Adame Goddard, Jorge. 1981. El pensamiento político y social de los católicos mexicanos. 1871-1914. México: Universidad Nacional Autónoma de México., 105). Dentro de este contexto de renovación, la producción editorial desempeñó un papel central. Al respecto, un factor decisivo para el proceso de rearticulación del catolicismo mexicano —y, consecuentemente, para las transformaciones de la prensa católica— fue la obra pastoral del papa León XIII, en particular la encíclica Rerum Novarum de 1891, que introducía nuevas perspectivas a la acción social de la Iglesia.6 Cruciales fueron también el Officiorum ac munerum de 1897, que reiteraba la importancia de la lectura como base «de la moralidad y de la civilización cristiana» (Adame 1981Adame Goddard, Jorge. 1981. El pensamiento político y social de los católicos mexicanos. 1871-1914. México: Universidad Nacional Autónoma de México., 128) y el Concilio Plenario Latinoamericano de 1899, que animó «a los ‘escritores católicos’ a que fueran ‘como una selecta legión de soldados’» (Ceballos 1991Ceballos, Manuel. 1991. Historia de Rerum Novarum en México. México: Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana., 24). Con su adaptación al mundo obrero, industrial y liberal, la Rerum Novarum permitió el surgimiento de un catolicismo social, abierto a la prensa obrera. Animados por el nuevo fervor espiritual y social de León XIII, los católicos mexicanos «ampliaron aún más su red de lecturas», intentando dar vida a una prensa que pudiera competir con la producción periodística secular (Ceballos 1988Ceballos, Manuel. 1988. «Las lecturas católicas: cincuenta años de literatura paralela, 1867-1917». En Historia de la lectura en México, 153-204. México: Colegio de México, Centro de Estudios Históricos., 161).

El periodismo de aquellos años se convirtió en el espacio donde más tempranamente empezaron a figurar los miembros de una nueva generación de católicos mexicanos, jóvenes herederos del viejo conservadurismo que, sin rehusar, pero sin tampoco circunscribirse al pensamiento político tradicional, presentaban una nueva postura frente a la así llamada «cuestión social» (Adame 1981Adame Goddard, Jorge. 1981. El pensamiento político y social de los católicos mexicanos. 1871-1914. México: Universidad Nacional Autónoma de México., 128). Movidos por el deseo de reformar confesionalmente la sociedad, esta nueva generación posibilitó una mayor presencia social de las instituciones eclesiásticas a la vez que una más sistemática participación laica en la vida de la Iglesia. Por lo que concierne al sector editorial, al compromiso y la labor de sus miembros se deben algunos de los proyectos más relevantes de la época.7 Solo para señalar los más relevantes: la «Biblioteca de Autores Mexicanos», primera colección de textos literarios de México inaugurada por Victoriano Agüeros en 1896; El Tiempo, importante periódico católico abierto también a los liberales, que proponía una «oposición sistemática e inteligente al régimen» (Díaz Zermeño 1994Díaz ZermeñoHéctor. 1994. Las raíces ideológicas de la educación durante el Porfiriato. México: Universidad Autónoma del Estado de México, ENEP Acatlán., 354), fundado por el mismo Agüeros en 1883; y El País, una de las publicaciones más influyentes de la época fundada por Trinidad Sánchez Santos en 1899, que, a principios del siglo XX, llegó a ser el diario de mayor circulación de la República. Junto al más conservador La Voz de México, El Tiempo y El País fueron los periódicos católicos más destacados del Porfiriato, difusores del pensamiento político tradicional a la vez que del catolicismo más moderado.8 A diferencia de La Voz, tanto en El Tiempo como en El País el mayor enfoque no se daba tanto a la crítica del liberalismo o la soberanía popular, sino a la «cuestión social» y las «reformas sociales». Fue precisamente en las páginas de estos importantes periódicos que se registró y simultáneamente articuló el proceso de «sustitución» de los «católicos conservadores» por los «católicos sociales» (Adame 1981Adame Goddard, Jorge. 1981. El pensamiento político y social de los católicos mexicanos. 1871-1914. México: Universidad Nacional Autónoma de México., 144). En Historia de Rerum Novarum, Ceballos (1991Ceballos, Manuel. 1991. Historia de Rerum Novarum en México. México: Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana., 21) señala que, si bien los tres diarios convergían en un común antiliberalismo y una defensa de lo católico, «se diferenciaban por la perspectiva sociopolítica que manejaban».

CATOLICISMO Y PRENSA EN LOS ALBORES DEL SIGLO XX

 

Para la consolidación de la «nueva prensa católica» —marcada por el catolicismo social, mayormente enfocada en el análisis de las coyunturas políticas, y cada vez más alejada del conservadurismo decimonónico—, fueron cruciales los congresos católicos de 1903, 1904 y 1906, donde se reflexionó acerca de la modernización de la prensa y «se sentaron las bases de lo que debería ser el periodismo confesional» (Palacio Montiel 2005Palacio Montiel, Celia. 2005. «La prensa católica en México». En Catolicismo social en México. Las instituciones, edición de Manuel Ceballos, 161-183. México: Academia de Investigación Humanística., 166). Las consecuencias de dichos encuentros no se harían esperar demasiado. En 1909, durante el Primer Congreso de Periodistas Católicos se constituyó la Prensa Católica Nacional,9 La Prensa Católica Nacional fue una asociación de coordinación y promoción considerada como el «punto de llegada de todo el intento católico por establecer una literatura paralela, y, al mismo tiempo, punto de partida de una nueva campaña» (Ceballos 1988Ceballos, Manuel. 1988. «Las lecturas católicas: cincuenta años de literatura paralela, 1867-1917». En Historia de la lectura en México, 153-204. México: Colegio de México, Centro de Estudios Históricos., 163). Los objetivos de la asociación incluían «unir a todos los periodistas católicos», «emprender cruzadas moralizadoras contra todos los vicios sociales» y «trabajar asiduamente por la difusión de la prensa católica». El estatuto fue publicado por El Tiempo el 2 y 3 de diciembre de 1909. Véase «Proyecto de Estatutos de la ‘Prensa Católica Nacional’». y en el mismo periodo se fundaron la Compañía Editorial Católica y la Asociación de la Buena Prensa de Guadalajara. Como señaló Ceballos (1988Ceballos, Manuel. 1988. «Las lecturas católicas: cincuenta años de literatura paralela, 1867-1917». En Historia de la lectura en México, 153-204. México: Colegio de México, Centro de Estudios Históricos., 166), si por un lado todas las publicaciones católicas de la época se caracterizaban por formular una respuesta cristiana a los problemas sociales del país, por otro empezaron a surgir periódicos enfocados primariamente en la cuestión social.10 Tal es el caso, por ejemplo, de El Grano de Mostaza de la Unión Católica Obrera, o Restauración Social y El Operario Guadalupano del grupo de Operarios Guadalupanos. Véase Adame Goddard, Palacio Montiel y Negrete.

Simultáneamente a este giro social, se asistió a un importante giro político de la prensa confesional. Con la formación del Partido Católico Nacional en 1911, se vino articulando un nuevo panorama político en el cual, de acuerdo con Gabriel Zaid (1989Zaid, Gabriel. 1989. «Muerte y resurrección de la cultura católica». Vuelta 156: 9-24., 18), volvieron a aparecer «los católicos avanzados, militantes, deseosos de construir un México moderno». Fue precisamente el principal órgano de prensa del recién nacido partido, La Nación —importante periódico de difusión internacional dirigido por Eduardo J. Correa— el que representó el punto de vista de estos católicos de vanguardia.11 De las publicaciones periódicas más destacadas del periodo cabe señalar también Pluma y Lápiz, suplemento literario de El Regional, dirigido por Eduardo J. Correa, cuyo objetivo era en brindar «los floridos huertos literarios del cristianismo». Cuando se inicia la Revolución, tanto la Iglesia como la prensa estaban «en plena expansión», y seguirían viviendo una situación favorable hasta la caída de Madero. Entre 1914 y 1919 —período de creciente anticlericalismo y de enfrentamientos entre católicos y carrancistas— la influencia del catolicismo social disminuyó y la prensa destacó por una postura crítica hacia la política del gobierno. De las más de cincuenta nuevas publicaciones surgidas en aquellos años, la mayoría eran «periódicos de combate», como La Lucha y Verbo Libre de Guadalajara, enfocadas en la denuncia de las leyes y decretos anticlericales, o como La Palabra, fundado en 1917, siempre en Guadalajara, por Anacleto González Flores.12 Como consecuencia de la creación de la Confederación de Obreros Católicos (1919) y la Confederación Católica del Trabajo (1920), en el período que precede la guerra de los cristeros se asiste a un importante aumento de publicaciones destinadas a los trabajadores, entre los cuales están El Obrero Mexicano y El Obrero Católico (Palacio Montiel 2005Palacio Montiel, Celia. 2005. «La prensa católica en México». En Catolicismo social en México. Las instituciones, edición de Manuel Ceballos, 161-183. México: Academia de Investigación Humanística., 180). Publicaciones, estas últimas, que marcarán el advenimiento de «otro tipo de lucha», llevada a cabo ya no en la prensa sino en los campos de batalla.

Entre 1919 y 1925 —durante el así llamado periodo de «tregua y renovado vigor de la doctrina social»— se intensificó de manera considerable el interés hacia los obreros y otros trabajadores. Fue en aquellos años cuando se fundaron importantes organizaciones tales como la Liga Protectora del Obrero (1919) y la Confederación Nacional Católica del Trabajo (1920) y cuando se llevaron a cabo relevantes encuentros como el Primer Congreso Católico Regional Obrero (1919). Dicho contexto, como apuntó Palacio Montiel, influyó de manera importante en la trayectoria de la prensa de la época, la cual mostró una preocupación cada vez más creciente hacia la cuestión obrera. Fueron numerosos, en este sentido, los órganos de prensa dirigidos, en particular, a un público trabajador. Entre el vasto abanico de títulos —que incluye, entre otros, Evolución Obrera (1918), El Obrero Mexicano (1919), El Obrero Católico (1921) y El Luchador (1924)— destacan el periódico El Obrero y el semanario El Cruzado. El primero, nacido en Guadalajara en 1919 como órgano de la confederación de obreros católicos, bajo la dirección de Nicolás Leaño y editado por Obrera Católica S. C. L., contenía junto a una sección de noticias locales, nacionales e internacionales, una sección religiosa y una «sección literaria [con] cuentos y poemas de contenido social y católico dedicadas a los obreros» (Palacio Montiel 2005Palacio Montiel, Celia. 2005. «La prensa católica en México». En Catolicismo social en México. Las instituciones, edición de Manuel Ceballos, 161-183. México: Academia de Investigación Humanística., 189), entre cuyas colaboraciones figuran Agustín López Arciniegas y Alfredo R. Placencia. El segundo, el semanario católico El Cruzado, apareció en Guadalajara en 1922, bajo la dirección de Antonio Figueroa y Agustín Yáñez, una publicación «dedicad[a] especialmente a las clases laborantes», crítica del liberalismo y el socialismo.

Paralelamente a estas publicaciones de carácter obrero y sindicalista, cabe subrayar la presencia de otra clase de publicaciones de carácter hispanófilo o hispanista. Entre estas, la más destacada en la década de 1920 fue la revista América Española, fundada por Francisco Elguero en abril de 1921, que se siguió publicando, con una periodicidad quincenal, hasta mayo de 1922. Como subrayó Jesús Iván Mora Muro (2017Mora Muro, Jesús Iván. 2017. «La intelectualidad hispanista y sus combates ideológicos. El caso de Francisco Elguero y su América Española». En Literatura e historia: reflexiones sobre la cultura, coordinación de M.ª de Lourdes Ortiz Sánchez y Salvador Vera Ponce, 91-101. México: Pictographia Editorial., 94), la mayoría de los colaboradores de América Española eran «dignos representantes del catolicismo mexicano» y «los textos que aparecieron en la revista tuvieron como fin primordial la exaltación de la cultura española: el idioma, la religión católica y las costumbres europeas».13 En el «Prospecto» que acompañó el primer número de la revista, Francisco Elguero afirmó: «Conocidos son mis principios religiosos y sociales y mi amor a la raza española, y el fin principal de mi revista tendrá́ por objeto propagar aquéllos y estudiar y defender esta, pero sin excluir de la colaboración materias científicas, sociales o de cualquier orden, que extrañas a mi fin principal no lo contradigan» (1).

En el período de la Guerra Cristera (1926-1929), distintas publicaciones católicas, que nacieron o se consolidaron en aquellos años, «tuvieron una influencia y capacidad de penetración muy grandes» (Serna 2007Serna, Ana María. 2007. «‘La calumnia es un arma, la mentira una fe’. Revolución y Cristiada: la batalla escrita del espíritu público». Cuicuilco XIV, 39: 151-179., 159). Entre estas, destaca el semanario Gladium, fundado en 1925 en Guadalajara por el maestro Anacleto González Flores, como órgano de difusión de la Unión Popular, que, como apuntó Jean Meyer, al final de su primer año de vida tiraba 100.000 ejemplares (Meyer 1973Meyer, Jean. 1973. La Cristiada. La guerra de los cristeros, México: Siglo XXI., 146). Asimismo, destaca la publicación —de tipo clandestina— Desde mi sótano, que aparecióen agosto de 1926 y siguió circulando hasta junio de 1928 y que, junto con Gladium, representó una expresión significativa de algunos católicos frente a la persecución religiosa del gobierno callista. La importancia de dichas publicaciones, como subrayó Ana María Serna, radica en que «no solo se distribuían en México, sino que pretendían captar la atención de la opinión pública internacional y se distribuían en el exterior, principalmente en España y Estados Unidos» (Serna 2007Serna, Ana María. 2007. «‘La calumnia es un arma, la mentira una fe’. Revolución y Cristiada: la batalla escrita del espíritu público». Cuicuilco XIV, 39: 151-179., 160). Por otro lado, merece la pena señalar la célebre publicación cristera David. Órgano oficial de la legión de Cristo Rey y Santa María de Guadalupe, fundada en 1936 y dirigida por Aurelio Acevedo, que representó un importante esfuerzo para mantener viva la memoria intransigente de los cristeros.14David. Órgano oficial de la legión de Cristo Rey y Santa María de Guadalupe tuvo tres épocas: la primera, de 1936 a 1939; la segunda, de 1952 a 1968, se inauguró «con motivo de los veinticinco años de iniciación del movimiento cristero» y tuvo como propósito principal «recabar y difundir todo aquello que pudiera dar a conocer las hazañas de los que se sacrificaron por la causa de Cristo Rey en México»; y la tercera, de 1967 a 1969, «una revista bimestral ilustrada», editada en Guadalajara «bajo la responsabilidad y dirección de Rafael Martínez C.» (Puente Lutteroth 2002Puente Lutteroth, María Alicia. 2002. Movimiento cristero: una pluralidad desconocida. México: Editorial Progreso., 164-165).

EL AUGE DE LA PRENSA CATÓLICA MEXICANA

 

La década de 1930 fue decisiva para el catolicismo mexicano del siglo XX, en particular para la rearticulación del panorama editorial católico. Fue precisamente durante el papado de Pío XI (1922-1939) —quien llegó a afirmar que «el arma más eficaz del apostolado moderno es la buena prensa» (Aspe Armella 2008Aspe Armella, María Luisa. 2008. La formación social y política de los católicos mexicanos: la Acción Católica Mexicana y la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, 1929-1958. México: Universidad Iberoamericana., 168)— cuando se presenció una verdadera «canonización» de la prensa.15 Como afirmó Amador Navarrete Canales (2005Navarrete Canales, Amador. 2005. «La Iglesia y los medios de comunicación social». Cultura XIX, 19: 313-344., 319), Pío XI optó por «reafirmar una prensa católica responsable y mejor organizada a escala mundial, al tiempo que [invitó] a los lectores a ser más inteligentes y críticos en su lectura. El momento culminante de Pío XI a favor de la información periodística contra los prejuicios tradicionales es la declaración de San Francisco de Sales como patrón de los periodistas católicos». Al respecto, cabe subrayar que desde finales de los años 30 en México se asistió a la constitución del así llamado modus vivendi, acuerdo extraoficial entre Iglesia y Estado, que posibilitaría un período de relativa cooperación y mutua tolerancia.16 Acerca del modus vivendi, que perduró hasta la década de los 50, véase Blancarte 1992Blancarte, Roberto. 1992. Historia de La Iglesia católica en México (1929-1982). México: Fondo de Cultura Económica., y Meyer 1973Meyer, Jean. 1973. La Cristiada. La guerra de los cristeros, México: Siglo XXI. y 1993Meyer, Jean. 1993. «Una historia política de la religión en el México contemporáneo». Historia Mexicana XLII, 3: 711-744.. Sin embargo, las instituciones eclesiásticas todavía no habían «recuperado sus espacios tradicionales» y percibían cada vez más como una amenaza la tendencia izquierdista y anticlerical del gobierno cardenista (Pacheco 2007Pacheco, María Martha, ed. 2007. Religión y sociedad en México durante el siglo XX. México: Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México., 152). De allí que la inquietud de la Iglesia por fomentar la presencia católica dentro del campo cultural se intensificó de manera significativa. La reorganización del Seminario Conciliar de México, la apertura de escuelas apostólicas y la renovación de la formación espiritual, expresan dicha preocupación (Negrete 1988Negrete, Marta Helena. 1988. Relaciones entre la Iglesia y el estado en México, 1930-1940. México: Colegio de México, Universidad Iberoamericana., 294). Dentro de este «plan» de renovación cultural, la prensa —«el medio preferido de la Iglesia en México para difundir sus ideas» (Blancarte 1992Blancarte, Roberto. 1992. Historia de La Iglesia católica en México (1929-1982). México: Fondo de Cultura Económica., 66)— desempeñó un papel central y fueron muchos los proyectos que la vieron como protagonista.

En octubre de 1934, el Comité Episcopal Mexicano, movido por el deseo de regularizar y divulgar los esfuerzos editoriales de la prensa católica mexicana, creó la Comisión de Prensa y Propaganda, a cargo de P. José Antonio Romero. Al respecto, Blancarte (1992Blancarte, Roberto. 1992. Historia de La Iglesia católica en México (1929-1982). México: Fondo de Cultura Económica., 159) afirmó que «a pesar del clima de persecución existente, y del temporal decreto, derogado en 1935, que prohibía la circulación por correo de revistas y periódicos religiosos», durante sus tres años de vida, la Comisión estuvo a cargo de la producción y circulación de aproximadamente «9.5 millones de ejemplares, en impresos de diversa índole, tales como documentos episcopales, libros, folletos, boletines y una serie de revistas de carácter religioso». Si bien fueron muchos los logros de la Comisión de Prensa y Propaganda, en junio de 1936 la Comisión Episcopal Mexicana decidió cerrarla y apoyar un nuevo proyecto editorial capaz de responder a las necesidades del momento.

Fue en aquel entonces cuando vio la luz uno de los proyectos editoriales que marcó de manera decisiva el panorama de la prensa católica del siglo pasado —y, en particular, del periodo del medio siglo del cual se ocupa el presente ensayo—, la Obra Nacional de la Buena Prensa, editorial fundada en 1936 y confiada por la jerarquía a la Compañía de Jesús.17 Como afirmó Valentina Torres Septién (1988Torres Septién, Valentina. 1988. «La lectura, 1940-1960». Historia de la lectura en México, 295-337. México: Colegio de México, Centro de Estudios Históricos., 317), «Buena Prensa fue fundada en 1936 a instancias del papa Pío XI, quien pidió a las organizaciones católicas incidir en los fieles por medio de la prensa escrita. En México, la Comisión Episcopal de Liturgia hizo este encargo a los jesuitas, quienes desde entonces contribuyen a la difusión de revistas, periódicos, catecismos, misales, libros litúrgicos, etcétera». En un momento paradigmático de la historia del catolicismo mexicano, los jesuitas, como subrayó Rossana Reguillo (2002Reguillo, Rossana. 2002. «Épica contra melodrama. Relatos de santos y demonios en el ‘anacronismo’ latinoamericano». En Narraciones anacrónicas de la modernidad. Melodrama e intermedialidad en América Latina, edición de Hermann Herlinghaus, 79-104. Santiago: Editorial Cuarto Propio., 85), «entendieron que la posibilidad de generar ‘contrahegemonía’ no se agotaba en los espacios formales y que resultaba urgente desarrollar una estrategia a través de lo que el propio Gramsci denominó ‘materiales ideológicos’». Lo cierto es que la Obra Nacional de la Buena Prensa fue un instrumento fundamental para el apostolado de la prensa del siglo pasado, un proyecto editorial que no tuvo precedentes en la historia de la prensa católica en México.

Bajo la dirección del mismo P. José Antonio Romero, quien estuvo a cargo del proyecto editorial hasta 1961 y que asimismo se desempeñó como dirigente de la Asociación Nacional de Prensa, Escritores, Libreros y Editores Católicos,18 Como subrayó Gabriela Díaz Patiño, el P. José Antonio Romero fundó la Asociación Nacional de Prensa, Escritores, Libreros y Editores Católicos en 1943, con el apoyo del arzobispo primado de México, monseñor Luis María Martínez, y de los superiores de la Compañía de Jesús. El objetivo principal de la Asociación, como señaló Díaz Patiño (2019Díaz Patiño, Gabriela. 2019. «‘Vidas ejemplares’: la historieta en los proyectos culturales de las derechas en México (1954-1974)». Contemporánea VI, 11: 1-16., 8), «era unificar criterios tanto para la difusión de revistas, periódicos y folletos católicos como para la censura de escritos con contenidos ‘indecentes’ o contra la Iglesia o la patria». Véase también Aspe Armella 2008Aspe Armella, María Luisa. 2008. La formación social y política de los católicos mexicanos: la Acción Católica Mexicana y la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, 1929-1958. México: Universidad Iberoamericana., 168. la Obra Nacional de la Buena Prensa realizó una labor editorial de gran magnitud, unificando en gran parte «el apostolado de la prensa en cuanto concernía a los jesuitas» (Gutiérrez Casillas 1981Gutiérrez Casillas, José. 1981. Jesuitas en México durante el siglo XX. México: Porrúa., 245). En sus primeros meses de vida, la editorial logró producir casi 70 millones de publicaciones —entre boletines, hojas de divulgación, folletos, revistas y libros— para un país cuya población total no llegaba a los 20 millones de habitantes, de los cuales la mitad eran analfabetos (Gutiérrez Casillas 1981Gutiérrez Casillas, José. 1981. Jesuitas en México durante el siglo XX. México: Porrúa., 246). De acuerdo con el Catálogo de publicaciones de Buena Prensa, en 1941 las publicaciones periódicas incluían 19 títulos, de los cuales 11 revistas —Adveniat, Chiquitín, Christus, El Mensajero del Corazón de Jesús, FEC, La Congregación, La Cruzada Eucarística, Montezuma, Nuestra Vida, Unión, Vida— y 8 hojas de divulgación —Buena Prensa. Boletín mensual bibliográfico, Carteles, Favores del Padre Pro, Hojitas prácticas, Intenciones, ¿Lo sabías?, Vida Católica, Vida del Alma—.19 Recurro al Catálogo de publicaciones de Buena Prensa, conservado en el Archivo de la Junta Central de la Asociación Católica Mexicana, cuyo contenido aparece transcrito en Aspe Armella (2008Aspe Armella, María Luisa. 2008. La formación social y política de los católicos mexicanos: la Acción Católica Mexicana y la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, 1929-1958. México: Universidad Iberoamericana., 364-365). Asimismo, en 1942 la Buena Prensa empezó a administrar la revista Montezuma, célebre publicación periódica del homónimo seminario interdiocesano que representó una de las manifestaciones más destacadas de la vida artística montezumense.20 De acuerdo con Aspe Armella (2008Aspe Armella, María Luisa. 2008. La formación social y política de los católicos mexicanos: la Acción Católica Mexicana y la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, 1929-1958. México: Universidad Iberoamericana., 357), la revista Montezuma, «símbolo del espíritu juvenil, artístico e intelectual del seminario», fue una de las manifestaciones más destacadas de la vida artística montezumense. Acerca del Montezuma Seminary, véase Aspe Armella 2008Aspe Armella, María Luisa. 2008. La formación social y política de los católicos mexicanos: la Acción Católica Mexicana y la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, 1929-1958. México: Universidad Iberoamericana., 350-361; Medina Ascencio 1962Medina Ascensio, Luis. 1962. Historia del Seminario de Montezuma: sus precedentes, fundación y consolidación, 1910-1953. México: JUS.. Pocos años después, en 1949, la Buena Prensa inauguró Latinoamérica, considerada como la primera revista católica con una dimensión latinoamericanista, en cuyas tres secciones principales se publicaban estudios morales, filosóficos y sociales, ensayos de cultura universal y aspectos prácticos de la cotidianidad católica, así como artículos acerca de la vida nacional e internacional de América Latina.21 Acerca del proyecto y la fundación de la revista Latinoamérica, Gutiérrez Casillas (1981Gutiérrez Casillas, José. 1981. Jesuitas en México durante el siglo XX. México: Porrúa.: 268-269) afirma: «Por iniciativa del P. Tomás Travi, Asistente de América Latina, se llevó a cabo en México, abril de 1946, la primera reunión de escritores y encargados de prensa jesuitas latinoamericanos. De allí salió la idea de mantener intercomunicación entre las Provincias para concretizar la conveniencia de una revista común, y sostener una casa latinoamericana de escritores. [...] Por unanimidad se escogió la ciudad de México como sede de la casa de escritores, en donde ya se hallaba sólidamente fundada la obra de Buena Prensa, y además se aceptó la idea de la revista común. Durante los meses de febrero a junio de 1948, los padres Juan Álvarez Mejía [...] y José Antonio Romero, director de Buena Prensa, estuvieron dando los últimos toques a la publicación de la revista, que debía tomar el nombre de ‘Latinoamérica’ [...]. El año 1949 empieza la publicación de la revista con 5.000 ejemplares al mes [y desaparece] para finales de 1958».

Entre las publicaciones periódicas más destacadas de la Obra de la Buena Prensa figura Christus, órgano oficial del arzobispado mexicano. Publicación de carácter teológico doctrinal que vio la luz en 1935, Christus estuvo principalmente destinada, desde sus primeros números, a un público religioso de sacerdotes, párrocos y asistentes eclesiásticos (Aspe Armella 2008Aspe Armella, María Luisa. 2008. La formación social y política de los católicos mexicanos: la Acción Católica Mexicana y la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, 1929-1958. México: Universidad Iberoamericana., 362). Bajo la dirección de Monseñor Gregorio Aguilar, Christus se publicó con una periodicidad mensual; cada número constaba aproximadamente de 100 páginas y en ella figuraban distintas secciones más o menos fijas, tales como casuística, ascética, predicación, liturgia, dogmática, y catequesis. El tríplice objetivo de la revista, como apunta Aspe Armella (2008Aspe Armella, María Luisa. 2008. La formación social y política de los católicos mexicanos: la Acción Católica Mexicana y la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, 1929-1958. México: Universidad Iberoamericana., 362), incluía el fortalecimiento del ministerio sacerdotal, la difusión de instrumentos prácticos y doctrinales para el laicado y la sistematización de las enseñanzas doctrinales de la Iglesia. Impulsada por el deseo de hacer converger las ciencias sociales y la teología (Alejos-Grau y Saranyana 1999Alejos-Grau, Carmen José y José Ignacio Saranyana. 1999. Teología en América Latina: El siglo de las teologías latinoamericanistas (1899-2001). Frankfurt: Vervuert., 353), Christus se convirtió en «la mejor publicación de esta índole [...] por la variedad y amplitud de asuntos que trata», como se afirmó en Les Essai Catholique de París (Banc 1953Banc, V.1953. «José Antonio Romero S. J. Los primeros pasos». Mañana, 26 septiembre: 17., 17).

Desde la década de 1930 hasta finales de 1950, el esfuerzo de la Iglesia por fomentar sus estrategias editoriales fue considerable.22 Al respecto, cabe subrayar que la primera escuela de periodismo que funcionó a nivel profesional en México fue la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fundada en mayo de 1949 por Luís Beltrán y Mendoza. En sus orígenes, la institución estuvo vinculada con la Acción Católica Mexicana, de la que se independizó en 1966, y por ella pasaron generaciones de periodistas católicos de mucha influencia. Junto a la crucial labor de la Obra de la Buena Prensa, cabe subrayar el surgimiento de numerosas revistas eclesiásticas de divulgación, cuyo objetivo, en líneas generales, era «facilitar la transmisión de la fe a los diversos agentes de pastoral y hacer accesible a los fieles corrientes de nociones teológicas» (Alejos-Grau y Saranyana 2002Alejos-Grau, Carmen José y José Ignacio Saranyana. 2002. «Revistas de cultura de América Latina en el siglo XX». Mar oceana: Revista del humanismo español e iberoamericano XI-XII: 193-208., 570). Entre las publicaciones promovidas por diferentes organizaciones eclesiásticas o casas editoriales sostenidas por el clero secular figuran Juan Diego. Periódico guadalupano, histórico, literario, mensual, ilustrado (1940-1965), Palafoxianum (1943-1968), revista bimestral de los exalumnos y alumnos del Seminario Palafoxiano y Señal. Semanario católico (1954-1972), publicación que alcanzó una muy amplia difusión y en la cual figuraban secciones de actualidad, noticias locales y nacionales, artículos de espiritualidad y literarios, así como colaboraciones de Vicente Leñero, Alejandro Avilés y Gloria Riestra, entre otros.23 Cito un fragmento de la nota editorial que inauguró el primer número de Señal. Semanario católico, firmada por José N. Chávez González: «La misión de Señal —que se ha impuesto con plena conciencia de su responsabilidad y que quiere cumplir, ‘si Dios quiere’, con creciente y juvenil entusiasmo— es semejante a la del ranchero. La actitud de Señal es parecida a la de este cuando realiza su más noble gesto: el de abrir su mano para entregar a la tierra fecunda el don y la promesa de la semilla. [...] Precisamente así —con fe, con esperanza, con amor— Señal sale hoy al campo de México a cumplir esa misma tarea: sembrar. A la fecunda tierra de la atención pública ofrecerá cada semana su variada semilla: de elevación espiritual, de estudio de los principales problemas nacionales, de esparcimiento sano. Este semanario [...] sabrá ‘hacerse todo para todos’, justamente porque se titula —y es— católico. Y el signo del católico, su señal, es una cruz: conjunción de líneas, cruce de trazos que de una parte van de la tierra al cielo, y de la otra se lanzan a todos los rumbos. Que miran hacia Dios y son como brazos abiertos para un hermano. Para todos los hermanos de Mexico, donde quera que se encuentren. Y no nos referimos solo a su ubicación física, sino también, por supuesto, a su situación en cuanto al espíritu. La señal del católico, los brazos del signo cristiano, pueden prolongarse ilimitadamente, y no por ello pierde la cruz su propia fisionomía» (3). Por otro lado, cabe señalar dos relevantes publicaciones fundadas por el padre Rafael del Sagrado Corazón Checa Kuri, fundador y primer presidente de la Conferencia de Institutos Religiosos de México (CIRM): Mundo mejor (1955-1964) y Temas de espiritualidad (1959-1974Díaz Patiño, Gabriela. 2019. «‘Vidas ejemplares’: la historieta en los proyectos culturales de las derechas en México (1954-1974)». Contemporánea VI, 11: 1-16.).La primera fue una publicación quincenal de difusión nacional que «llegó a tener un tiraje de 60 mil ejemplares», con una línea editorial centrada en «la defensa de los valores católicos, con una positura anticomunista» (Uribe 2021Uribe, Mónica. 2021. «Checa Kuri, Rafael del Sagrado Corazón (1921-2011)». En Diccionario de protagonistas del mundo católico en México. Siglo XX, coordinación de Gabriela Aguirre, Camille Foulard, Austreberto Martínez, Andrea Mutolo, Nora Pérez Rayón, Franco Savarino, Yves Solís y Valentina Torres Septién, 139-142. México: Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Azcapotzalco, Unidad Xochimilco., 140). La segunda, Temas de espiritualidad, fundada en 1959 —cuando el padre Checa era vicario provincial de los carmelitas en México— «abrió una ventana para dar a conocer y explicar los cambios conciliares» (Uribe 2021Uribe, Mónica. 2021. «Checa Kuri, Rafael del Sagrado Corazón (1921-2011)». En Diccionario de protagonistas del mundo católico en México. Siglo XX, coordinación de Gabriela Aguirre, Camille Foulard, Austreberto Martínez, Andrea Mutolo, Nora Pérez Rayón, Franco Savarino, Yves Solís y Valentina Torres Septién, 139-142. México: Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Azcapotzalco, Unidad Xochimilco., 141).

Asimismo, en aquellos años se asistió al surgimiento de un número considerable de publicaciones patrocinadas por los seminarios arquidiocesanos y diocesanos, las cuales estaban orientadas a formar e informar a los futuros sacerdotes. Tal es el caso, por ejemplo, de Apóstol. Órgano de los seminarios de la Arquidiócesis de Guadalajara, que se publicó, con una periodicidad mensual, a partir del 1 de febrero de 1931, bajo la dirección del Pbro. Higinio Gutiérrez López. Así también, Presagio. Boletín del Seminario de León, fundado en 1943 por el Pbro. Silvino Robles Gutiérrez y dirigido por Manuel Rangel, además de Espiga. Boletín del Seminario Menor de Tacámbaro, Michoacán, publicación mensual dirigida por el Pbro. J. J. Carreón que vio la luz en junio de 1946, o Nazareth. Revista el Seminario Mayor Josefino, que empezó a publicarse, con una periodicidad bimensual, en septiembre de 1946, bajo la dirección de José Rubén Sanabria.24 Cito el fragmento inicial de la nota editorial que, bajo el título de «Pórtico», inauguró el primer número de Nazareth: «Tímida, pero juvenil, alegre y llena de optimismo aparece Nazareth, que no es —ni pretende serlo— una revista de cultura, de investigación científica o de literatura, sino que quiere ser —sencillamente, franciscanamente— un medio de formación [...]. Nazareth escoge por lema: humildad y sencillez, realidades que llevarán enclavado un justo anhelo de superación cultural» (1-2).

Por otro lado, en las décadas de 1930 y 1940 cabe destacar el surgimiento de importantes revistas culturales de corte católico, no ligadas a órganos eclesiásticos, que intervinieron de forma relevante en el panorama cultural del momento. La más significativa es sin duda Ábside, revista de cultura mexicana,25 Fundada en enero de 1937, Ábside seguirá publicándose por más de cuatro décadas, hasta 1979, bajo la dirección de Gabriel Méndez Plancarte (1937-1949), Alfonso Méndez Plancarte (1950-1955), Alfonso Junco (1955-1974) y Eduardo Enrique Ríos (1975-1979), y con una periodicidad al principio mensual y sucesivamente trimestral. Entre sus colaboradores, figuran Joaquín Antonio Peñalosa, Sergio Méndez Arceo, Salvador Novo, Concha Urquiza, Alfonso Méndez Plancarte, Emma Godoy, Manuel Ponce, José Vasconcelos, Carlos Pellicer, Alfonso Reyes, Francisco Migoya, Guadalupe Dueñas, Agustín Yáñez, Gabriela Mistral y Lily Litvak.fundada en 1937 por el historiador, humanista, poeta y sacerdote católico Gabriel Méndez Plancarte, una publicación con un marcado carácter humanista a la vez que hispanista que funcionó a lo largo de su vida como un espacio de reflexión acerca de todas las áreas de la cultura y que fue considerada como «la más importante revista literaria de los intelectuales católicos en México» (Musacchio 2007Musacchio, Humberto. 2007. Historia del periodismo cultural en México. México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes., 97).26 Acerca de la revista Ábside, véase, entre otros, Louis Panabière 1981Panabière, Louis. 1981. «Ábside: un ejemplo de inscripción y de dilatación de la conciencia nacional por la cultura». Relaciones. Estudios de Historia y Sociedad 2,6: 106-130. y Jesús Iván Mora Muro 2011Mora Muro, Jesús Iván. 2011. «El catolicismo frente a la modernidad: Gabriel Méndez Plancarte y la revista Ábside». Relaciones, 32, 126: 139-170. 10.24901/rehs.v32i126.569. Siempre en 1937, cabe señalar la aparición de Lectura, revista crítica de ideas y libros, dirigida por Jesús Guisa y Azevedo, una publicación tradicionalista y reaccionaria de carácter católico que destaca por «la calidad y erudición de los escritos publicados» y por dar cabida a una amplia constelación de reconocidos intelectuales (López Portillo Tostado 2012López Portillo Tostado, Felícitas. 2012. Tres intelectuales de la derecha hispanoamericana: Alberto María Carreño, Nemesio García Naranjo, Jesús Guisa y Acevedo. México: UNAM, Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe; Morelia, Mich.: Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Instituto de Investigaciones Históricas., 114, 117).27 Como señala Felícitas López Portillo Tostado (2012López Portillo Tostado, Felícitas. 2012. Tres intelectuales de la derecha hispanoamericana: Alberto María Carreño, Nemesio García Naranjo, Jesús Guisa y Acevedo. México: UNAM, Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe; Morelia, Mich.: Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Instituto de Investigaciones Históricas., 114), Lectura se siguió publicando hasta 1973, con una periodicidad inicialmente mensual y sucesivamente quincenal. Acerca de Lectura, revista crítica de ideas y libros, véase el reciente estudio de Rodrigo Ruiz Velasco Barba 2023Ruiz Velasco Barba, Rodrigo. 2023. «Reaccionar bajo la enseña de la hispanidad: la revista Lectura en la batalla de las ideas, 1937-1939». Signos Históricos XXV, 49: 80-121.. Respecto a la figura de Guisa y Azevedo y sus proyectos culturales, véase también Sola Ayape 2019Sola Ayape, Carlos. 2019. «Entre el catolicismo y la españolidad. Las claves el pensamiento del hispanista mexicano Jesús Guisa y Azevedo». En Intelectuales católicos conservadores y tradicionalistas en México y Latinoamérica (1910-2015), coordinación de Laura Alarcón Menchaca, Jesús Iván Mora Muro y Austreberto Martínez Villegas, 79-96. Zapopan: El Colegio de Jalisco. y Pérez Hernández 2019. Asimismo, otra revista cultural de corte católico que surgió a finales de la segunda mitad del siglo XX fue Estilo, revista de cultura.Fundada en 1945 en San Luis Potosí por el sacerdote, escritor y poeta Joaquín Antonio Peñalosa, Estilo fue el principal medio de Taller de Estilo, grupo de intelectuales potosinos encabezados por Peñalosa y Rafael Montejano y Aguiñaga, en el cual figuraban también Jesús Medina Romero, Moisés Montes, Amparo Dávila y María Esther Ortuño.28 La revista se siguió publicando hasta 1961, con una temporalidad primero semestral y sucesivamente —a partir de 1947— trimestral.

Ahora bien, a pesar de que desde la década de 1930 hasta finales de 1950 el esfuerzo de la Iglesia por fomentar sus estrategias editoriales fue considerable, no solo por la impresionante cantidad de publicaciones, sino por haber logrado llegar, mediante publicaciones especializadas, a un público lector extremamente diverso, en los albores del Concilio Vaticano II (1962-1967) la prensa católica parecía sufrir un «vacío» más bien programático. A dicho vacío apuntó la Primera Jornada de Prensa de la Conferencia de Institutos Religiosos de México, organizada por la Comisión de Prensa de la Conferencia de Institutos Religiosos de México (CIRM), que se llevó a cabo en agosto de 1961. En una intervención enfocada en «La prensa como medio de difusión», por ejemplo, J. Jesús Romero Pérez (1961Romero Pérez, Jesús. 1961. «La prensa como medio moderno de Apostolado». Primera semana de prensa de la CIRM, 17-28. México: Publicaciones de la CIRM., 17) reflexionó acerca de la importancia del apostolado de la prensa y la necesidad de actualizar y modernizar la prensa católica en el país: «Hay que imitar en su organización a los enemigos de la Iglesia que se preparan tan escrupulosamente para cumplir mejor con su cometido de destrucción».29 Jesús Romero Pérez (1961Romero Pérez, Jesús. 1961. «La prensa como medio moderno de Apostolado». Primera semana de prensa de la CIRM, 17-28. México: Publicaciones de la CIRM., 18) afirmó también que «La Iglesia no ha vacilado en reconocer a la prensa el papel de aliado poderoso en el apostolado. El mensajero que puede llevar a todas partes el verbo de vida [...]. Por eso ha nacido la prensa católica. Por eso se ha desarrollado. Por eso tenemos todos el deber de sostenerla y difundirla». Luis Luna, por otro lado, evidencia algunos de los problemas principales de la prensa confesional del período, afirmando que «casi todas [las revistas católicas] podrían mejorarse en su presentación; otras podrían mejorar su organización o su contenido, o ambos; la falta de metas perfectamente claras y dinámicas es causa de inefectividad en otras; se observa una dolorosa carencia de coordinación de esfuerzos entre unas y otras» (Luna 1961Luna, Luis. 1961. «La revista católica. presentación, organización, contenido y metas». Primera semana de prensa de la CIRM, 115-128. México: Publicaciones de la CIRM., 115).

Al acercarse a las décadas de 1960 y 1970, la prensa católica se vio envuelta en la radicalización de las posiciones políticas producto de la guerra fría y los movimientos estudiantiles y por los derechos civiles. Por un lado, el catolicismo mexicano se fue radicalizando hacia la derecha, y movimientos como el Frente Universitario Anticomunista (FUA), el Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO) y otros surgieron como vanguardia anticomunista.30 Véase Santiago Jiménez 2015Jiménez, Mario Santiago. 2015. «Anticomunismo católico. Origen y desarrollo del Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO), 1962-1975». En Las derechas en el México contemporáneo, edición de María del Carmen Collado Herrera, 187-254. México: Instituto Mora.. De allí, el surgimiento de publicaciones como Atisbos, Brecha Universitaria y Puño, importantes instrumentos de comunicación para los integrantes del MURO.31 Véase Pensado 2013Pensado, Jaime M.2013. Rebel Mexico: student unrest and authoritarian political culture during the long sixties. Standford: Standford University Press. y Rodríguez Kuri 2019Rodríguez Kuri, Ariel. 2019. Museo del universo. Los juegos olímpicos y el movimiento estudiantil de 1968. México: El Colegio de México.. Asimismo, cabe destacar el boletín mensual La Hoja de Combate, fundada en 1967 y dirigida por Salvador Abascal, una publicación en la cual Abascal «expresó con toda franqueza las ideas de una de las versiones más conservadoras del catolicismo» y donde «criticaba mediante largos artículos todas las tendencias que le parecían liberales o progresistas, lo mismo en los partidos políticos que en las filas del clero» (González Ruiz 2002González Ruiz, Edgar. 2002. Los Abascal. Conservadores a ultranza. México: Editorial Grijalbo., 205).32 Entre los colaboradores de La Hoja de Combate figuran Salvador Borrego Escalante, Rigoberto López Valdivia, Antonio Rius Facius y Celerino Salmerón Hernández, este último, segundo director de la publicación periódica. Por otro lado, el Concilio Vaticano II abrió camino a un catolicismo de izquierda, a veces expresado como teología de la liberación, a veces como una u otra mezcla de catolicismo y marxismo. En México, los que más se acercaron a la teología de la liberación fueron grupos de católicos involucrados en el cambio social, tales como la antemencionada Conferencia de Institutos Religiosos de México (CIRM), que al impulsar la «inserción de la vida religiosa en medios populares» (Mendoza-Álvarez 2014Mendoza-Álvarez, Carlos. 2014. «La teología de la liberación en México: recepción creativa del Concilio Vaticano II». Theologica Xaveriana LXVII, 177: 157-179., 163), se ganó la enemistad de una importante fracción de la jerarquía católica local.

Como afirmó Carlos Mendoza-Álvarez, dentro de la prensa católica destacan una serie de publicaciones periódicas que desempeñaron un papel fundamental en la difusión de las ideas de la teología de la liberación en nuestro país. Entre estas, figuran la antemencionada Christus —que en la década de 1970 dejó de editarse en Buena Prensa y fue asumida por el Centro de Reflexión Teológica (CRT)—33 Como afirmó Gutiérrez Casillas (1981Gutiérrez Casillas, José. 1981. Jesuitas en México durante el siglo XX. México: Porrúa.: 353), a partir de 1966 la Obra Nacional de la Buena Prensa se transformó lenta pero sistemáticamente en una editorial más bien enfocada en lo litúrgico, bajo la dirección del padre Wilfredo Guinea. Consecuencia de eso fue la desaparición de una serie de publicaciones periódicas tales como Vidas ejemplares, Unión, Chiquitín y la misma Christus, que en enero de 1978 empezó a ser publicada por el Centro de Reflexión Teológica. Acerca del CRT, Mendoza-Álvarez (2014Mendoza-Álvarez, Carlos. 2014. «La teología de la liberación en México: recepción creativa del Concilio Vaticano II». Theologica Xaveriana LXVII, 177: 157-179., 164) apuntó: «Los jesuitas del Centro de Reflexión Teológica [son los que] hasta la fecha mantienen vigente el impacto de la teología de la liberación en el medio teológico y pastoral de México y Centroamérica». y Servir, órgano de difusión del Seminario Diocesano de Xalapa, en la cual escribían sacerdotes mexicanos comprometidos con «el pensamiento histórico-crítico y el diálogo con las humanidades y las ciencias sociales» (2014Mendoza-Álvarez, Carlos. 2014. «La teología de la liberación en México: recepción creativa del Concilio Vaticano II». Theologica Xaveriana LXVII, 177: 157-179., 163).34Servir surgió en 1965 y siguió publicándose hasta 1986, dirigida, en su mayoría, por el padre Francisco Soto. La revista, como subrayó Mendoza-Álvarez (2014Mendoza-Álvarez, Carlos. 2014. «La teología de la liberación en México: recepción creativa del Concilio Vaticano II». Theologica Xaveriana LXVII, 177: 157-179., 168), «se preocupó por temas pastorales y fue dando cabida a la naciente teología de la liberación». Asimismo, destaca la revista Contacto, órgano del Secretariado Social Mexicano fundada en 1963, una publicación que vio, entre sus colaboradores, a Paulo Freire, Ivan Illich y Angela Davis entre otros, y que «quería participar, en diálogo permanente y reflexión constante, con el gran movimiento a favor de la construcción de una nueva sociedad latinoamericana, en los ambientes eclesiales y extra eclesiales» (Alejos-Grau y Saranyana 2002Alejos-Grau, Carmen José y José Ignacio Saranyana. 2002. «Revistas de cultura de América Latina en el siglo XX». Mar oceana: Revista del humanismo español e iberoamericano XI-XII: 193-208., 200).35 Sobre la revista Contacto, véase también Mendoza-Álvarez 2014Mendoza-Álvarez, Carlos. 2014. «La teología de la liberación en México: recepción creativa del Concilio Vaticano II». Theologica Xaveriana LXVII, 177: 157-179. y Curiel, Ramírez y Sierra 2008Curiel, Fernando, Carlos Ramírez y Antonio Sierra. 2008. Índice de las revistas culturales del siglo XX (Ciudad de México). México: Universidad Nacional Autónoma de México/Coordinación de Humanidades..

Lo cierto es que sigue siendo un reto ubicar e investigar la prensa católica entre fines de la década de 1960 y principios del siglo XXI. Editoriales como JUS y revistas como Ábside mantuvieron un catolicismo intelectual vivo en el medio de la radicalización.36 Sobre la editorial JUS, véase Ruiz Velasco Barba 2013Ruiz Velasco Barba, Rodrigo. 2013. «La editorial Jus y el apogeo de la otra historia». Boletín Eclesiástico de Guadalajara VII, 5: 61-71.. Asimismo, habría que considerar la importante actividad de una serie de asociaciones que surgieron a raíz de las redes de la cooperación católica para el desarrollo entre Estados Unidos y América Latina durante los años de la Guerra Fría, muchas de las cuales situadas en Cuernavaca. Habría que rescatar, por ejemplo, las publicaciones del Centro de Formación Intercultural (CIF) y su sucedáneo, el Centro Intercultural de Documentación (CIDOC), así como las de la asociación civil Comunicación, Intercambio y Desarrollo Humano en América Latina (CIDHAL), tales como el CIDOC Informa, CIDOC Cuadernos, el Boletín Documental sobre la Mujer / sobre las Mujeres o María, Liberación del Pueblo.37 Véase, al respecto, González Chávez 2018González Chávez, María Patricia. 2018. «El CIDOC de Cuernavaca en el Colegio de México: contribuciones de un archivo a la lectura crítica de la historia reciente de Latinoamérica». Tesis de doctorado. Universidad Nacional Autónoma de México, Programa de Posgrado en Estudios Latinoamericanos. y Espino Armendáriz 2019Espino Armendáriz, Saúl. 2019. Feminismo católico en México: la historia del CIDHAL y sus redes transnacionales (c. 1960-1990).Tesis de doctorado. El Colegio de México, Centro de Estudios Históricos..

CONCLUSIONES

 

En conclusión, es claro que la historia y la bibliografía de la prensa católica en el siglo XX —así como su catálogo, rescate y análisis— está no solo por hacerse sino por pensarse. Habría que rescatar, digitalizar, clasificar la prensa claramente católica, pero también habría que repensar los criterios convencionales para considerar las publicaciones «católicas». El efecto, por ejemplo, de la guerrilla sandinista en Nicaragua —un movimiento seguido en México con gran interés y con un claro acento católico progresista—, que produjo no una prensa católica a la manera del siglo XIX, pero sí un secreto y extraño debate en la prensa mexicana entre pensamiento católico de un talante o de otro —piénsese en el debate en Vuelta sobre la guerrilla nicaragüense encabezado por Gabriel Zaid—.

De cualquier forma, está claro que la idea de un abierto sentido católico en las publicaciones se fue perdiendo entre las luchas políticas de la guerra fría. Las publicaciones de intelectuales católicos han permanecido, por así decirlo, en el armario en lo que hace a su catolicismo. Por tanto, un estudio de las publicaciones católicas en los últimos cincuenta años debería incluir la elaboración de un índice de autores y temas que no solo corresponderían a las publicaciones abiertamente católicas sino al papel del pensamiento católico en distintas publicaciones. Así, pues, un índice de revistas, su digitalización, junto con un índice de autores y temas, en las publicaciones abiertamente católicas, pero también más allá de ellas, sería la manera de que una bibliografía cubra cabalmente el pensamiento católico en los últimos cincuenta años.

DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE INTERESES

 

La autora de este artículo declara no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.

DECLARACIÓN DE CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA

 

Laura Gandolfi: investigación, redacción ‒ borrador original, redacción ‒ revisión y edición.

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69 

Zaid, Gabriel. 1989. «Muerte y resurrección de la cultura católica». Vuelta 156: 9-24.

NOTAS

 
1 

Véase, entre otros, Vieyra Sánchez 2008Vieyra Sánchez, Lilia. 2008. La Voz de México (1870-1875). La prensa católica y la reorganización conservadora. México: Universidad Nacional Autónoma de México., Ceballos 1988Ceballos, Manuel. 1988. «Las lecturas católicas: cincuenta años de literatura paralela, 1867-1917». En Historia de la lectura en México, 153-204. México: Colegio de México, Centro de Estudios Históricos., Pani 1996Pani, Erika. 1996. «Una ventana sobre la sociedad decimonónica: los periódicos católicos (1845-1857)». Secuencia, nueva época 36: 67-88. 10.18234/secuencia.v0i36.550 y 2005Pani, Erika. 2005. «‘Para difundir las doctrinas ortodoxas y vindicarlas de los errores dominantes': los periódicos católicos y conservadores en el siglo XIX». En La república de las letras. Asomos a la cultura escrita del México decimonónico, vol. II, edición de Belén Clark de Lara y Speckman Guerra, 119-130. México: Universidad Nacional Autónoma de México., Villaneda 1995Villaneda, Alicia. 1995. «Periodismo confesional: prensa católica y prensa protestante 1870-1900». En Estado, Iglesia y Sociedad en México. Siglo XIX, edición de Álvaro Matute, Evelia Trejo y Brian Francis Connaughton, 325-366. México: Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México, Grupo Editorial M. A. Porrúa., Camarillo 2005Camarillo, María Teresa. 2005. «Publicaciones periódicas religiosas del último tercio del siglo XIX». En La república de las letras. Asomos a la cultura escrita del México decimonónico, vol. II, edición de Belén Clark de Lara y Speckman Guerra, 131-144. México: Universidad Nacional Autónoma de México., Pineda Soto 2006Pineda Soto, Adriana. 2006. «La prensa religiosa y el Estado liberal en el siglo XIX: la perspectiva michoacana». En Rompecabezas de papel: la prensa y el periodismo desde las regiones de México: siglos XIX y XX, edición deCelia del Palacio Montiel, 74-96. Guadalajara: Porrúa., y Palacio Montiel 2005Palacio Montiel, Celia. 2005. «La prensa católica en México». En Catolicismo social en México. Las instituciones, edición de Manuel Ceballos, 161-183. México: Academia de Investigación Humanística..

2 

Cabe subrayar la presencia de un número limitado de ensayos que, de manera tangencial, explora la prensa católica en el siglo XX, enfocándose en el análisis de una sola publicación o problemática, por ejemplo, los trabajos sobre Acción Femenina, el órgano oficial de comunicación de la Unión Femenina Católica Mexicana de Espinoza Meléndez, el semanario católico Unión de Ramírez Bonilla o La Mujer Católica Jalisciense, el órgano de difusión de la Asociación de Damas Católicas de Guadalajara de Ruano Ruano.

3 

Lo cierto es que la prensa religiosa del siglo XX fue no solo católica, sino también protestante y judía. Por un lado, el casi desconocido papel de intelectuales protestantes —de Moisés Sáenz a Carlos Monsiváis— ha pasado por alto su universo hemerográfico. Por otro, la prensa judía, a partir de la década de 1920, fue vital como expresión global de la prensa en Yiddish (Der Weg, por ejemplo, e intelectuales como Yacov Glanz, I. Berliner), primero, y luego de la prensa antifascista religiosa y no (con las publicaciones en alemán e inglés, e intelectuales como Anna Seghers o Egon Erwin Kisch). Aunque el presente ensayo se enfoca en la prensa católica, aspira a enmarcarla en el contexto de la prensa religiosa, incluyendo sobre todo la prensa protestante y judía. Véase, al respecto, Bowen 1996Bowen, Kurt. 1996. Evangelism and apostasy: the evolution and impact of evangelicals in modern Mexico. Montreal: McGill-Queen's University Press., Monsiváis 2002Monsiváis, Carlos. 2002. Protestantismo, diversidad y tolerancia. México: Comisión Nacional de los Derechos Humanos., López García y Rivero Canto 2017López García, J. Jesús y Raúl Enrique Rivero Canto, eds.2017. Espacios sagrados y prácticas religiosas: fuentes y métodos para su estudio. Aguascalientes: Universidad Autónoma de Aguascalientes., Backal 2010Backal, Alicia G.2010. Inmigración de judíos polacos a México en el siglo XX. México: Centro de Documentación e Investigación de la Comunidad Ashkenazí de México. y 2011Backal, Alicia G.2011. La memoria archivada: los judíos en la configuración del México plural. México: Universidad Nacional Autónoma de México., y Glikowski 1965Glikowski, Moses. 1965. Mexico as a center of anti-Semitic publications. New York: World Jewish Congress..

4 

En la primera mitad del siglo XIX, publicaciones como El Amigo de la religión (1839-1840) y El Católico (1845-1847) se convirtieron en importantes instrumentos mediante los cuales los católicos mexicanos se enfrentaron a los desafíos sociales y culturales del momento. Como sugiere Erika Pani, las publicaciones de este periodo presentaban un carácter apolítico y rehusaban criticar de manera directa las decisiones de los gobiernos, aunque convergían en un deseo de intervenir en la esfera pública. Frente a la «indiferencia religiosa» de la época, la prensa católica «abogó por extender y reforzar la influencia de la religión sobre todos los aspectos de la vida pública» (Pani 2005Pani, Erika. 2005. «‘Para difundir las doctrinas ortodoxas y vindicarlas de los errores dominantes': los periódicos católicos y conservadores en el siglo XIX». En La república de las letras. Asomos a la cultura escrita del México decimonónico, vol. II, edición de Belén Clark de Lara y Speckman Guerra, 119-130. México: Universidad Nacional Autónoma de México., 122). En la década de los 50 asistimos a un ligero aumento de publicaciones religiosas: en 1851, por ejemplo, vieron la luz El Ómnibus y El Espectador de México, mientras que en 1855 se fundaron El Nuevo Mundo y La Cruz.

5 

Órgano oficial de la Sociedad durante sus primeros cinco años de vida, La Voz de México fue una de las publicaciones más significativas del periodo, portavoz de un catolicismo conservador sumamente crítico de los postulados liberales y comprometido con la restauración de la moral pública. Asimismo, cabe subrayar que desde finales de los 60, en toda la República surgieron numerosas publicaciones religiosas, como La Civilización o La Abeja. Las publicaciones de esta primera etapa de la «prensa católica tradicional» presentan tendencias comunes, como una crítica al liberalismo en defensa de los valores católicos y una postura política conservadora (Palacio Montiel 2005Palacio Montiel, Celia. 2005. «La prensa católica en México». En Catolicismo social en México. Las instituciones, edición de Manuel Ceballos, 161-183. México: Academia de Investigación Humanística., 159).

6 

Cruciales fueron también el Officiorum ac munerum de 1897, que reiteraba la importancia de la lectura como base «de la moralidad y de la civilización cristiana» (Adame 1981Adame Goddard, Jorge. 1981. El pensamiento político y social de los católicos mexicanos. 1871-1914. México: Universidad Nacional Autónoma de México., 128) y el Concilio Plenario Latinoamericano de 1899, que animó «a los ‘escritores católicos’ a que fueran ‘como una selecta legión de soldados’» (Ceballos 1991Ceballos, Manuel. 1991. Historia de Rerum Novarum en México. México: Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana., 24).

7 

Solo para señalar los más relevantes: la «Biblioteca de Autores Mexicanos», primera colección de textos literarios de México inaugurada por Victoriano Agüeros en 1896; El Tiempo, importante periódico católico abierto también a los liberales, que proponía una «oposición sistemática e inteligente al régimen» (Díaz Zermeño 1994Díaz ZermeñoHéctor. 1994. Las raíces ideológicas de la educación durante el Porfiriato. México: Universidad Autónoma del Estado de México, ENEP Acatlán., 354), fundado por el mismo Agüeros en 1883; y El País, una de las publicaciones más influyentes de la época fundada por Trinidad Sánchez Santos en 1899, que, a principios del siglo XX, llegó a ser el diario de mayor circulación de la República.

8 

A diferencia de La Voz, tanto en El Tiempo como en El País el mayor enfoque no se daba tanto a la crítica del liberalismo o la soberanía popular, sino a la «cuestión social» y las «reformas sociales». Fue precisamente en las páginas de estos importantes periódicos que se registró y simultáneamente articuló el proceso de «sustitución» de los «católicos conservadores» por los «católicos sociales» (Adame 1981Adame Goddard, Jorge. 1981. El pensamiento político y social de los católicos mexicanos. 1871-1914. México: Universidad Nacional Autónoma de México., 144). En Historia de Rerum Novarum, Ceballos (1991Ceballos, Manuel. 1991. Historia de Rerum Novarum en México. México: Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana., 21) señala que, si bien los tres diarios convergían en un común antiliberalismo y una defensa de lo católico, «se diferenciaban por la perspectiva sociopolítica que manejaban».

9 

La Prensa Católica Nacional fue una asociación de coordinación y promoción considerada como el «punto de llegada de todo el intento católico por establecer una literatura paralela, y, al mismo tiempo, punto de partida de una nueva campaña» (Ceballos 1988Ceballos, Manuel. 1988. «Las lecturas católicas: cincuenta años de literatura paralela, 1867-1917». En Historia de la lectura en México, 153-204. México: Colegio de México, Centro de Estudios Históricos., 163). Los objetivos de la asociación incluían «unir a todos los periodistas católicos», «emprender cruzadas moralizadoras contra todos los vicios sociales» y «trabajar asiduamente por la difusión de la prensa católica». El estatuto fue publicado por El Tiempo el 2 y 3 de diciembre de 1909. Véase «Proyecto de Estatutos de la ‘Prensa Católica Nacional’».

10 

Tal es el caso, por ejemplo, de El Grano de Mostaza de la Unión Católica Obrera, o Restauración Social y El Operario Guadalupano del grupo de Operarios Guadalupanos. Véase Adame Goddard, Palacio Montiel y Negrete.

11 

De las publicaciones periódicas más destacadas del periodo cabe señalar también Pluma y Lápiz, suplemento literario de El Regional, dirigido por Eduardo J. Correa, cuyo objetivo era en brindar «los floridos huertos literarios del cristianismo».

12 

Como consecuencia de la creación de la Confederación de Obreros Católicos (1919) y la Confederación Católica del Trabajo (1920), en el período que precede la guerra de los cristeros se asiste a un importante aumento de publicaciones destinadas a los trabajadores, entre los cuales están El Obrero Mexicano y El Obrero Católico (Palacio Montiel 2005Palacio Montiel, Celia. 2005. «La prensa católica en México». En Catolicismo social en México. Las instituciones, edición de Manuel Ceballos, 161-183. México: Academia de Investigación Humanística., 180).

13 

En el «Prospecto» que acompañó el primer número de la revista, Francisco Elguero afirmó: «Conocidos son mis principios religiosos y sociales y mi amor a la raza española, y el fin principal de mi revista tendrá́ por objeto propagar aquéllos y estudiar y defender esta, pero sin excluir de la colaboración materias científicas, sociales o de cualquier orden, que extrañas a mi fin principal no lo contradigan» (1).

14 

David. Órgano oficial de la legión de Cristo Rey y Santa María de Guadalupe tuvo tres épocas: la primera, de 1936 a 1939; la segunda, de 1952 a 1968, se inauguró «con motivo de los veinticinco años de iniciación del movimiento cristero» y tuvo como propósito principal «recabar y difundir todo aquello que pudiera dar a conocer las hazañas de los que se sacrificaron por la causa de Cristo Rey en México»; y la tercera, de 1967 a 1969, «una revista bimestral ilustrada», editada en Guadalajara «bajo la responsabilidad y dirección de Rafael Martínez C.» (Puente Lutteroth 2002Puente Lutteroth, María Alicia. 2002. Movimiento cristero: una pluralidad desconocida. México: Editorial Progreso., 164-165).

15 

Como afirmó Amador Navarrete Canales (2005Navarrete Canales, Amador. 2005. «La Iglesia y los medios de comunicación social». Cultura XIX, 19: 313-344., 319), Pío XI optó por «reafirmar una prensa católica responsable y mejor organizada a escala mundial, al tiempo que [invitó] a los lectores a ser más inteligentes y críticos en su lectura. El momento culminante de Pío XI a favor de la información periodística contra los prejuicios tradicionales es la declaración de San Francisco de Sales como patrón de los periodistas católicos».

16 

Acerca del modus vivendi, que perduró hasta la década de los 50, véase Blancarte 1992Blancarte, Roberto. 1992. Historia de La Iglesia católica en México (1929-1982). México: Fondo de Cultura Económica., y Meyer 1973Meyer, Jean. 1973. La Cristiada. La guerra de los cristeros, México: Siglo XXI. y 1993Meyer, Jean. 1993. «Una historia política de la religión en el México contemporáneo». Historia Mexicana XLII, 3: 711-744..

17 

Como afirmó Valentina Torres Septién (1988Torres Septién, Valentina. 1988. «La lectura, 1940-1960». Historia de la lectura en México, 295-337. México: Colegio de México, Centro de Estudios Históricos., 317), «Buena Prensa fue fundada en 1936 a instancias del papa Pío XI, quien pidió a las organizaciones católicas incidir en los fieles por medio de la prensa escrita. En México, la Comisión Episcopal de Liturgia hizo este encargo a los jesuitas, quienes desde entonces contribuyen a la difusión de revistas, periódicos, catecismos, misales, libros litúrgicos, etcétera».

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Como subrayó Gabriela Díaz Patiño, el P. José Antonio Romero fundó la Asociación Nacional de Prensa, Escritores, Libreros y Editores Católicos en 1943, con el apoyo del arzobispo primado de México, monseñor Luis María Martínez, y de los superiores de la Compañía de Jesús. El objetivo principal de la Asociación, como señaló Díaz Patiño (2019Díaz Patiño, Gabriela. 2019. «‘Vidas ejemplares’: la historieta en los proyectos culturales de las derechas en México (1954-1974)». Contemporánea VI, 11: 1-16., 8), «era unificar criterios tanto para la difusión de revistas, periódicos y folletos católicos como para la censura de escritos con contenidos ‘indecentes’ o contra la Iglesia o la patria». Véase también Aspe Armella 2008Aspe Armella, María Luisa. 2008. La formación social y política de los católicos mexicanos: la Acción Católica Mexicana y la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, 1929-1958. México: Universidad Iberoamericana., 168.

19 

Recurro al Catálogo de publicaciones de Buena Prensa, conservado en el Archivo de la Junta Central de la Asociación Católica Mexicana, cuyo contenido aparece transcrito en Aspe Armella (2008Aspe Armella, María Luisa. 2008. La formación social y política de los católicos mexicanos: la Acción Católica Mexicana y la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, 1929-1958. México: Universidad Iberoamericana., 364-365).

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De acuerdo con Aspe Armella (2008Aspe Armella, María Luisa. 2008. La formación social y política de los católicos mexicanos: la Acción Católica Mexicana y la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, 1929-1958. México: Universidad Iberoamericana., 357), la revista Montezuma, «símbolo del espíritu juvenil, artístico e intelectual del seminario», fue una de las manifestaciones más destacadas de la vida artística montezumense. Acerca del Montezuma Seminary, véase Aspe Armella 2008Aspe Armella, María Luisa. 2008. La formación social y política de los católicos mexicanos: la Acción Católica Mexicana y la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, 1929-1958. México: Universidad Iberoamericana., 350-361; Medina Ascencio 1962Medina Ascensio, Luis. 1962. Historia del Seminario de Montezuma: sus precedentes, fundación y consolidación, 1910-1953. México: JUS..

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Acerca del proyecto y la fundación de la revista Latinoamérica, Gutiérrez Casillas (1981Gutiérrez Casillas, José. 1981. Jesuitas en México durante el siglo XX. México: Porrúa.: 268-269) afirma: «Por iniciativa del P. Tomás Travi, Asistente de América Latina, se llevó a cabo en México, abril de 1946, la primera reunión de escritores y encargados de prensa jesuitas latinoamericanos. De allí salió la idea de mantener intercomunicación entre las Provincias para concretizar la conveniencia de una revista común, y sostener una casa latinoamericana de escritores. [...] Por unanimidad se escogió la ciudad de México como sede de la casa de escritores, en donde ya se hallaba sólidamente fundada la obra de Buena Prensa, y además se aceptó la idea de la revista común. Durante los meses de febrero a junio de 1948, los padres Juan Álvarez Mejía [...] y José Antonio Romero, director de Buena Prensa, estuvieron dando los últimos toques a la publicación de la revista, que debía tomar el nombre de ‘Latinoamérica’ [...]. El año 1949 empieza la publicación de la revista con 5.000 ejemplares al mes [y desaparece] para finales de 1958».

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Al respecto, cabe subrayar que la primera escuela de periodismo que funcionó a nivel profesional en México fue la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fundada en mayo de 1949 por Luís Beltrán y Mendoza. En sus orígenes, la institución estuvo vinculada con la Acción Católica Mexicana, de la que se independizó en 1966, y por ella pasaron generaciones de periodistas católicos de mucha influencia.

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Cito un fragmento de la nota editorial que inauguró el primer número de Señal. Semanario católico, firmada por José N. Chávez González: «La misión de Señal —que se ha impuesto con plena conciencia de su responsabilidad y que quiere cumplir, ‘si Dios quiere’, con creciente y juvenil entusiasmo— es semejante a la del ranchero. La actitud de Señal es parecida a la de este cuando realiza su más noble gesto: el de abrir su mano para entregar a la tierra fecunda el don y la promesa de la semilla. [...] Precisamente así —con fe, con esperanza, con amor— Señal sale hoy al campo de México a cumplir esa misma tarea: sembrar. A la fecunda tierra de la atención pública ofrecerá cada semana su variada semilla: de elevación espiritual, de estudio de los principales problemas nacionales, de esparcimiento sano. Este semanario [...] sabrá ‘hacerse todo para todos’, justamente porque se titula —y es— católico. Y el signo del católico, su señal, es una cruz: conjunción de líneas, cruce de trazos que de una parte van de la tierra al cielo, y de la otra se lanzan a todos los rumbos. Que miran hacia Dios y son como brazos abiertos para un hermano. Para todos los hermanos de Mexico, donde quera que se encuentren. Y no nos referimos solo a su ubicación física, sino también, por supuesto, a su situación en cuanto al espíritu. La señal del católico, los brazos del signo cristiano, pueden prolongarse ilimitadamente, y no por ello pierde la cruz su propia fisionomía» (3).

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Cito el fragmento inicial de la nota editorial que, bajo el título de «Pórtico», inauguró el primer número de Nazareth: «Tímida, pero juvenil, alegre y llena de optimismo aparece Nazareth, que no es —ni pretende serlo— una revista de cultura, de investigación científica o de literatura, sino que quiere ser —sencillamente, franciscanamente— un medio de formación [...]. Nazareth escoge por lema: humildad y sencillez, realidades que llevarán enclavado un justo anhelo de superación cultural» (1-2).

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Fundada en enero de 1937, Ábside seguirá publicándose por más de cuatro décadas, hasta 1979, bajo la dirección de Gabriel Méndez Plancarte (1937-1949), Alfonso Méndez Plancarte (1950-1955), Alfonso Junco (1955-1974) y Eduardo Enrique Ríos (1975-1979), y con una periodicidad al principio mensual y sucesivamente trimestral. Entre sus colaboradores, figuran Joaquín Antonio Peñalosa, Sergio Méndez Arceo, Salvador Novo, Concha Urquiza, Alfonso Méndez Plancarte, Emma Godoy, Manuel Ponce, José Vasconcelos, Carlos Pellicer, Alfonso Reyes, Francisco Migoya, Guadalupe Dueñas, Agustín Yáñez, Gabriela Mistral y Lily Litvak.

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Acerca de la revista Ábside, véase, entre otros, Louis Panabière 1981Panabière, Louis. 1981. «Ábside: un ejemplo de inscripción y de dilatación de la conciencia nacional por la cultura». Relaciones. Estudios de Historia y Sociedad 2,6: 106-130. y Jesús Iván Mora Muro 2011Mora Muro, Jesús Iván. 2011. «El catolicismo frente a la modernidad: Gabriel Méndez Plancarte y la revista Ábside». Relaciones, 32, 126: 139-170. 10.24901/rehs.v32i126.569.

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Como señala Felícitas López Portillo Tostado (2012López Portillo Tostado, Felícitas. 2012. Tres intelectuales de la derecha hispanoamericana: Alberto María Carreño, Nemesio García Naranjo, Jesús Guisa y Acevedo. México: UNAM, Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe; Morelia, Mich.: Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Instituto de Investigaciones Históricas., 114), Lectura se siguió publicando hasta 1973, con una periodicidad inicialmente mensual y sucesivamente quincenal. Acerca de Lectura, revista crítica de ideas y libros, véase el reciente estudio de Rodrigo Ruiz Velasco Barba 2023Ruiz Velasco Barba, Rodrigo. 2023. «Reaccionar bajo la enseña de la hispanidad: la revista Lectura en la batalla de las ideas, 1937-1939». Signos Históricos XXV, 49: 80-121.. Respecto a la figura de Guisa y Azevedo y sus proyectos culturales, véase también Sola Ayape 2019Sola Ayape, Carlos. 2019. «Entre el catolicismo y la españolidad. Las claves el pensamiento del hispanista mexicano Jesús Guisa y Azevedo». En Intelectuales católicos conservadores y tradicionalistas en México y Latinoamérica (1910-2015), coordinación de Laura Alarcón Menchaca, Jesús Iván Mora Muro y Austreberto Martínez Villegas, 79-96. Zapopan: El Colegio de Jalisco. y Pérez Hernández 2019.

28 

La revista se siguió publicando hasta 1961, con una temporalidad primero semestral y sucesivamente —a partir de 1947— trimestral.

29 

Jesús Romero Pérez (1961Romero Pérez, Jesús. 1961. «La prensa como medio moderno de Apostolado». Primera semana de prensa de la CIRM, 17-28. México: Publicaciones de la CIRM., 18) afirmó también que «La Iglesia no ha vacilado en reconocer a la prensa el papel de aliado poderoso en el apostolado. El mensajero que puede llevar a todas partes el verbo de vida [...]. Por eso ha nacido la prensa católica. Por eso se ha desarrollado. Por eso tenemos todos el deber de sostenerla y difundirla».

30 

Véase Santiago Jiménez 2015Jiménez, Mario Santiago. 2015. «Anticomunismo católico. Origen y desarrollo del Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO), 1962-1975». En Las derechas en el México contemporáneo, edición de María del Carmen Collado Herrera, 187-254. México: Instituto Mora..

31 

Véase Pensado 2013Pensado, Jaime M.2013. Rebel Mexico: student unrest and authoritarian political culture during the long sixties. Standford: Standford University Press. y Rodríguez Kuri 2019Rodríguez Kuri, Ariel. 2019. Museo del universo. Los juegos olímpicos y el movimiento estudiantil de 1968. México: El Colegio de México..

32 

Entre los colaboradores de La Hoja de Combate figuran Salvador Borrego Escalante, Rigoberto López Valdivia, Antonio Rius Facius y Celerino Salmerón Hernández, este último, segundo director de la publicación periódica.

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Como afirmó Gutiérrez Casillas (1981Gutiérrez Casillas, José. 1981. Jesuitas en México durante el siglo XX. México: Porrúa.: 353), a partir de 1966 la Obra Nacional de la Buena Prensa se transformó lenta pero sistemáticamente en una editorial más bien enfocada en lo litúrgico, bajo la dirección del padre Wilfredo Guinea. Consecuencia de eso fue la desaparición de una serie de publicaciones periódicas tales como Vidas ejemplares, Unión, Chiquitín y la misma Christus, que en enero de 1978 empezó a ser publicada por el Centro de Reflexión Teológica. Acerca del CRT, Mendoza-Álvarez (2014Mendoza-Álvarez, Carlos. 2014. «La teología de la liberación en México: recepción creativa del Concilio Vaticano II». Theologica Xaveriana LXVII, 177: 157-179., 164) apuntó: «Los jesuitas del Centro de Reflexión Teológica [son los que] hasta la fecha mantienen vigente el impacto de la teología de la liberación en el medio teológico y pastoral de México y Centroamérica».

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Servir surgió en 1965 y siguió publicándose hasta 1986, dirigida, en su mayoría, por el padre Francisco Soto. La revista, como subrayó Mendoza-Álvarez (2014Mendoza-Álvarez, Carlos. 2014. «La teología de la liberación en México: recepción creativa del Concilio Vaticano II». Theologica Xaveriana LXVII, 177: 157-179., 168), «se preocupó por temas pastorales y fue dando cabida a la naciente teología de la liberación».

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Sobre la revista Contacto, véase también Mendoza-Álvarez 2014Mendoza-Álvarez, Carlos. 2014. «La teología de la liberación en México: recepción creativa del Concilio Vaticano II». Theologica Xaveriana LXVII, 177: 157-179. y Curiel, Ramírez y Sierra 2008Curiel, Fernando, Carlos Ramírez y Antonio Sierra. 2008. Índice de las revistas culturales del siglo XX (Ciudad de México). México: Universidad Nacional Autónoma de México/Coordinación de Humanidades..

36 

Sobre la editorial JUS, véase Ruiz Velasco Barba 2013Ruiz Velasco Barba, Rodrigo. 2013. «La editorial Jus y el apogeo de la otra historia». Boletín Eclesiástico de Guadalajara VII, 5: 61-71..

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Véase, al respecto, González Chávez 2018González Chávez, María Patricia. 2018. «El CIDOC de Cuernavaca en el Colegio de México: contribuciones de un archivo a la lectura crítica de la historia reciente de Latinoamérica». Tesis de doctorado. Universidad Nacional Autónoma de México, Programa de Posgrado en Estudios Latinoamericanos. y Espino Armendáriz 2019Espino Armendáriz, Saúl. 2019. Feminismo católico en México: la historia del CIDHAL y sus redes transnacionales (c. 1960-1990).Tesis de doctorado. El Colegio de México, Centro de Estudios Históricos..