Hispania Sacra 2024, 76 ,153, 1178
ISSN-L: 0018-215X, eISSN: 1988-4265
https://doi.org/10.3989/hs.2024.1178
Feminidades hegemónicas y disidentes dentro del catolicismo en la dictadura de Franco
Sandra Blasco Lisa e Isabel Escobedo Muguerza (eds.)

Discursos en torno al noviazgo, la preparación al matrimonio y la familia en la Juventud Obrera Cristiana (JOC). Entre el respeto a la obrera y la formulación de nuevas demandas sociales (1957-1968)

Discourses on courtship, marriage preparation and family in the Young Christian Workers (YCW). Between female worker’s respect and the expression of new social demands (1957-1968)

María José Esteban Zuriaga

Centro Universitario de la Defensa de Zaragoza

https://orcid.org/0000-0003-0216-9988

Resumen

La Juventud Obrera Cristiana (JOC) se implantó de manera definitiva en España a partir de 1946, con el objetivo de evangelizar a los jóvenes de clase obrera y reflexionar desde una perspectiva cristiana sobre las problemáticas que afectaban a la juventud trabajadora. Entre las cuestiones que atrajeron su atención se encontraban aquellas ligadas al desarrollo personal como las relaciones entre chicos y chicas, el noviazgo o la preparación al matrimonio. Las fuentes muestran que la educación sentimental dispensada desde la JOC masculina y femenina (JOCF) durante los años cincuenta y sesenta estuvo determinada por elementos como la clase social, la religión y los mandatos de género imperantes durante el franquismo. El modelo de pareja y de familia producto de la intersección de estos factores fue difundido a través de publicaciones, materiales de formación y de la Institución Nueva Familia Obrera (INFO).

Palabras clave: 
catolicismo; clase obrera; franquismo; género; noviazgo.
Abstract

The Young Christian Workers was definitively established in Spain in 1946, with the aim of evangelising working-class youth and reflecting from a Christian perspective on the problems affecting young workers. Among the issues that attracted their attention were those linked to personal development, such as relationships between boys and girls, courtship and preparation for marriage. The sources show that the sentimental education provided by male and female YCW during the 1950s and 1960s was determined by elements such as social class, religion and the gender mandates that prevailed during Franco’s regime. The model of couple and family resulting from the intersection of these factors was disseminated through publications, training materials and the Institución Nueva Familia Obrera (INFO).

Keywords: 
Catholicism; courtship; Francoism; gender; working class.

Recibido: 09-04-2023. Aceptado: 26-02-2024. Publicado: 30-06-2024

Cómo citar este artículo/Citation: Esteban Zuriaga, María José. 2024. «Discursos en torno al noviazgo, la preparación al matrimonio y la familia en la Juventud Obrera Cristiana (JOC). Entre el respeto a la obrera y la formulación de nuevas demandas sociales (1957-1968)». Hispania Sacra 76, 153: 1178. https://doi.org/10.3989/hs.2024.1178

CONTENIDO

La Juventud Obrera Cristiana (JOC) nació en Bélgica en 1925 de la mano del sacerdote Joseph Cardijn con el objetivo de responder a la descristianización de los jóvenes de clase obrera. Al ser este asunto una preocupación común a la mayoría de países europeos, la organización se extendió de manera relativamente rápida por el continente, y los primeros grupos de la JOC se crearon en España durante los años 30. La guerra civil destruyó la débil estructura de la organización y solo sobrevivieron algunos grupos aislados. En 1946, con el impulso de la jerarquía española y bajo el paraguas de la Acción Católica (AC), se implantaron de manera más firme una rama femenina (JOCF) y otra masculina (JOC) con el objetivo de reevangelizar a los jóvenes de clase trabajadora a través de, principalmente, la formación de militantes obreros que ejercieran como apóstoles entre sus iguales. Aunque esto debía servir a los objetivos de reconquista nacionalcatólica del régimen franquista, la JOC y sus militantes terminaron adquiriendo una conciencia social y política que los llevó a integrarse en el movimiento sindical antifranquista, entre otros movimientos sociales (Castaño Colomer 1978Castaño Colomer, Josep. 1978. La JOC en España: 1946-1970. Salamanca: Ediciones Sígueme.). Con similares presupuestos y evolución se crearon para los adultos, también en 1946, la Hermandad Obrera de Acción Católica masculina (HOAC) (López García 1995López García, Basilisa. 1995. Aproximación a la historia de la HOAC, 1946-1981. Madrid: HOAC.; Berzal de la Rosa 1999Berzal de la Rosa, Enrique. 1999. «Del Nacionalcatolicismo a la lucha antifranquista. La HOAC de Castilla y León entre 1946 y 1975». Tesis doctoral. Universidad de Valladolid.) y femenina (HOACF) (Moreno Seco 2011Moreno Seco, Mónica. 2011. «Mujeres, trabajadoras y católicas: la HOACF en el franquismo». En De la cruzada al desenganche: la Iglesia española entre el Franquismo y la Transición, edición de Manuel Ortiz Heras y Damián A. González Madrid, 133-160. Madrid: Sílex.; Martín Gutiérrez 2020Martín Gutiérrez, Sara. 2020. «Género, clase y religión. Masculinidades, feminidades y militancias encontradas de la cultura obrera católica, la HOAC y la HOACF (1946-1959)». En Esta es la España de Franco: los años cincuenta del franquismo (1951-1959), edición de Claudio Hernández Burgos y Miguel Ángel del Arco Blanco, 249-272. Zaragoza: Prensas de la Universidad de Zaragoza.).

Una de las señas de identidad de la JOC fue la revisión de vida obrera, método de formación que partía de la realidad de los propios jóvenes para ser analizada a la luz del Evangelio y promover, en última instancia, el compromiso de los militantes en la solución de los problemas detectados (Favier 2019Favier, Anthony. 2019. «La révision de vie. Une pratique religieuse méconnue au cœur du catholicisme français». Archives de sciences sociales des religions 186 (2): 141-162. https://doi.org/10.4000/assr.45726).1Sandra Blasco aborda en su contribución a este mismo volumen cómo ese análisis de la realidad a ras de suelo promovido desde el catolicismo de base llevó a algunas cristianas a desarrollar una conciencia feminista. Para que esta metodología fuese eficaz debía partir de las preocupaciones cotidianas de los jóvenes de clase obrera. Por ello, desde la organización se prestó atención no solo al trabajo, sino también a la formación profesional, el tiempo de ocio, la mili o, para el caso que nos ocupa, las relaciones sentimentales y el noviazgo.

El estudio de la familia y del matrimonio ya ha sido abordado por la historiografía, así como el de los cambios acaecidos en la sexualidad durante la segunda mitad del siglo XX.2Para un estado de la cuestión al respecto remitimos a Morant Deusa y Bolufer Peruga, 2009; y a la introducción de García Fernández 2022, 1-16. El ejemplo más reciente, para la España franquista, lo encontramos en el estudio de Mónica García Fernández (2022)García Fernández, Mónica. 2022. Dos en una sola carne. Matrimonio, amor y sexualidad en la España franquista (1939-1975). Granada: Comares., quien aborda la evolución que vivió la concepción del matrimonio, las relaciones de pareja y el amor durante la dictadura. Mónica Moreno, por su parte, se ha ocupado de cómo se construyó la identidad de la JOC y la JOCF en torno a la clase social, la edad y, también, a unos significados de género que fueron cambiantes y que determinaron la manera en la que se relacionaron chicos y chicas en sus vínculos amistosos y sentimentales. Ha señalado la importancia que tuvieron el noviazgo y la preparación al matrimonio en la JOC y la JOCF, así como los fines principales de la Institución Nueva Familia Obrera (INFO) (Moreno Seco 2017, 160-161Moreno Seco, Mónica. 2017. «Cruce de identidades: masculinidad, feminidad, religión, clase y juventud en la JOC de los años sesenta». Historia y política: Ideas, procesos y movimientos sociales 37: 147-176. https://doi.org/10.18042/hp.37.06), cuestiones en las que pretendemos profundizar en este artículo. Por último, Anthony Favier abordó en su tesis doctoral (Favier 2015Favier, Anthony. 2015. «Égalité, mixité, sexualité: le genre et l’intime chez de jeunes catholiques du movimiento de la Jeunesse Ouvrière Chrétienne (JOC-F), dans les années 1968 et au-delà (1954-1987)». Tesis doctoral. Université Lumière Lyon 2.) los modelos de género imperantes en la JOC y la JOCF francesas en torno a «los años 68», prestando atención a los bailes, los rituales para «ligar» o la estricta moral que mantuvo a este respecto la JOC francesa, entre otros asuntos. En nuestro país, sin embargo, la etapa de preparación al matrimonio, la del «flirteo» y el noviazgo, ha recibido menor atención, y consideramos relevante ahondar en la concepción de esta fase vital en un movimiento que estaba segregado por sexos hasta 1970, marcado por la religión y la clase social, y cuyo discurso llegó a una cantidad no desdeñable de jóvenes a través de sus publicaciones y de diversos encuentros.3Juventud Obrera tenía 35.000 suscriptores en 1966, lo que la convertía en la publicación con más tirada de AC, mientras Juventud y Trabajo tenía 12.200 en la misma fecha. (Montero 2005, 49). 10.000 jóvenes asistieron al congreso «Construyamos la familia obrera», celebrado en Madrid en julio de 1960. Juventud Obrera, n.º 44, agosto de 1960, contraportada.

Toda esta actividad se hallaba condicionada por un modelo de feminidad franquista que ha sido estudiada en numerosos trabajos historiográficos (Roca i Girona 1996Roca i Girona, Jordi. 1996. De la pureza a la maternidad: la construcción del género femenino en la postguerra española. Madrid: Ministerio de Educación y Cultura, Subdirección General de Museos Estatales.; Molinero 1998Molinero, Carme, 1998. «Mujer, franquismo, fascismo. La clausura forzada en un mundo pequeño». Historia Social 30: 97–117.; Morcillo 2015Morcillo, Aurora G. 2015. En cuerpo y alma. Ser mujer en tiempos de Franco. Madrid: Siglo XXI.; Cenarro 2017Cenarro, Ángela. 2017. «La Falange es un modo de ser (mujer): discursos e identidades de género en las publicaciones de la Sección Femenina (1938-1945)». Historia y Política 37: 91-120. https://doi.org/10.18042/hp.37.04; Barrera 2019Barrera, Begoña. 2019. La Sección Femenina, 1934-1977. Historia de una tutela emocional. Madrid: Alianza Editorial.). Estos abordan la configuración, a partir de los años cuarenta, de un modelo de mujer que combinaba diversas tradiciones, entre las que podemos destacar la liberal burguesa, la falangista o la católica. Respecto a esta última, nos parece pertinente señalar que la historiografía dedicada al estudio de la Iglesia durante el franquismo ha olvidado con frecuencia los años cincuenta, invisibilizados entre la unidad nacionalcatólica de la posguerra y la división eclesial del tardofranquismo. Frente a esto, es necesario reivindicar su importancia como «década bisagra» no solo en cuanto a la evolución de la institución, sino también en lo que se refiere a la mutación de los significados de género en su seno (Blasco et al. 2022, 277-279Blasco Lisa, Sandra, Carlos Álvarez, Isabel Escobedo y María José Esteban. 2022. «De la “doble ceguesa” a les “paradoxes de la ortodòxia” i més enllà». Segle XX: revista catalana d’història 1 (15): 265-284. https://doi.org/10.1344/segleXX2022.15.15).

En cuanto al modelo liberal del «ángel del hogar», podemos decir que su recuperación durante el régimen franquista fue más allá de lo discursivo y lo simbólico, ya que fue promovido de manera activa a través de la legislación. Sin embargo, las fronteras entre la esfera doméstica y la pública fueron más porosas de lo que a la dictadura le hubiera gustado, aspecto que queda demostrado por las investigaciones que van más allá del análisis del discurso y la legislación e historizan el régimen franquista (Blasco Herranz 2014, 72Blasco Herranz, Inmaculada. 2014. «Género y franquismo: un balance historiográfico». En El Franquismo en Canarias. Actas del Encuentro de Historia sobre el franquismo en Canarias, edición de Aarón León, 69-88. Santa Cruz de Tenerife: Le Canarien Ediciones.). El ideal de la domesticidad fue negociado y, también, expuesto a paradojas y contradicciones. Esto fue así en lo que respecta al modelo difundido por Falange, como se ha demostrado en diversos trabajos (Cenarro 2017Cenarro, Ángela. 2017. «La Falange es un modo de ser (mujer): discursos e identidades de género en las publicaciones de la Sección Femenina (1938-1945)». Historia y Política 37: 91-120. https://doi.org/10.18042/hp.37.04), pero también entre las mujeres «corrientes», especialmente en aquellas de clase trabajadora para quienes el modelo doméstico de la mujer burguesa representaba un ideal inalcanzable (De Dios 2014, 26De Dios Fernández, Eider. 2014. «Domesticidad y familia: ambigüedad y contradicción en los modelos de feminidad en el franquismo». Feminismo/s 23: 23-46. https://doi.org/10.14198/fem.2014.23.02).

Por otro lado, el modelo de la madre de familia encargada de la educación de los hijos confería a las mujeres una influencia social considerable ya que «a pesar de que programáticamente la mujer adquiriera un papel secundario en la sociedad, durante el primer franquismo se dignificó su papel a través de [su] función gestora en el hogar» y de su rol como madre encargada de la educación de los futuros ciudadanos del nuevo régimen (De Dios 2014, 29De Dios Fernández, Eider. 2014. «Domesticidad y familia: ambigüedad y contradicción en los modelos de feminidad en el franquismo». Feminismo/s 23: 23-46. https://doi.org/10.14198/fem.2014.23.02). Los dos últimos elementos señalados, el de la clase social y la educación de los hijos, cobraron especial importancia en el caso de la JOC y la JOCF, como veremos.

En el terreno de la sexualidad, la tradición católica tuvo un peso especial en el ideal imperante durante los años cuarenta y cincuenta. Este estaba marcado por la alternativa entre el modelo de la Virgen María, definido por la pureza y la maternidad; y el de Eva o María Magdalena, caracterizado por el pecado. La etapa juvenil era especialmente importante en este sentido, «porque es precisamente en esta etapa vital donde se inician […] los cambios fisiológicos que establecen la primera diferenciación sexual explícita entre chicos y chicas. […] Con la llegada de la juventud y la madurez física se abandona el estadio de la pureza para zambullirse de pleno en el terreno de la impureza» (Roca i Girona 1996, 48Roca i Girona, Jordi. 1996. De la pureza a la maternidad: la construcción del género femenino en la postguerra española. Madrid: Ministerio de Educación y Cultura, Subdirección General de Museos Estatales.). Este cambio no solo marcaba a las mujeres con una consideración profundamente negativa, sino que también condicionaba las relaciones entre chicos y chicas, dificultando lo que las fuentes escritas analizadas para este trabajo llamaban «amistades mixtas».

El presente texto aborda la concepción del noviazgo, como etapa previa y preparatoria al matrimonio y la formación de una familia, que se vehiculó desde la JOC española. Para ello nos fijaremos en la rama masculina y en la femenina a partir de 1957, momento en el que podemos considerar que ambas estaban ya bien implantadas en España y en el que, gracias a la aparición del periódico Juventud Obrera, podemos comenzar a rastrear la creciente preocupación de la organización respecto al tema que nos ocupa. El arco temporal se cerrará en 1968, no solo por el simbolismo que tuvo esta fecha en el apogeo de la contracultura europea, que incorporaba a lo político aspectos privados como el género o la sexualidad, sino también por la grave crisis a la que se enfrentó la JOC como parte de la AC (Montero 2000Montero, Feliciano. 2000. La Acción Católica y el franquismo. Auge y crisis de la Acción Católica especializada. Madrid: UNED.). Cuando consiguió reconstruirse, ya con una única JOC que incluía a los militantes de ambos sexos, los paradigmas en torno a las relaciones de pareja, el matrimonio y la sexualidad habían vivido un importante cambio tanto en el interior de la JOC como en el conjunto de la sociedad.

También por ello resulta de interés analizar el periodo elegido, caracterizado por relevantes mutaciones que desconcertaron a las y los jóvenes de la JOC, así como a sus dirigentes y consiliarios. Nos proponemos analizar qué tuvo de específico el enfoque de la JOC en ese contexto, tratando de perfilar en qué medida se identificó con el discurso hegemónico, cuánto peso tuvo la clase social y, en definitiva, cómo respondió a los rápidos cambios que estaban experimentando la vida de pareja y las relaciones entre hombres y mujeres. Asimismo, nos preguntaremos por los efectos de esta cuestión en la formulación de determinadas demandas en defensa de la familia por parte de la JOC y en qué medida este tipo de reivindicaciones pudieron incidir en la ampliación de su brecha con el régimen franquista.

Para ello nos basaremos en fuentes escritas producidas por la JOC y la JOCF en el período estudiado. Entre ellas destacan los periódicos de la JOC, Juventud Obrera, y de la JOCF, Juventud y Trabajo. El primero de ellos vio la luz en 1957 y el segundo en 1962. Ambos tenían periodicidad mensual y publicaron su último número en 1967, tras sucesivas sanciones y secuestros que llevaron a la inviabilidad económica a Juventud Obrera y que, unido a presiones políticas, se llevaron por delante a todas las publicaciones periódicas de los movimientos juveniles de Acción Católica (Montero 2005Montero, Feliciano. 2005. «Las publicaciones periódicas de Acción Católica durante el franquismo». En Catolicismo y comunicación en la historia contemporánea, 31-54. Sevilla: Universidad de Sevilla.). También hemos utilizado diferentes publicaciones que abordaron la cuestión que nos ocupa, así como la documentación producida por la Institución Nueva Familia Obrera durante su corta existencia (1960-1963) para analizar cuáles fueron las principales preocupaciones de la JOC en torno al noviazgo, la formación de una familia obrera y sus implicaciones sociales.

1. «ESTE PROBLEMA TAN NUESTRO, TAN JUVENIL»: LAS AMISTADES MIXTAS

 

Tanto en el catolicismo como en el conjunto de la sociedad, los viejos valores convivieron con los nuevos, al tiempo que comenzaron a cuestionarse certezas hasta entonces consideradas inamovibles. Una de esas certezas se refería a la falta de comprensión entre chicos y chicas, a las dificultades para establecer y mantener relaciones de amistad entre ambos sexos y a cómo esto condicionaba los eventuales noviazgos y relaciones sentimentales. Esto se debía a diversas razones, que naturalizaban las diferencias en el comportamiento de unos y otras y ahondaban en roles de género bien anclados como la falta de compromiso y de sinceridad por parte de los varones. Este rasgo, unido al «sentimentalismo» de las jóvenes, podía dar lugar a decepciones por parte de las chicas que esperaban encontrar el compañero perfecto.

En este sentido, la publicación Juventud y Trabajo advertía a las chicas sobre «Los novios de ocasión» en un artículo publicado en 1964. Se trataba de chicos que, para seducir de manera rápida y fácil a las chicas que les interesaban, fingían no tener novia, aunque la tuvieran, se mostraban respetuosos y amables con las chicas recién conocidas o, incluso, inventaban historias en las que se mostraban desamparados y «mal cuidados» con el objeto de inspirar lástima y dar la impresión de que «Necesita casarse […]. ¡Está tan sólo [sic]! -Tú serías la mujer ideal que necesito». El texto ponía en aviso a los posibles objetivos de estas conquistas, aunque se consideraba que no todo estaba perdido con estos jóvenes ya que

también es cierto que a veces empezaron a ir en broma a la «conquista» de la «ocasión» y la «ocasión» (chica) les hizo pensar; con una frase; con una postura limpia; con una personalidad, y lo que él creyó ser un juego o pasatiempo se transformó en noviazgo real y serio. Porque, chicas… esta clase de novios, a veces, son como niños. Que hacen trastadas. E igual que a los niños hay que saberles educar… e impedir que hagan daño.4Archivo de la Universidad Pontificia de Salamanca (AUPSA). Acción Católica Española - Juventud Obrera Cristiana (ACE-JOC), Hemeroteca, caja 9J, sin autor. 1964. «Los novios de ocasión», Juventud y Trabajo, n.º 22, mayo de 1964, p. 10.

Se hacía así recaer sobre la chica el peso de «enderezar» a los chicos a través de su actitud con una «postura limpia», mientras ellos eran desprovistos de toda responsabilidad en su conducta. Era frecuente, en efecto, naturalizar la actitud de los chicos frente a las mujeres, dándole un carácter de inevitabilidad contra el que, sin embargo, los jocistas animaban a sus congéneres a luchar. De esta manera, se rompía parcialmente con el discurso católico predominante, en el que las chicas eran las guardianas de su honra mientras a los chicos «se les suponían unos deseos sexuales volátiles y solo refrenables con un gran esfuerzo y disciplina». Aunque también a ellos se les indicaba que debían respetar a su novia, a ellas les correspondía «mantener la castidad en el noviazgo y “ayudar” al novio a mantenerse a raya en sus instintos». Esto les permitía demostrar que eran chicas «respetables», por lo que los chicos debían interpretar como positivas las resistencias de sus novias (Enciso Viana 1947, citado en García Fernández 2020, 233García Fernández, Mónica. 2020. «Entre la norma y el deseo. Amor, género y sexualidad en la España de los años cincuenta». En Esta es la España de Franco: los años cincuenta del franquismo (1951-1959), edición de Claudio Hernández Burgos y Miguel Ángel del Arco Blanco, 227-248. Zaragoza: Prensas de la Universidad de Zaragoza.).

Uno de los pilares de esta situación residiría en el desconocimiento mutuo entre chicos y chicas. Esto era causa de posteriores problemas en el matrimonio, y se achacaba, entre otras cosas, a la «deficiente orientación que los padres, maestros y sacerdotes dan a los jóvenes: -ocultándoles cosas que deben saber- presentándoles otras de forma inadecuada y a veces negativa». Todo esto, «unido al egoísmo y afán de placer que domina a muchos jóvenes, hace que no respeten debidamente a la chica».5La cuestión del respeto a las futuras madres y esposas, sobre la que volveremos más adelante, aparece de manera recurrente como una de las principales preocupaciones de la JOC masculina. No en vano, el estribillo del himno de la JOC masculina rezaba «Respetaremos a la obrera y velaremos por su honor, con amistad pura y sincera no profanemos el amor». Estaba basado en el himno de la JOC francesa «Respectons nos sœurs de travail» [«Respetemos a nuestras hermanas de trabajo»], compuesto por André Frapier y Stanislas Roncin en 1936. En él se relataban las faltas de respeto a las que los trabajadores sometían a sus compañeras en las fábricas, ante lo cual se pedía que «como buen y valiente militante Jocista, protesta con agallas porque esa pequeña obrera que les encanta humillar se convertirá en la Esposa y la Madre en algún hogar obrero». Esta sensación de total desconocimiento e incomprensión entre los sexos que reinaba en la juventud de la época chocaba con las nuevas aspiraciones en torno a las relaciones de pareja, e hizo que «se incrementaran las demandas de conocerse mejor antes del matrimonio mediante una relación más natural entre las y los jóvenes» (García Fernández 2022, 237García Fernández, Mónica. 2022. Dos en una sola carne. Matrimonio, amor y sexualidad en la España franquista (1939-1975). Granada: Comares.).

La JOC-F trató de poner remedio a esta necesidad con diversas iniciativas, como el intercambio de cartas en la sección «Ellas» de Juventud Obrera. En el n.º 1 del periódico una chica afirmaba que la amistad entre los jóvenes de ambos sexos era posible, aunque existían algunos frenos para que se desarrollara con naturalidad. Por parte de las chicas se debía al temor a que el chico pensara que tras la amistad de una joven hubiera un interés sentimental, a la «desconfianza por el hecho de ser chicos y no creer que podéis ir con buenas intenciones» y, también, porque la amistad entre chicos y chicas ni siquiera existía como posibilidad, pues «solamente nos han hablado y los vemos como futuros novios». Sin embargo, y a pesar de abogar por la posibilidad de tener una amistad sana, fundada en el conocimiento mutuo a partir de conversaciones sinceras, no era posible ni deseable tratar «al joven como a otra compañera […] porque existe una atracción natural distinta […], siempre hay como un interés, como ante algo desconocido».6Biblioteca Nacional de España (BNE), D. M. 1957. «Ellas. Cómo ha de ser la amistad entre nosotros». Juventud Obrera, n.º 1, enero de 1957, p. 7.

El texto invitaba a lectores y lectoras a escribir a Juventud Obrera dando su opinión sobre este tema. Una chica llamada Puri, firma que terminaría cerrando la mayoría de los textos de temática «femenina», respondía en dos ocasiones a este asunto durante el año 1957, y proponía utilizar la sección como plataforma de diálogo entre lectores de ambos sexos. Si bien también apostaba por promover la amistad desinteresada entre chicos y chicas para, entre otras cosas, evitar «chascos» a la hora del matrimonio, «no entiendo la amistad de la misma forma que se expresaba allí», en referencia al texto del primer número. Puri defendía «una amistad que da y recibe» pero que fuera «un término medio entre la superficie y lo profundo». Entre otras razones, afirmaba que las chicas eran reacias a profundizar en sus relaciones con los chicos porque la amistad «puede convertirse en amor y eso puede hacerla sufrir».7BNE, Puri. 1957. «Ellas. ¿Amigos íntimos? ¿Amigos superficiales? (Ni lo uno ni lo otro)». Juventud Obrera, n.º 4, abril de 1957, p. 10. Esta idea se desarrollaba en otro texto de la misma autora unos meses después, en el que se apoyaba en la mayor propensión de las chicas a enamorarse y sufrir para explicar a los chicos por qué algunas jóvenes rehuían la amistad con ellos. No era por miedo al amor o a la amistad, sino «a nuestro propio corazoncito», ya que «la mujer, todo sentimiento, imaginación, corazón, incapaz de razonar y controlarse como vosotros» estaba expuesta a sufrir decepciones amorosas. Puri afirmaba que las chicas «son así» y, dado que era Dios quien lo había decidido, concluía que era algo bueno y que era necesario tener en cuenta esta realidad al establecer amistades.8BNE, Puri. 1957. «¿Prohibido enamorarse?». Juventud Obrera, n.º 9, septiembre de 1957, p. 11. Así pues, se naturalizaban las diferencias entre hombres y mujeres también en la manera de enamorarse, ahondando en el estereotipo de mujer irracional y movida por los sentimientos. Dada esta realidad, no quedaba más que darla a conocer, comprenderla y buscar el entendimiento entre ambos sexos.

Por otra parte, las dificultades para que chicos y chicas se conocieran de una manera honesta y sincera se achacaba, entre otras cosas, a la falta de lugares y situaciones en las que pudieran encontrarse en un ambiente «sano»:

Al no existir en España instituciones que faciliten de una forma natural el contacto entre chicos y chicas, este contacto se busca, la mayoría de las veces, en las diversiones comercializadas, generalmente de ambiente moral bajo, que motivan noviazgos basados en el desconocimiento mutuo, que en algunos casos llega al engaño entre los novios, aparentando lo que no se es.9BNE, Encuesta-Campaña 1959-1960, Comisión Nacional JOC, Construyamos la familia obrera, desplegable p. 16.

Por ello, muchas de las campañas de la JOC en torno al noviazgo incluían la organización de actividades en las que los jóvenes de ambos sexos pudieran establecer contacto. Estas actividades podían tener un carácter cultural, al tratar sobre música, teatro o cine; estar más enfocadas a «diversiones» a través de juegos, deporte, excursiones o guateques; o tratar de manera directa cuestiones como la «orientación en la elección de la novia, noviazgo, prematrimoniales, vivienda, cívico-sociales, distribución de los gastos, ahorro, austeridad en la boda».10BNE, Encuesta-Campaña 1959-1960, Comisión Nacional JOC, Construyamos la familia obrera, desplegable p. 16 Además, la organización de actividades por parte de los propios militantes e influenciados formaba parte del proceso educativo de la JOC, en el que los jóvenes asumían responsabilidades aunque fuese para acciones que podían parecer banales, como organizar una fiesta. Toda la acción era, después, revisada y analizada para reflexionar sobre lo que se había aprendido y tomar conciencia de su capacidad para organizar, en este caso, sus propias diversiones.

Sin embargo, la realidad era que el entorno más frecuente para el acercamiento entre ambos sexos eran los bailes y guateques «comercializados», en palabras de la JOC, que frecuentaban los jóvenes. Los gustos y la identidad de la juventud española de los años sesenta se transformaron, incorporando nuevos hábitos que les diferenciaban de sus padres y les acercaban al resto de la juventud europea. La sociedad de consumo introdujo nuevas formas de pasar el tiempo de ocio, transformando las relaciones personales. En este contexto, caracterizado también por el progreso material, la JOC mostró una gran preocupación por las consecuencias morales de lo que consideraban una forma de deshumanización que dejaba de lado los valores espirituales al dar más importancia a lo material, y que fomentaba la frivolidad y el individualismo.

En lo que se refiere a las relaciones de género, «el consumismo abrió la puerta a espacios alternativos donde hombres y mujeres pueden relacionarse socialmente», al tiempo que «la supervisión de la moral pública comenzó a resultar cada vez más difícil» (Morcillo 2015, 120Morcillo, Aurora G. 2015. En cuerpo y alma. Ser mujer en tiempos de Franco. Madrid: Siglo XXI.). En ese contexto, los bailes se convirtieron en emblema de la modernidad y la rebeldía de la juventud, transformándose en un espacio de libertad y, por lo tanto, en uno de los entornos más propicios para el acercamiento entre chicos y chicas. Allí tenía lugar «el juego de seducción de los pretendientes, eventos breves en los que realmente se sentían protagonistas y dueñas de su destino, libres de elegir o dejar de hacerlo» (Arbaiza 2021, 429Arbaiza Vilallonga, Mercedes. 2021. «El malestar de las mujeres en España (1956-1968)». Arenal. Revista de historia de las mujeres 28 (2): 415-445. https://doi.org/10.30827/arenal.v28i2.11799), aunque también la inseguridad y un gran desconocimiento del sexo opuesto marcaban este momento, tal y como abordaba Juventud Obrera en un artículo titulado «La industria del baile», publicado en 1965.11BNE, E.R.R. 1965. «La industria del baile. Solo nosotros, que no somos “mercancía”, debemos administrar y dirigir nuestras diversiones». Juventud Obrera, n.º 93, abril de 1965, pp. 6-7.

El texto presentaba los bailes como el medio a través del que la juventud buscaba «satisfacer nuestras necesidades de expansión» y «ser alguien», entablar una «amistad sincera con los de nuestra edad» y poder tener un «diálogo de tú a tú con el otro sexo». Así, si bien se advertía sobre los peligros de los bailes y guateques, no se consideraban un espacio negativo per se, sino que podían ser un entorno sano para el conocimiento y acercamiento entre chicos y chicas y, también, para la acción educativa de la JOC.12Esta interpretación de los bailes contrasta con la que hacía la JOC francesa, mucho más negativa y centrada en la degradación moral que podían provocar (Favier 2015, 284). Sin embargo, se denunciaba que los empresarios dedicados a este negocio, conscientes de las insatisfacciones de la juventud, se aprovecharan de la falta de alternativas de ocio juvenil para lucrarse. Así, el baile, que podía ser un «medio sano de expansión» cuando no tenía ánimo de lucro y era organizado por los propios jóvenes, se había convertido en un medio de diversión capitalista, en el que los jóvenes obreros eran mercancía que gastaba durante el fin de semana el dinero que tanto les costaba ganar de lunes a viernes.

El citado artículo describía el «ritual» que se daba cada semana en el baile, comparando un imaginario «Club Ilusiones» con unos grandes almacenes a los que los clientes acudían en busca de buen «género» o «mercancía». Se criticaba así la extensión del consumismo a las relaciones personales, que favorecía un trato superficial y poco respetuoso entre chicos y chicas, así como noviazgos esporádicos que no eran tomados con la debida seriedad. En ese mercado, las jóvenes se exponían a la espera de que se acercara un chico interesado en bailar con ellas, a lo que responderían de manera afirmativa o negativa. Así, la iniciativa del cortejo quedaba reservada a los varones-consumidores, cuyas aspiraciones podían ir desde encontrar un producto para un encuentro esporádico y superficial hasta establecer una relación en la que se sintieran amados y comprendidos. En cuanto a las chicas, según Juventud Obrera, las más mayores eran movidas por el deseo de no quedarse solteras, mientras las emigradas a las ciudades acudían al baile en busca de compañía.

Estas aspiraciones, unidas a la ligereza que, según la JOC, estaban adquiriendo las relaciones entre los jóvenes, podían llevar a que en algunos bailes «el ambiente, al fin de la tarde, se vuelve raro debido al calor, la bebida y la música. Algunas parejas se animan demasiado. Hay veces que algún gracioso apaga la luz».13BNE, Encuesta-Campaña 1959-1960, Comisión Nacional JOC, Construyamos la familia obrera, p. 25. Juan, militante jocista, habría planteado esta situación a sus amigos para buscar posibles soluciones. Gracias a ello «han conseguido que en la mezcla de la bebida se eviten los excitantes, que cada número determinado de piezas se interrumpa la música» para, en su lugar, hacer actividades menos tentadoras como concursos de canto, acertijos o bailes en corro. De esta manera «dan más animación a la tarde, fomentan la amistad y el conocimiento de las cualidades de cada uno. Se evitan también escenas un tanto desagradables». En resumen, la organización apostólica consideró los bailes un lugar prioritario de actuación, ya fuese para moralizarlos y evitar excesos, o para utilizarlos como lugar de evangelización, tal y como relatan algunas exmilitantes de la organización.14- Gloria (pseudónimo): «A nosotras cuando ya nos dejaron ir a bailar era para evangelizar a los guateques. - Mercedes (pseudónimo): Claro, claro. - Pregunta: y entonces, evangelizar, ¿cómo hacíais? ¿Cómo abordabais a la gente? - Gloria: pues estar allí y… - Luisa (pseudónimo): que no se pasasen de la raya, a lo mejor si se pasaban de la raya a ti te daba corte y te marchabas». Entrevista realizada por la autora el 29 de octubre de 2021 en Zaragoza. Esto requería una fuerte mística militante que les ayudara a llevar a cabo el apostolado en un contexto en el que, probablemente, sus postulados no tuvieron demasiado eco.

2. NOVIAZGO, MATRIMONIO Y CLASE SOCIAL

 

Si bien las preocupaciones por el noviazgo, las relaciones sentimentales y el futuro matrimonio podían considerarse comunes a toda la juventud y tenían un papel fundamental en la construcción y transmisión de los roles de género, «el carácter netamente obrero de ambas organizaciones (JOC/F) introdujo modulaciones importantes en la concepción de la masculinidad y la feminidad católicas» (Moreno Seco 2017, 152Moreno Seco, Mónica. 2017. «Cruce de identidades: masculinidad, feminidad, religión, clase y juventud en la JOC de los años sesenta». Historia y política: Ideas, procesos y movimientos sociales 37: 147-176. https://doi.org/10.18042/hp.37.06). Aunque en un principio, tanto en la JOC como en la HOAC, estos significados estuvieron representados por el hombre-trabajador y la mujer-esposa y madre de obreros, el arquetipo de la mujer obrera terminó por transformarse. La creciente incorporación de las mujeres al mercado laboral, la sustitución del discurso de la complementariedad por el de la igualdad y la evolución interna de las propias organizaciones permitieron la implantación de un nuevo modelo de obrera militante, que reclamaba su participación en la vida pública en tanto que mujer y trabajadora de pleno derecho (Moreno Seco 2017Moreno Seco, Mónica. 2017. «Cruce de identidades: masculinidad, feminidad, religión, clase y juventud en la JOC de los años sesenta». Historia y política: Ideas, procesos y movimientos sociales 37: 147-176. https://doi.org/10.18042/hp.37.06; Martín Gutiérrez 2018Martín Gutiérrez, Sara. 2018. «Con “A” de obrera: hacia una “conciencia femenina” en el obrerismo católico español en la segunda mitad del siglo XX». Res gesta 54: 246-268.; Blasco Lisa 2020Blasco Lisa, Sandra. 2020. «La construcción de las subjetividades feministas en el tardofranquismo y la transición. El movimiento feminista en Aragón (1966-1986)». Tesis doctoral. Universidad de Zaragoza.). Las expectativas de lo que debía ser un matrimonio y una familia de obreros estaban también, como no podía ser de otra manera, marcadas por los roles de género, que dialogaban con la clase social y se combinaban para dar lugar a unos significados propios y producto de esta intersección.

Por otra parte, las dificultades económicas a las que los militantes e influenciados de la JOC se enfrentaban para la formación de un hogar estaban determinadas por la precariedad que sufrían como jóvenes obreros, añadiendo así la categoría de la edad como sinónimo de inestabilidad laboral y financiera. Esta inseguridad, unida a la conveniencia de que la boda tuviera lugar una vez que «el hombre se hubiera asentado laboralmente» (García Fernández 2022, 240García Fernández, Mónica. 2022. Dos en una sola carne. Matrimonio, amor y sexualidad en la España franquista (1939-1975). Granada: Comares.) provocaba que los noviazgos se alargaran más de lo que recomendaba la moral, pues un noviazgo breve reducía «las posibilidades de “manchar” el período prematrimonial» (García Fernández 2022, 37García Fernández, Mónica. 2022. Dos en una sola carne. Matrimonio, amor y sexualidad en la España franquista (1939-1975). Granada: Comares.). Se hacía, por lo tanto, difícil cumplir con todas las expectativas, aunando la figura del hombre proveedor con un noviazgo corto que evitase el «peligro de intimidad carnal»15BNE, Encuesta-Campaña 1959-1960, Comisión Nacional JOC, Construyamos la familia obrera, desplegable p. 16. o habladurías al respecto y, también, posibles problemas en la pareja por la impaciencia provocada por una boda que no llegaba.

Varias de estas cuestiones aparecían en un artículo publicado en Juventud Obrera en 1967, en el que un grupo de amigos conversaba en torno a la necesidad de hacer horas extraordinarias, las dificultades para acceder a una vivienda y el consecuente retraso en las esperadas bodas. Esto podía tener «consecuencias morales del noviazgo mantenido durante muchos años, y sus comprometidas matizaciones de carácter sexual». Uno de ellos, tras expresar que «ya va siendo hora» de casarse tras «seis largos años de novios»

Recuerda, irónicamente, esos teóricos estudios de ciertos organismos, según los cuales se establecen los plazos ideales para las relaciones prematrimoniales. ¿Habrá alguien -en nuestro sector social, me refiero- que pueda fijar la fecha de su boda en virtud de tales teorías idealistas?16BNE, Manuel Cabrero. 1967. «Hogar, dulce hogar». Juventud Obrera, n.º 115, marzo de 1967, p. 8.

En la documentación de la JOC aparece de manera recurrente esta problemática, ilustrada por novios que se quejaban de no ganar lo suficiente para formar una familia y por novias que, con ilusión, pero también con esfuerzo por ahorrar, esperaban el día de su boda. Era el caso de Pili, que preparaba «su ajuar con la ilusión característica para todas las chicas casaderas». Para ello destinaba parte del sueldo que ganaba como dependienta en unos grandes almacenes, con unos largos horarios que Juventud Obrera criticaba por no dejar a Pili «tiempo material para aprender corte, cocina y puericultura […] que ella considera, y nosotros lo afirmamos, indispensables para toda perfecta casada».17BNE, R. González. 1958. «Film de una dependienta». Juventud Obrera, n.º 18, junio de 1958, p. 9. Si bien el artículo parecía denunciar la cantidad de horas extraordinarias no pagadas y reivindicar el derecho al descanso de las trabajadoras, finalmente se observa que esta crítica se fundamentaba en que el trabajo quitara tiempo a Pili para formarse para su destino de esposa y madre. Este punto de vista aparecía con frecuencia, pues en muchos casos en los que se denunciaban las condiciones de trabajo de las mujeres y se reivindicaban derechos laborales se hacía en la medida en que esas condiciones podían entorpecer su labor como madres, esposas y pilar del hogar obrero.

Según la JOC, además, los noviazgos que se eternizaban podían ocasionar problemas en la pareja, por lo que reclamaban, entre otras cosas, un mejor acceso a la vivienda, mayor protección para los matrimonios jóvenes y mejores salarios que permitieran a las parejas realizar su sueño de casarse y formar una familia cuanto antes. Lo cierto es que «la edad media de matrimonio era entonces bastante más elevada de lo que los moralistas consideraban oportuno» (García Fernández 2020, 231García Fernández, Mónica. 2020. «Entre la norma y el deseo. Amor, género y sexualidad en la España de los años cincuenta». En Esta es la España de Franco: los años cincuenta del franquismo (1951-1959), edición de Claudio Hernández Burgos y Miguel Ángel del Arco Blanco, 227-248. Zaragoza: Prensas de la Universidad de Zaragoza.), en parte porque las dificultades económicas de las dos primeras décadas del franquismo llevaban a muchas parejas a retrasar el matrimonio y, por ende, la procreación. De manera lógica, por lo tanto, «entre los años 1955 y 1970, los hombres y las mujeres empezaron a casarse a edades más tempranas como consecuencia del despegue económico de los años sesenta» (Morcillo 2015, 118Morcillo, Aurora G. 2015. En cuerpo y alma. Ser mujer en tiempos de Franco. Madrid: Siglo XXI.).

Aun así, la JOC no solo achacaba el retraso de las bodas al contexto socioeconómico, sino que eran frecuentes los reproches a los jóvenes obreros que derrochaban su salario o que aspiraban a una boda de mayor categoría a la que, por clase social, les correspondía. Esto era un problema de mayor calado que un simple capricho, ya que una familia obrera debía ser austera y responsable con sus medios económicos.

El artículo «La novia ciega»18BNE, Puri. 1959. «La novia ciega». Juventud Obrera, n.º 30, junio de 1959, p. 9. iba en esta dirección, y exponía una situación que aparece de manera recurrente en las fuentes: una pareja en la que el chico no tiene reservas en salir y gastar dinero en invitar a su novia, con lo que esta estaría feliz de haber encontrado lo que parecía ser un buen partido. Sin embargo, Puri daba voz a la madre, el padre y la hermana del chico, que se lamentaban de que este gastara más de lo que se podía permitir. Los tres opinaban que esta actitud era imprudente, al no pensar en el futuro, considerando la hermana que «no es esta la mejor manera de prepararse para afrontar las responsabilidades que impone un hogar». El padre extendía este defecto al conjunto de los jóvenes, al decir que «hoy los chicos gastan mucho. No se privan de ningún capricho», mientras la madre se lamentaba de que su hijo se quedase con buena parte de su jornal para «quedar bien ante la novia» en lugar de contribuir a las necesidades familiares. La madre auguraba un mal futuro a la pareja, cuando ella se encontrara «un jornal menguado y un marido gastador». Concluía el texto considerando que «acaso entonces se dé cuenta del bien que pudo haber hecho a mi hijo de no haber estado tan ciega». La responsabilidad final, por lo tanto, recaía sobre la chica, que debería haberse preocupado de anticipar las dificultades de la economía familiar.

Por otra parte, al recordar el padre los sacrificios que había hecho para casarse, ahorrar y montar un taller, se ensalzaba un pasado teñido de resignación que estaba desapareciendo por el hedonismo de los jóvenes. Esta ruptura era criticada por la generación de posguerra en el plano económico, pero también en el sentimental, el vital y el político (Arbaiza 2021, 431Arbaiza Vilallonga, Mercedes. 2021. «El malestar de las mujeres en España (1956-1968)». Arenal. Revista de historia de las mujeres 28 (2): 415-445. https://doi.org/10.30827/arenal.v28i2.11799). La JOC asumió parte de este discurso, advirtiendo frente al desclasamiento y la imitación de la cultura burguesa que conllevaban las aspiraciones materiales y el consumismo. Como remedio a estos peligros se utilizaron no solo los valores religiosos, sino también una fuerte identidad obrera que, si en lo económico pudo teñirse de resignación, en lo identitario presentaba a los jóvenes como inconformistas y luchadores por un mundo mejor.

El componente de clase condicionaba, por otra parte, de manera diferente a chicos y chicas, según lo que se esperaba de ellos en el noviazgo y el matrimonio en función de los roles de género vigentes. Las dificultades económicas podían despojar al varón de su función de ganapán o proveedor familiar, al tiempo que ponían en peligro la armonía familiar. Así se expresaba en un artículo publicado en Juventud Obrera en 1960 que servía, de paso, para criticar las medidas económicas establecidas por el Plan de Estabilización. En «La estabilización, con hechos, vista por una chica» se denunciaba que las medidas gubernamentales abandonaran a los más débiles, lo que exponía a muchas mujeres a dificultades para adquirir lo necesario para el cuidado de su familia, al tiempo que algunos hombres se resistían a asistir a la beneficencia por considerar que estaban, de esa manera, faltando a sus obligaciones como cabezas de familia. Esto podía crear tensiones familiares que eran peligrosas19BNE, Puri. 1960. «La estabilización, con hechos, vista por una chica». Juventud Obrera, n.º 38, febrero de 1960, p. 3. al subvertir las funciones que cada miembro de la familia tenía asignadas.

La falta de tiempo de reposo y el cansancio provocados por el trabajo podían también romper la armonía conyugal. Es por ello por lo que desde un artículo aparecido en Juventud Obrera en 1957 se reivindicaba más tiempo libre para los trabajadores, apoyándose en el caso de un joven matrimonio que, tras un noviazgo en el que no habían tenido ocasión de conocerse por la falta de tiempo de ocio, se encontraban al casarse con que «no se entienden, se desconocen… “Teníamos tan poco tiempo para vernos…”. “El trabajo nos absorbía y ahora… la sorpresa desagradable”».20BNE, Martina. 1957. «Pedimos: TIEMPOS LIBRES». Juventud Obrera, n.º 12, diciembre de 1957, p. 7. El hecho de casarse sin conocer adecuadamente a la pareja, comprobando la incompatibilidad entre los cónyuges cuando era demasiado tarde, no era un fenómeno nuevo. Lo que sí lo era es la frustración que generaba ante unas expectativas amorosas que estaban cambiando y que implicaban que en el matrimonio existiera comprensión, felicidad y cariño. De esta manera, la extensión del ideal del amor romántico, a pesar de que «contenía mensajes indudablemente patriarcales», también podían ser «potencialmente transgresores de los ideales nacionalcatólicos» (García Fernández 2022, 58García Fernández, Mónica. 2022. Dos en una sola carne. Matrimonio, amor y sexualidad en la España franquista (1939-1975). Granada: Comares.), al tiempo que los «cambios en las perspectivas amorosas» que implicaban una «creciente importancia en la plenitud emocional, el compañerismo, el diálogo y también en la armonía sexual como expectativas del amor romántico» podían provocar la insatisfacción de muchas mujeres ante un matrimonio que no cumplía estas expectativas.21 García Fernández 2022, 255-256; esta idea también la desarrolla Arbaiza Vilallonga 2021.

Esta falta de tiempo no solo afectaba a la relación de pareja, sino que también podía impedir a las mujeres cumplir con las funciones propiamente femeninas. Por ello, el mismo artículo exponía otros casos en los que el cansancio y el agotamiento provocados por el trabajo provocaban una «materialización» y alejaban a los esposos de lo que nos hace humanos:

¿No es esto una materia digna de meditación? ¿Pueden las muchachas llegar a ser unas verdaderas mujeres, es decir, a superar esta difícil barrera y alcanzar una personalidad que las ponga en condiciones de enfrentarse con la vida? ¿Qué porvenir presentan las futuras familias obreras si falla el pilar fundamental que es la esposa?22BNE, Martina. 1957. «Pedimos: TIEMPOS LIBRES». Juventud Obrera, n.º 12, diciembre de 1957, p. 7.

Sin embargo, entre las rendijas de este ideal matrimonial se colaba algún discurso crítico que señalaba cómo el «destino de clase» determinaba, más si cabe, las aspiraciones amorosas de las chicas y las podía empujar a comprometerse con parejas que no eran las adecuadas. Si para la inmensa mayoría de mujeres el matrimonio era la única opción de manutención (Camino y Martykánová 2021, 357 y 359Camino, Alejandro y Darina Martykánová. 2021. «La soltería virtuosa: dignidad, utilidad y el discurso sobre el celibato femenino en la España contemporánea (1820-1950)». Historia Contemporánea 66 (junio): 337-370. https://doi.org/10.1387/hc.21210) o representaba una posibilidad de mejora de sus condiciones materiales (García Fernández 2022, 54García Fernández, Mónica. 2022. Dos en una sola carne. Matrimonio, amor y sexualidad en la España franquista (1939-1975). Granada: Comares.), esto era especialmente crudo en el caso de aquellas que no tenían ninguna formación académica ni profesional, como las empleadas de hogar.23La JOCF organizó una importante sección dedicada a las empleadas de hogar, que tuvo como objetivo promover la conciencia de clase entre las mismas, reivindicar derechos laborales y, en último término, la abolición del servicio doméstico. De Dios 2018. La mayoría de ellas eran migrantes, por lo que se enfrentaban al desarraigo y la soledad que hacían que, según la jocista y trabajadora doméstica María Arrondo, «a poca ternura que les muestre el primer chico que conozcan, se entregarán totalmente» cayendo en «la trampa de los sentimientos».24 Arrondo 1976, 140. Arrondo emigró a la región de París en 1962 para trabajar como empleada de hogar. Allí conoció la JOC, de la que llegó a ser responsable de las empleadas de hogar a nivel europeo. Recogió sus vivencias y reivindicaciones en el libro Moi, la bonne, publicado en 1975 y traducido al castellano como Yo, la chacha. Como hemos visto, las aspiraciones románticas de las chicas aparecían en otras ocasiones en los materiales y publicaciones de la JOC señaladas como un hándicap que permitiría a los chicos aprovecharse de su ingenuidad. Esto, unido a la falta de educación sexual, podía provocar embarazos no deseados, con la consecuente pérdida de su empleo como trabajadoras domésticas debido al estigma que suponía ser madre soltera (Arrondo 1976, 140Arrondo, María. 1976. Yo, la chacha. Madrid: AQ Ediciones.).

Por otro lado, Arrondo señalaba el contraste existente entre la moral sexual burguesa y la de las empleadas de hogar. Frente a la imagen de «las tentativas amorosas entre patronos y empleadas», Arrondo afirmaba que estas «son poco corrientes, lo que sí es corriente es la falta de pudor» de las empleadoras que se paseaban desnudas por la casa o que no escondían sus relaciones extramatrimoniales a las trabajadoras domésticas. Esto chocaba y ofendía a las empleadas de hogar, por lo que una de ellas afirmaba que «nunca, en casa, mi madre se hubiera quitado ni el vestido delante de nosotras. Para eso soy muy dura. No lo he admitido nunca» (Arrondo 1976, 132Arrondo, María. 1976. Yo, la chacha. Madrid: AQ Ediciones.). Se marcaba, de esta manera, una clara diferencia entre lo correcto, lo que hacía su madre, y lo impudoroso, que hacían las mujeres burguesas para las que trabajaban, «gente educada en el saber teórico, pero sin idea de saber vivir» (Arrondo 1976, 132Arrondo, María. 1976. Yo, la chacha. Madrid: AQ Ediciones.).

Este recato en las cuestiones relacionadas con el cuerpo y la sexualidad no tenía un carácter exclusivamente religioso, sino que también determinadas culturas políticas de la izquierda obrera defendieron el pudor y el autocontrol sexual como medidas para proteger la respetabilidad de la clase. Esto tenía que ver con la rectitud en un sentido más amplio y que no se aplicó exclusivamente al cuerpo de las mujeres, sino que el hombre obrero era más respetable en tanto en cuanto trataba bien a las mujeres (Llona 2014Llona González, Miren. 2014. «Las contradicciones de la respetabilidad: género y cultura política socialista en el primer tercio del siglo XX». Historia, trabajo y sociedad 5: 45-64.). Pero esto no significa, en absoluto, que dicho autocontrol y castidad predominasen en la cultura obrera mayoritaria de mediados del siglo XX, por lo que la JOC insistió en que sus militantes debían luchar contra el ambiente inmoral de las fábricas, respetar a las obreras y reprender a sus compañeros cuando no lo hicieran. De esta manera, y tal y como ha señalado Mónica Moreno (2017, 56)Moreno Seco, Mónica. 2017. «Cruce de identidades: masculinidad, feminidad, religión, clase y juventud en la JOC de los años sesenta». Historia y política: Ideas, procesos y movimientos sociales 37: 147-176. https://doi.org/10.18042/hp.37.06, la virilidad jocista se diferenciaba de la «sexualidad explícita» del «arquetipo masculino del mundo obrero», para lo cual era necesario valor y sacrificio. Los hombres eran, también, responsables de mantener la castidad a través del respeto a la pureza de las mujeres como madres, esposas y pilar del hogar obrero. Se mezclaban en esta concepción una idiosincrasia obrera que se definía, en parte, en contraposición a la laxa e hipócrita moral sexual burguesa, con elementos religiosos que ensalzaban a María de Nazaret como esposa de un sacrificado carpintero y figura de la madre por antonomasia.

3. LA PREPARACIÓN AL MATRIMONIO: PREPARACIÓN PARA LA SOCIEDAD

 

El creciente interés público por las cuestiones relativas a las relaciones de pareja y la sexualidad, así como los profundos cambios que se adivinaban en este sentido ya desde los años cincuenta, fue paralelo a una nueva orientación de parte del catolicismo respecto al matrimonio (García Fernández 2022García Fernández, Mónica. 2022. Dos en una sola carne. Matrimonio, amor y sexualidad en la España franquista (1939-1975). Granada: Comares.). En este marco se extendieron, por ejemplo, los cursillos prematrimoniales impartidos por la Iglesia, que podían incluir aspectos religiosos, morales o médico-sexuales (Morcillo 2015, 157Morcillo, Aurora G. 2015. En cuerpo y alma. Ser mujer en tiempos de Franco. Madrid: Siglo XXI.; García Fernández 2020, 242García Fernández, Mónica. 2020. «Entre la norma y el deseo. Amor, género y sexualidad en la España de los años cincuenta». En Esta es la España de Franco: los años cincuenta del franquismo (1951-1959), edición de Claudio Hernández Burgos y Miguel Ángel del Arco Blanco, 227-248. Zaragoza: Prensas de la Universidad de Zaragoza.).

En este contexto, y con el objetivo de que las parejas de novios cumpliesen con la ética jocista desde los presupuestos que hemos expuesto, la JOC dedicaba parte de su actividad a preparar a sus miembros para el matrimonio y la formación de una familia obrera. Esta preparación era entendida como parte de la tarea fundamental de la JOC, la formación integral de la juventud trabajadora, y como tal se trató de integrar en la actividad de la organización. Además, se terminó por originar un modelo de pareja jocista que explica que algunas exmilitantes entrevistadas consideraran impensable salir con un chico que no estuviera comprometido en el movimiento.25Entrevista oral a María Arrondo, Zaragoza, 8 de diciembre de 2018 y a Carmen (pseudónimo), Madrid, 22 de febrero de 2022. Ambas entrevistas han sido realizadas por la autora. Este modelo de pareja de novios jocistas tuvo su continuación lógica en el de la familia hoacista, promovido por la HOAC y la HOACF, en la que la militancia de la esposa debía facilitar la armonía conyugal y su comprensión con el compromiso apostólico de su marido. Sin embargo, lo cierto es que, al casarse, pasar a la HOACF y tener hijos, muchas militantes tuvieron más dificultades para militar precisamente por tener un marido ausente por su compromiso en el apostolado obrero y encontrarse con la responsabilidad del cuidado de los hijos y el hogar (Martín Gutiérrez 2020, 254-260Martín Gutiérrez, Sara. 2020. «Género, clase y religión. Masculinidades, feminidades y militancias encontradas de la cultura obrera católica, la HOAC y la HOACF (1946-1959)». En Esta es la España de Franco: los años cincuenta del franquismo (1951-1959), edición de Claudio Hernández Burgos y Miguel Ángel del Arco Blanco, 249-272. Zaragoza: Prensas de la Universidad de Zaragoza.).

En el caso de la JOC, la preocupación por esta cuestión adquirió toda su importancia en la Campaña planteada por la rama masculina para el curso 1959-1960, titulada «Construyamos la familia obrera». La necesidad de esta campaña estaba justificada no solo por las «aspiraciones fundamentales profundamente sentidas por los jóvenes obreros» a este respecto sino, también, por la constatación por parte de la JOC Internacional de que «la formación para el matrimonio y la vida de la familia es actualmente uno de los más graves, acuciantes y definitivos problemas que pesa sobre las juventudes del mundo trabajador, de un lado a otro del planeta».26BNE, Encuesta-Campaña 1959-1960, Comisión Nacional JOC, Construyamos la familia obrera, p. 59. Se trataba, pues, de un problema universal que afectaba a los jóvenes trabajadores de todas las latitudes.27Así lo expresa también Gladys Parentelli al relatar que una de las primeras campañas que pusieron en marcha en el Movimiento rural juvenil de AC en Uruguay durante los años sesenta fue la relativa al noviazgo y el matrimonio. Parentelli y Mérola, 1990.

La JOC se organizaba por campañas anuales que establecían un objetivo que era desgranado en distintas acciones de observación y actuación sobre la realidad, y que culminaba con un manifiesto que exponía los problemas detectados y las reivindicaciones que se hacían públicas. El objetivo de la encuesta-campaña 1959-1960, repetido hasta la saciedad en el libro-folleto de orientación de la misma, era «conocer, comprender, respetar y amar a la chica, descubriendo el plan de Dios en las relaciones mixtas, en el noviazgo y en el matrimonio». La campaña había sido planteada desde la JOC masculina y, por ello, se dirigía a los chicos. La cuestión del respeto a las chicas, como vemos, volvía a aparecer como algo central.

Por otro lado, y en un nivel más concreto, la campaña «Construyamos la familia obrera» debía culminar con la creación de una institución permanente de preparación al matrimonio, formada a partes iguales por miembros de la JOC y de la JOCF. Así se hizo durante el Congreso que puso fin a la campaña, en julio de 1960, con la creación de la Institución Nueva Familia Obrera (INFO). Se establecieron alrededor de noventa Comités locales que movilizaron a unos 1.500 jóvenes28AUPSA. ACE-JOC, Caja 73 (INFO), carpeta 3, ff. 17-24, «Estudio del servicio de preparación al matrimonio», p. 1. y que debían estar orientados en su actividad por el Comité Nacional, creado también durante el Congreso.29AUPSA. ACE-JOC, Caja 72 (INFO), carpeta 3, boletín de la INFO B1, p. 1. La misión del Comité Nacional era elaborar informes que los comités locales pudieran utilizar en sus tareas, hacer conocer las actividades que realizaban los distintos grupos y, en general, asistirles con los problemas y dudas que pudieran surgir. Algunos de los trabajos en elaboración durante el primer año de actividad de la INFO tenían como objetivo realizar cursillos prematrimoniales o de puericultura, retiros para novios, orientación para el acceso a la vivienda o la constitución de cooperativas, así como folletos con información doméstica. Se colaboraba, asimismo, con editoriales para publicar libros para la INFO, además de informar sobre publicaciones que abordaran el noviazgo, el matrimonio o la sexualidad y facilitar su compra a través de la JOC.30AUPSA. ACE-JOC, Caja 72 (INFO), carpeta 3, boletín de la INFO B1, p. 2.

Tanto el Comité Nacional como los locales tenían siempre un presidente y una vicepresidenta, y composición mixta en el resto de los cargos. En la I Asamblea Nacional de la INFO, celebrada en Ávila en agosto de 1961, se cesó al Comité Nacional elegido en 1960 de manera provisional, formado por José Antonio Alzola y Luisa García. Se eligió Presidente de la INFO a Jesús Sanz, joven de 22 años con más de 5 años de experiencia jocista y perteneciente al comité INFO de Vitoria; y a María Aranzazu Muñea, de 25 años y responsable comité INFO de Pamplona, como vicepresidenta.31AUPSA. ACE-JOC, Caja 73 (INFO), carpeta 3, «I Asamblea Nacional INFO, 13-15 agosto 1961, Ávila».

A pesar de la intensa actividad de este servicio y de la satisfacción por algunos avances, su vida fue corta. Diversos informes señalaban problemas como la escasez de medios financieros, lo que impedía acudir a las reuniones regionales y nacionales, la falta de personas formadas y de materiales adaptados para realizar la preparación al matrimonio, o que muchos se tomaran la actividad de la INFO como una manera de pasar el domingo. Sin embargo, el principal problema señalado era la confusión de la INFO con la JOC, a nivel organizativo, de militantes y de espíritu y prácticas. En este sentido, se llegó a la conclusión de que la preparación al matrimonio no debía ser una preocupación aislada del resto de los problemas de la juventud trabajadora, sino que se debía integrar en el trabajo cotidiano de la JOC. Por ello, se decidió reconvertir la INFO en el Servicio de Preparación al Matrimonio de la JOC,32AUPSA. ACE-JOC, caja 73 (INFO), carpetas 3, ff. 2-7, «Actividades de la institución desde el año 1960» y ff. 17-24, «Estudio del Servicio de Preparación al matrimonio». En el documento «Informe sobre el servicio de Preparación al matrimonio», presente en la misma carpeta, ff. 25-27, se habla, sin embargo, de Servicio de Preparación al matrimonio de la AC. En cualquier caso, no hemos localizado la actividad de ese Servicio en los archivos de la JOC, ni en los inventarios del de AC o de la Juventud de AC. celebrándose la tercera y última Asamblea Nacional de la INFO en Madrid en agosto de 1963, y algunos encuentros regionales en marzo y abril de 1964.33AUPSA. ACE-JOC, caja 73 (INFO), carpetas 2 y 3.

A pesar de ello, la experiencia de la INFO sí fue relevante en lo que se refiere a la toma de responsabilidades de muchos jóvenes en la organización del congreso o en la participación en los comités locales. Desde la JOC se apelaba a esta capacidad de los jóvenes para organizarse por sí mismos como prueba de madurez. Como ha explicado Mónica Moreno, esto contribuía a una determinada construcción de la masculinidad, al convertirse los niños en hombres por asumir su compromiso cristiano y social. Parte de estas cualidades se atribuía también a las chicas, de manera paradójica (Moreno 2017, 157Moreno Seco, Mónica. 2017. «Cruce de identidades: masculinidad, feminidad, religión, clase y juventud en la JOC de los años sesenta». Historia y política: Ideas, procesos y movimientos sociales 37: 147-176. https://doi.org/10.18042/hp.37.06). Entre estas cualidades se encontraban la valentía y el arrojo que requerían el compromiso temporal, que también definían a las militantes de la JOCF aunque sin que debieran, por ello, renunciar a su feminidad. Así, y aunque fuese desde el discurso de la diferencia y reivindicando valores tradicionales, dado que la conciencia cristiana y la voluntad de transformación estaban orientadas hacia lo público, las militantes de la JOCF tuvieron que salir de los espacios tradicionales para ejercer sus obligaciones apostólicas. Se rompía así la dicotomía entre el espacio doméstico y el público,34Esto no era nuevo ni exclusivo de las jóvenes de la JOCF. Como ya hemos evocado y como numerosas autoras han demostrado, fue también el caso de las mujeres de la Sección Femenina de Falange (Cenarro 2017) o de las mujeres católicas (Blasco Herranz 2003). cuya frontera quedaba también disuelta, en la práctica, por la realidad obrera de unas jóvenes que se veían obligadas a trabajar, al menos, hasta que contraían matrimonio.

Consideramos, además, que la mencionada reivindicación de la madurez de los jóvenes se hacía como contrapeso a los discursos que hacían recaer sobre los jóvenes los estereotipos de alocados, rebeldes sin causa e irresponsables. La JOC centró muchos de sus esfuerzos en demostrar la capacidad de los jóvenes para implicarse en diversas iniciativas y en la consecución de una sociedad mejor, lo que les servía para reclamar un lugar para los jóvenes en una sociedad adultocéntrica que no les tenía en cuenta. De esta manera, se estaban reivindicando derechos de opinión y de participación, cuestión no baladí en el contexto de la dictadura franquista, y el matrimonio y la formación de una familia obrera fueron otra de las vías útiles en ese sentido.

Casarse era el rito de paso a la edad adulta y «a través del matrimonio se reconocía a los individuos (y muy particularmente a las mujeres) la condición de miembros de la nación, siempre en el marco de la unidad familiar» (Morcillo 2015, 118Morcillo, Aurora G. 2015. En cuerpo y alma. Ser mujer en tiempos de Franco. Madrid: Siglo XXI.). En el caso de los movimientos apostólicos, el matrimonio marcaba, además, el fin de la militancia en la JOC para dar el salto a la HOAC. En este contexto, la JOCF invitaba a las chicas a prepararse para el matrimonio no solo en el plano afectivo o doméstico, sino también a plantearse «hasta qué punto el hecho de casarnos no nos abre un camino hacia la sociedad y la clase obrera».35En los umbrales de la vida adulta, Publicaciones JOCF, Madrid, 1963, p. 51. Se advertía de manera recurrente, sin embargo, sobre los peligros que podía tener para el intenso compromiso cristiano que exigía la JOC, ya que «quizás esto choque con cierta tendencia a replegarnos que existe siempre y, sobre todo, en momentos de intensidad afectiva». Por ello se preguntaban «hasta qué punto sabemos lo que supone recibir un nuevo sacramento con todo lo que lleva de consagración a Dios y a la Iglesia; es decir, a los otros».36En los umbrales de la vida adulta, Publicaciones JOCF, Madrid, 1963, p. 51.

La propia campaña «Construyamos la familia obrera» advertía sobre esta tendencia de los novios a aislarse, «abandonando […] el ideal de acción social y de entrega a los demás»,37BNE, Encuesta-Campaña 1959-1960, Comisión Nacional JOC, Construyamos la familia obrera, desplegable p. 16. lo que se trataba de contrarrestar con ejemplos positivos de parejas que aunaban la preparación al matrimonio con su compromiso con la sociedad. Era el caso del «Servicio de novios» creado por varias parejas para abordar juntos los problemas de esta etapa vital, para lo cual realizaban diferentes dinámicas, pero, «sobre todo, se esfuerzan por no cerrarse en el natural egoísmo de los novios y poner en gran empeño el DARSE A LOS DEMÁS PARA LLEGAR A DIOS». De esta manera, el noviazgo y el compromiso no solo no eran incompatibles, sino que se afirmaba de manera entusiasta que «sí, el amor puede mover el mundo; ¡no consentiremos que se malgaste tan maravillosa energía!».38BNE, Puri. 1960. «Novios 1960. Una pareja de novios habla para “Juventud Obrera”». Juventud Obrera, n.º 43, julio de 1960, p. 9. El noviazgo se convertía, así, en una vía para entregarse a la sociedad en un discurso cargado de energía y espíritu juvenil.

La misma página de Juventud Obrera, en un número que dedicaba gran parte de su atención a la celebración del Congreso final de campaña, incluía un artículo en el que un grupo de chicos reconocía la desigualdad que sufrían las mujeres en la sociedad, algo a lo que se oponían pues «los derechos y deberes deben ser iguales dentro de las diferentes misiones que tenemos». La diferencia sexual marcaba, pues, diferentes funciones sociales, al tiempo que el artículo señalaba la frivolidad de muchas chicas y su falta de implicación por sus derechos como causas de que la desigualdad persistiera. Por ello, las animaban a que

tenéis que daros cuenta del poder que tenéis, y de vuestra responsabilidad. Que tenéis que conducirnos a los hombres a constituir un mundo más justo, más humano, un mundo donde vivamos todos mejor, donde se pueda vivir en paz. No cabe duda de que es ésta una de vuestras mayores responsabilidades. Os ofrecemos, pues, nuestra ayuda para que entre todos construyamos esa Familia Obrera, y vosotras esforzaros para ser cada día más dignas del puesto de madre y esposa que el Hogar os reserva.39BNE, Yesla. 1960. «Soñar es bueno». Juventud Obrera, n.º 43, julio de 1960, p. 9.

Por lo tanto, para las mujeres, esta responsabilidad que se adquiría con el matrimonio era acentuada con la maternidad, fin del matrimonio y máxima dignidad de las funciones femeninas. Ejercer correctamente su tarea como madres era importante no solo por el interés de sus hijos en tanto que individuos, sino como próximos ciudadanos y fermento de la sociedad futura, tal y como expresaba Puri:

Tenemos en nuestros cuerpos y en nuestras almas una fuerza poderosa. La posibilidad de educar a los futuros hombres. Por eso debemos prepararnos para ser buenas educadoras. El trabajo nos marcará para ello. Y como también la mujer deja su huella por donde pasa… Sea, pues, nuestra huella -también en el trabajo- luminosa y fecunda.40BNE, Puri. 1960. «La Maternidad misión fundamental de la mujer en la vida». Juventud Obrera, n.º 44, agosto de 1960, p. 9.

Esta inclinación hacia funciones educadoras llevaba al texto citado a afirmar que profesiones como la de enfermera puericultora o asistenta social permitían a las mujeres ejercer su labor maternal también a través del trabajo. Así, no solo eran las responsables de transmitir y mantener los valores cristianos y obreros en su hogar, sino que la maternidad era extendida al conjunto de la sociedad incluso para aquellas que, por diversas circunstancias, no pudieran tener hijos. Para estas quedaba la «maternidad espiritual», accesible a todas las mujeres, pues «la sociedad actual necesita mucho de la mujer». Las mujeres debían ejercer la «maternidad social […] en los ambientes de trabajo, donde su feminidad está llamada a suavizar muchas esperezas [sic]. En los barrios para fomentar la vida comunitaria» y, en definitiva, en todos aquellos entornos en los que la presencia de la «personalidad femenina», encarnada en valores como la ternura, la alegría y el cuidado de los demás, pudiese ser beneficiosa.41AUPSA, ACE-JOC, hemeroteca, A. Platero. 1963. «La mujer no nació para esperar el amor: nació para amar». Juventud y Trabajo, n.º 11, junio de 1963, pp. 4-5.

Esta defensa de la maternidad social no era, como sabemos, exclusiva de la JOC y la JOCF. En cualquier caso, la responsabilidad del hogar obrero permitió a las jocistas reclamar más protagonismo y participación en la sociedad, al menos en las parcelas que se consideraban propias a la maternidad y la feminidad. Por ejemplo, en un documento sin fecha titulado «Nosotras también formamos parte en la INFO y la sociedad, somos responsables de ellas»42AUPSA. ACE-JOC, Caja 73 (INFO), carpeta 3, «Nosotras también formamos parte en la INFO y la sociedad, somos responsables de ellas». se lamentaban de que hubiera menos chicas que chicos implicadas en la INFO, como ya se había advertido en algún informe. Señalaban que «somos iguales al hombre en naturaleza, esto debe ser respetado» y, en el caso de que no fuera así, «debemos actuar para que se restablezca el plan de Dios sobre nosotras». Como miembros de la sociedad, consideraban que debían implicarse de manera activa «ante todos los problemas», aunque se advertía que no debía hacerse tratando de «ser igual al hombre olvidando nuestras cualidades propias». Debían, entonces, comprometerse en la acción temporal según sus «cualidades propias», lo que hacía que la mujer se sintiera «más inclinada […] a lo educativo, la defensa del hogar, la familia, el niño, la paz Social, cooperativas, participación en Municipios». Por tanto, si bien se partía de una concepción tradicional de la mujer, vinculada a su función maternal, se consideraba que una manera de defender sus intereses como madre se encontraba, por ejemplo, en la participación política a través de los municipios.43Este argumento no era nuevo, sino que entroncaba con las diversas expresiones del llamado «maternalismo cívico» del primer tercio del siglo XX (Blasco 2003). Lo que sí puede considerarse novedoso es la reivindicación de estos derechos de participación para mujeres de extracción popular.

En el caso concreto de la INFO, y como futuras responsables del hogar, se preguntaban de manera retórica si participaban directamente en la campaña de vivienda que realizaba la institución. Lo cierto es que en el resumen de la I Asamblea Nacional se recomendaba que el responsable de vivienda de los comités INFO fuera un chico, mientras a ellas se les reservaba la responsabilidad de las labores del hogar y puericultura y para el resto de áreas se dejaba la posibilidad de que fueran lideradas por un chico o una chica.44AUPSA. ACE-JOC, Caja 23 (INFO), carpeta 3, «Resumen I Asamblea Nacional INFO. “Un comité INFO en acción”», p. 1. Las autoras del escrito que estamos reseñando parecían encontrar esto ilógico e injusto, y terminaban exponiendo que como futuras madres de familia

responsables material y moralmente tenemos dos razones fundamentales para molestar y pedir derechos de igualdad para nosotras en nombre de la justicia y exigencias de la participación de nosotras en la organización y funcionamiento de esta Sociedad de la que depende la existencia de nuestros futuros hijos.45AUPSA. ACE-JOC, Caja 73 (INFO), carpeta 3, «Nosotras también formamos parte en la INFO y la sociedad, somos responsables de ellas», p. 2.

Aun así, en otros textos aparecía también la responsabilidad de los hombres en la educación de los hijos como reflejo, por otra parte, de una evolución del modelo de paternidad. Era el caso de un cursillo prematrimonial elaborado por el Servicio de preparación al matrimonio de la JOC, que en el capítulo dedicado a los hijos se dirigía en todo momento a «los padres» sin realizar ninguna distinción.46AUPSA. ACE-JOC, Caja 73 (INFO), carpeta 3, ff. 149-151, Cursillo prematrimonial, «9ª lección. Los hijos». Lo mismo ocurría en un artículo aparecido en 1964, en el que se continuaba afirmando que «la familia es la base de la sociedad. Según como sean las familias así será la sociedad del mañana», lo que se hacía extensible a la lucha por los derechos de la clase trabajadora pues «según lo que sean nuestras familias obreras así será el movimiento obrero». Desde la familia, con «el apoyo y aliento de las esposas que sepan ver que su familia no es una isla», debía encontrarse el estímulo para soportar la dureza que conllevaba la lucha obrera. Los jóvenes debían prepararse para «estar a la altura de su papel» en el seno de la familia, teniendo en cuenta que «esto no implica dejar de lado la acción en otros campos (sindicalismo, etc.), sino actuar con una visión más amplia». La familia constituía, de esta manera, una importante vía en la construcción de una sociedad nueva, al

traer al mundo nuevos ciudadanos, el educarlos convenientemente para que se desarrolle su propia personalidad de tal modo que puedan ser hombres libres […]. El hombre nuevo debe comenzar a formarse en el seno de la familia con la colaboración de las estructuras que rigen el país. No es tarea fácil. Las estructuras están muchas veces al servicio de intereses bastardos y con su acción nefasta deforman al hombre.47BNE, J. L. 1964. «La familia obrera». Juventud Obrera, n.º 78, enero de 1964, p. 2.

En este extracto observamos cómo se insiste en el compromiso a través de la familia, se incide varias veces en el carácter colectivo de la lucha obrera y no se hace referencia a la mujer en exclusiva como responsable de esa formación de los nuevos ciudadanos. Sin embargo, sí se le asigna un rol de esposa de militante que, abnegada, debe comprender y apoyar a su marido en su compromiso por la clase obrera. Por otra parte, se menciona la responsabilidad de las instituciones y «estructuras que rigen el país», denunciando que no siempre sirven al bien común. En efecto, desde las campañas, manifiestos y actividades de la JOC fue frecuente interpelar a los poderes públicos para que actuaran sobre los ya referidos problemas que encontraban los jóvenes obreros para formar una familia.

Así se expresaba en el manifiesto de la campaña «Construyamos la familia obrera», en el que se señalaba que «no sólo basta el denunciar los problemas en las asambleas generales y a través del manifiesto, sino que hay que presionar en aquellas personas que tienen el deber y la obligación de solucionarlo». Para ello, a través de la acción representativa del final de campaña «se presentarán estos problemas a las Autoridades Públicas y a la sociedad, dando conciencia de todos aquéllos que afectan a los jóvenes trabajadores y que por su envergadura no los pueden solucionar ellos mismos, sino las personas o Entidades responsables». Entre dichos problemas se mencionaban los que han ido apareciendo a lo largo de este artículo, relacionados con la falta de espacios para establecer contactos entre chicos y chicas, con la precariedad económica y las dificultades de acceso a la vivienda, pero también se incluía «el no disponer de facilidades para asociarse libremente» como uno de los problemas a plantear a las autoridades.48BNE, Encuesta-Campaña 1959-1960, Comisión Nacional JOC, Construyamos la familia obrera, p. 56.

Un documento de la INFO concretaba más las reivindicaciones que se podrían formular, así como a quién debían ir dirigidas, dentro del objetivo de la primera campaña de la Institución, que consistía en elaborar un presupuesto económico para casarse. Varias de esas peticiones irían dirigidas al ministro de Trabajo, a la sazón Fermín Sanz-Orrio, así como a los Sindicatos o al Instituto Nacional de Previsión. Las reivindicaciones enfocadas a este tipo de instituciones incluían una «revisión de los salarios-base para reivindicar un salario justo suficiente […], con escala móvil según las necesidades», un «aumento de los puestos de trabajo con carácter de salario fijo y un subsidio de paro mayor» y mayores subsidios y complementos para quienes estuviesen próximos a casarse.49AUPSA. ACE-JOC, Caja 72 (INFO), carpeta 3, «Resumen I Asamblea Nacional INFO. “Revisión de la acción realizada”», p. 3. Si bien no sabemos si estas peticiones llegaron a enviarse, a través del pretexto de la protección de la institución familiar se estaban planteando reivindicaciones que movilizaron intensamente a la clase obrera española de los años cincuenta, al tiempo que se ejercía la crítica de la política de vivienda del régimen franquista. Con este tipo de iniciativas los jocistas mostraban que se consideraban legitimados para dirigirse a las instituciones y expresar su punto de vista, sus necesidades y lo que consideraban sus derechos.

CONCLUSIONES

 

Si bien las mencionadas demandas de derechos se hicieron desde un punto de vista conservador en la medida en que partían de una interpretación organicista de la sociedad que consideraba a la familia su célula básica, sirvieron para poner de manifiesto las dificultades económicas a las que se enfrentaban las familias de extracción obrera. Estas podían ser atribuidas, como así se hizo en algunos casos, a la política económica del régimen o a la insuficiencia de sus medidas pronatalistas. De esta manera, el mismo Estado que se vanagloriaba de la protección de la familia española era señalado por el incumplimiento de uno de sus valores. En definitiva, a través de sus reivindicaciones como futuros padres y madres de familia y las responsabilidades a ellas asociadas, la militancia jocista tomó conciencia de determinados derechos sociales y se formularon demandas de tipo político y representativo marcando, de esta manera, distancias con el régimen franquista.

En lo que se refiere a los significados de género vehiculados desde el noviazgo jocista, hemos observado cómo estuvieron fuertemente marcados no solo por la religión, sino también por la clase social. La combinación de ambos elementos dio lugar a una moral regida por la noción de «respeto» a las chicas por parte de los jóvenes, que derivaba en una mística del autocontrol, la pureza y el sacrificio que tenía su correlato en el plano apostólico, social y económico. Así, se insistió frecuentemente en un modelo de familia obrera comprometida con la JOC y con la sociedad, caracterizada por la austeridad material y la rectitud moral. Sin embargo, consideramos preciso señalar que el sacrificio entendido como resignación no aparecía en ningún momento como elemento intrínseco al matrimonio. Bien al contrario, una de las principales motivaciones de la JOC para ocuparse del noviazgo era promover el conocimiento mutuo entre chicos y chicas para, de esta manera, favorecer unas relaciones basadas en la comprensión, el respeto y la complementariedad entre los cónyuges.

Asimismo, la perspectiva de clase que la JOC aplicaba a todos sus análisis no solo ponía de relieve lo irreal del modelo del ángel del hogar, a pesar de que pudiera aspirarse a él, sino también que las dificultades materiales a las que se enfrentaban chicos y chicas eran diferentes. Esto permitió evidenciar desigualdades por razón de género que llevaron a las militantes a reivindicar más voz en la sociedad y en la JOC. Sin embargo, esto se hizo desde el discurso de la diferencia y la teoría de la complementariedad y alejado, todavía, de los cambios identitarios y culturales que pusieron el cuerpo y la sexualidad en el centro del análisis feminista con el que años más tarde sí convergieron las militantes de la JOC, como demuestra Sandra Blasco en este mismo número.

Así, si bien la cuestión de la sexualidad no aparece de manera explícita en las fuentes analizadas, sí subyace la necesidad de autocontrol y respeto a las chicas de clase obrera por parte de sus congéneres masculinos. Estas nociones se fueron transformando para dar paso a una JOC que en los años setenta abogó por relaciones igualitarias y por una mayor apertura sexual basada en la libertad personal. Esto fue posible gracias a la amplitud de los cambios sociales y culturales en las relaciones sentimentales, que incluyeron una evolución también en el mundo católico y una presencia creciente de la cuestión sexual en los movimientos sociales de izquierda del tardofranquismo, de los que la militancia jocista formó parte. En lo que respecta al interior del movimiento apostólico, esta nueva visión de las relaciones fue posible gracias a las bases establecidas en décadas anteriores, de las que hemos expuesto una parte, así como a la propia historia de la JOC, en la que el componente religioso fue perdiendo peso en favor del educativo.

Por otra parte, consideramos que la participación en las diversas iniciativas de preparación al matrimonio en el seno de la JOC pudo ser emancipadora en dos sentidos. El primero de ellos se refiere a la iniciativa y el protagonismo que debían tener los propios jóvenes en la actividad de la INFO. En segundo lugar, nos referimos a la paridad impuesta por la propia organización para los cargos de responsabilidad o la composición mixta de los distintos organismos y comités. Ambos elementos debieron de facilitar, por un lado, la capacidad de agencia de chicos y chicas, especialmente de estas últimas al reservarles espacios en la toma de decisiones. Aunque es cierto que los más importantes estuvieron siempre ocupados por hombres, lo más probable es que los chicos hubieran copado todos o casi todos los puestos de responsabilidad de no haberse impuesto la paridad. Asimismo, el trabajo conjunto en la base pudo ser uno de los factores que permitieron que la JOC y la JOCF avanzaran hacia la fusión, concluida en 1970 sin grandes sobresaltos, a diferencia de lo que ocurrió en la HOAC y la HOACF (Martín Gutiérrez 2017Martín Gutiérrez, Sara. 2017. «Obreras y católicas, de la formación a la movilización: roles de género y compromiso temporal de la Hermandad Obrera de Acción Católica Femenina (HOACF) en España (1946-1970)». Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid.). Si al principio del artículo hemos señalado cómo a la JOC le preocupaba la falta de naturalidad en las «relaciones mixtas», podemos afirmar que la propia actividad conjunta para abordar este y otros problemas fue, probablemente, la mejor herramienta para atajar muchos de ellos.

Por último, la JOC dio su propia respuesta a la extensión de la sociedad de consumo, así como a las nuevas relaciones interpersonales que emergieron con ella. Frente a las «modas» que se extendían entre la juventud y que introducían la posibilidad de relaciones más ligeras y de noviazgos esporádicos, la JOC abogó por el conocimiento profundo entre los miembros de la pareja, el compromiso mutuo y una intensa preparación para las que consideraban sus misiones primordiales: el compromiso social y apostólico y la formación de una familia impregnada de valores cristianos y obreros.

Esto tenía dos implicaciones: por un lado, podemos hablar de cierta continuidad con el ideal del autocontrol ya explicado, al rechazar las relaciones superficiales en favor de un compromiso más profundo. Por otro lado, el «compromiso temporal» que estaban obligados a ejercer en el espacio público los jocistas implicaba en la misma medida a chicos y a chicas, no relegando a estas últimas a su papel de madres y esposas. Aunque su derecho a participar en la sociedad emanara, en parte, de este rol considerado subalterno, el contexto permitió una dignificación de la función maternal. Esto se complementó con la concienciación y las reivindicaciones que las militantes jocistas plantearon como trabajadoras, lo que llevó a muchas de ellas al compromiso sindical antifranquista.

En resumen, nos encontramos con continuidades, rupturas y resignificaciones de distintos modelos de relaciones sentimentales y de familia que permitieron a la JOC crear uno propio. Este vivió, asimismo, una evolución que se ha de entender en un contexto de cambios especialmente intensos, y no estuvo exento de sus propias rupturas y contradicciones.

NOTAS

 
1

Sandra Blasco aborda en su contribución a este mismo volumen cómo ese análisis de la realidad a ras de suelo promovido desde el catolicismo de base llevó a algunas cristianas a desarrollar una conciencia feminista.

2

Para un estado de la cuestión al respecto remitimos a Morant Deusa y Bolufer Peruga, 2009Morant Deusa, Isabel y Mónica Bolufer Peruga. 2009. «El matrimonio en el corazón de la sociedad: introducción historiográfica». Tiempos modernos: Revista Electrónica de Historia Moderna 18: 1-15.; y a la introducción de García Fernández 2022, 1-16García Fernández, Mónica. 2022. Dos en una sola carne. Matrimonio, amor y sexualidad en la España franquista (1939-1975). Granada: Comares..

3

Juventud Obrera tenía 35.000 suscriptores en 1966, lo que la convertía en la publicación con más tirada de AC, mientras Juventud y Trabajo tenía 12.200 en la misma fecha. (Montero 2005, 49Montero, Feliciano. 2005. «Las publicaciones periódicas de Acción Católica durante el franquismo». En Catolicismo y comunicación en la historia contemporánea, 31-54. Sevilla: Universidad de Sevilla.). 10.000 jóvenes asistieron al congreso «Construyamos la familia obrera», celebrado en Madrid en julio de 1960. Juventud Obrera, n.º 44, agosto de 1960, contraportada.

4

Archivo de la Universidad Pontificia de Salamanca (AUPSA). Acción Católica Española - Juventud Obrera Cristiana (ACE-JOC), Hemeroteca, caja 9J, sin autor. 1964. «Los novios de ocasión», Juventud y Trabajo, n.º 22, mayo de 1964, p. 10.

5

La cuestión del respeto a las futuras madres y esposas, sobre la que volveremos más adelante, aparece de manera recurrente como una de las principales preocupaciones de la JOC masculina. No en vano, el estribillo del himno de la JOC masculina rezaba «Respetaremos a la obrera y velaremos por su honor, con amistad pura y sincera no profanemos el amor». Estaba basado en el himno de la JOC francesa «Respectons nos sœurs de travail» [«Respetemos a nuestras hermanas de trabajo»], compuesto por André Frapier y Stanislas Roncin en 1936. En él se relataban las faltas de respeto a las que los trabajadores sometían a sus compañeras en las fábricas, ante lo cual se pedía que «como buen y valiente militante Jocista, protesta con agallas porque esa pequeña obrera que les encanta humillar se convertirá en la Esposa y la Madre en algún hogar obrero».

6

Biblioteca Nacional de España (BNE), D. M. 1957. «Ellas. Cómo ha de ser la amistad entre nosotros». Juventud Obrera, n.º 1, enero de 1957, p. 7.

7

BNE, Puri. 1957. «Ellas. ¿Amigos íntimos? ¿Amigos superficiales? (Ni lo uno ni lo otro)». Juventud Obrera, n.º 4, abril de 1957, p. 10.

8

BNE, Puri. 1957. «¿Prohibido enamorarse?». Juventud Obrera, n.º 9, septiembre de 1957, p. 11.

9

BNE, Encuesta-Campaña 1959-1960, Comisión Nacional JOC, Construyamos la familia obrera, desplegable p. 16.

10

BNE, Encuesta-Campaña 1959-1960, Comisión Nacional JOC, Construyamos la familia obrera, desplegable p. 16

11

BNE, E.R.R. 1965. «La industria del baile. Solo nosotros, que no somos “mercancía”, debemos administrar y dirigir nuestras diversiones». Juventud Obrera, n.º 93, abril de 1965, pp. 6-7.

12

Esta interpretación de los bailes contrasta con la que hacía la JOC francesa, mucho más negativa y centrada en la degradación moral que podían provocar (Favier 2015, 284Favier, Anthony. 2015. «Égalité, mixité, sexualité: le genre et l’intime chez de jeunes catholiques du movimiento de la Jeunesse Ouvrière Chrétienne (JOC-F), dans les années 1968 et au-delà (1954-1987)». Tesis doctoral. Université Lumière Lyon 2.).

13

BNE, Encuesta-Campaña 1959-1960, Comisión Nacional JOC, Construyamos la familia obrera, p. 25.

14

- Gloria (pseudónimo): «A nosotras cuando ya nos dejaron ir a bailar era para evangelizar a los guateques. - Mercedes (pseudónimo): Claro, claro. - Pregunta: y entonces, evangelizar, ¿cómo hacíais? ¿Cómo abordabais a la gente? - Gloria: pues estar allí y… - Luisa (pseudónimo): que no se pasasen de la raya, a lo mejor si se pasaban de la raya a ti te daba corte y te marchabas». Entrevista realizada por la autora el 29 de octubre de 2021 en Zaragoza.

15

BNE, Encuesta-Campaña 1959-1960, Comisión Nacional JOC, Construyamos la familia obrera, desplegable p. 16.

16

BNE, Manuel Cabrero. 1967. «Hogar, dulce hogar». Juventud Obrera, n.º 115, marzo de 1967, p. 8.

17

BNE, R. González. 1958. «Film de una dependienta». Juventud Obrera, n.º 18, junio de 1958, p. 9.

18

BNE, Puri. 1959. «La novia ciega». Juventud Obrera, n.º 30, junio de 1959, p. 9.

19

BNE, Puri. 1960. «La estabilización, con hechos, vista por una chica». Juventud Obrera, n.º 38, febrero de 1960, p. 3.

20

BNE, Martina. 1957. «Pedimos: TIEMPOS LIBRES». Juventud Obrera, n.º 12, diciembre de 1957, p. 7.

21

García Fernández 2022, 255-256García Fernández, Mónica. 2022. Dos en una sola carne. Matrimonio, amor y sexualidad en la España franquista (1939-1975). Granada: Comares.; esta idea también la desarrolla Arbaiza Vilallonga 2021Arbaiza Vilallonga, Mercedes. 2021. «El malestar de las mujeres en España (1956-1968)». Arenal. Revista de historia de las mujeres 28 (2): 415-445. https://doi.org/10.30827/arenal.v28i2.11799.

22

BNE, Martina. 1957. «Pedimos: TIEMPOS LIBRES». Juventud Obrera, n.º 12, diciembre de 1957, p. 7.

23

La JOCF organizó una importante sección dedicada a las empleadas de hogar, que tuvo como objetivo promover la conciencia de clase entre las mismas, reivindicar derechos laborales y, en último término, la abolición del servicio doméstico. De Dios 2018De Dios Fernández, Eider. 2018. «Trabajadoras, ¿católicas?, ¿feministas? Las mujeres de la JOC en el tardofranquismo y la transición». En Mujeres, hombres y catolicismo en la España contemporánea. Nuevas visiones desde la Historia, edición de Inmaculada Blasco, 235-256. Valencia: Tirant lo Blanch..

24

Arrondo 1976, 140Arrondo, María. 1976. Yo, la chacha. Madrid: AQ Ediciones.. Arrondo emigró a la región de París en 1962 para trabajar como empleada de hogar. Allí conoció la JOC, de la que llegó a ser responsable de las empleadas de hogar a nivel europeo. Recogió sus vivencias y reivindicaciones en el libro Moi, la bonne, publicado en 1975 y traducido al castellano como Yo, la chacha.

25

Entrevista oral a María Arrondo, Zaragoza, 8 de diciembre de 2018 y a Carmen (pseudónimo), Madrid, 22 de febrero de 2022. Ambas entrevistas han sido realizadas por la autora.

26

BNE, Encuesta-Campaña 1959-1960, Comisión Nacional JOC, Construyamos la familia obrera, p. 59.

27

Así lo expresa también Gladys Parentelli al relatar que una de las primeras campañas que pusieron en marcha en el Movimiento rural juvenil de AC en Uruguay durante los años sesenta fue la relativa al noviazgo y el matrimonio. Parentelli y Mérola, 1990Parentelli, Gladys y Giovanna Mérola Rosciano. 1990. Mujer, iglesia, liberación. Caracas: G. Parentelli..

28

AUPSA. ACE-JOC, Caja 73 (INFO), carpeta 3, ff. 17-24, «Estudio del servicio de preparación al matrimonio», p. 1.

29

AUPSA. ACE-JOC, Caja 72 (INFO), carpeta 3, boletín de la INFO B1, p. 1.

30

AUPSA. ACE-JOC, Caja 72 (INFO), carpeta 3, boletín de la INFO B1, p. 2.

31

AUPSA. ACE-JOC, Caja 73 (INFO), carpeta 3, «I Asamblea Nacional INFO, 13-15 agosto 1961, Ávila».

32

AUPSA. ACE-JOC, caja 73 (INFO), carpetas 3, ff. 2-7, «Actividades de la institución desde el año 1960» y ff. 17-24, «Estudio del Servicio de Preparación al matrimonio». En el documento «Informe sobre el servicio de Preparación al matrimonio», presente en la misma carpeta, ff. 25-27, se habla, sin embargo, de Servicio de Preparación al matrimonio de la AC. En cualquier caso, no hemos localizado la actividad de ese Servicio en los archivos de la JOC, ni en los inventarios del de AC o de la Juventud de AC.

33

AUPSA. ACE-JOC, caja 73 (INFO), carpetas 2 y 3.

34

Esto no era nuevo ni exclusivo de las jóvenes de la JOCF. Como ya hemos evocado y como numerosas autoras han demostrado, fue también el caso de las mujeres de la Sección Femenina de Falange (Cenarro 2017Cenarro, Ángela. 2017. «La Falange es un modo de ser (mujer): discursos e identidades de género en las publicaciones de la Sección Femenina (1938-1945)». Historia y Política 37: 91-120. https://doi.org/10.18042/hp.37.04) o de las mujeres católicas (Blasco Herranz 2003Blasco Herranz, Inmaculada. 2003. Paradojas de la ortodoxia: política de masas y militancia católica femenina en España (1919-1939). Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza.).

35

En los umbrales de la vida adulta, Publicaciones JOCF, Madrid, 1963, p. 51.

36

En los umbrales de la vida adulta, Publicaciones JOCF, Madrid, 1963, p. 51.

37

BNE, Encuesta-Campaña 1959-1960, Comisión Nacional JOC, Construyamos la familia obrera, desplegable p. 16.

38

BNE, Puri. 1960. «Novios 1960. Una pareja de novios habla para “Juventud Obrera”». Juventud Obrera, n.º 43, julio de 1960, p. 9.

39

BNE, Yesla. 1960. «Soñar es bueno». Juventud Obrera, n.º 43, julio de 1960, p. 9.

40

BNE, Puri. 1960. «La Maternidad misión fundamental de la mujer en la vida». Juventud Obrera, n.º 44, agosto de 1960, p. 9.

41

AUPSA, ACE-JOC, hemeroteca, A. Platero. 1963. «La mujer no nació para esperar el amor: nació para amar». Juventud y Trabajo, n.º 11, junio de 1963, pp. 4-5.

42

AUPSA. ACE-JOC, Caja 73 (INFO), carpeta 3, «Nosotras también formamos parte en la INFO y la sociedad, somos responsables de ellas».

43

Este argumento no era nuevo, sino que entroncaba con las diversas expresiones del llamado «maternalismo cívico» del primer tercio del siglo XX (Blasco 2003Blasco Herranz, Inmaculada. 2003. Paradojas de la ortodoxia: política de masas y militancia católica femenina en España (1919-1939). Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza.). Lo que sí puede considerarse novedoso es la reivindicación de estos derechos de participación para mujeres de extracción popular.

44

AUPSA. ACE-JOC, Caja 23 (INFO), carpeta 3, «Resumen I Asamblea Nacional INFO. “Un comité INFO en acción”», p. 1.

45

AUPSA. ACE-JOC, Caja 73 (INFO), carpeta 3, «Nosotras también formamos parte en la INFO y la sociedad, somos responsables de ellas», p. 2.

46

AUPSA. ACE-JOC, Caja 73 (INFO), carpeta 3, ff. 149-151, Cursillo prematrimonial, «9ª lección. Los hijos».

47

BNE, J. L. 1964. «La familia obrera». Juventud Obrera, n.º 78, enero de 1964, p. 2.

48

BNE, Encuesta-Campaña 1959-1960, Comisión Nacional JOC, Construyamos la familia obrera, p. 56.

49

AUPSA. ACE-JOC, Caja 72 (INFO), carpeta 3, «Resumen I Asamblea Nacional INFO. “Revisión de la acción realizada”», p. 3.

DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE INTERESES

 

La autora de este artículo declara no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.

FUENTES DE FINANCIACIÓN

 

Este trabajo ha sido posible gracias a la ayuda para contratos postdoctorales FJC2021-046734-I financiada por MCIN/AEI/10.13039/501100011033 y por la Unión Europea NextGenerationEU/PRTR y a la financiación ofrecida por el Grupo de investigación reconocido por el Gobierno de Aragón «Transferencias culturales y proyección internacional de la cultura aragonesa, 1780-2000 (TRANSFERCULT)»

DECLARACIÓN DE CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA

 

María José Esteban Zuriaga: conceptualización, curación de datos, análisis formal, obtención de fondos, investigación, metodología, administración de proyecto, recursos, validación, redacción - borrador original, redacción - revisión y edición.

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