1. COMBATES POR EL CATOLICISMO
⌅El movimiento católico fue un fenómeno histórico que surgió en la segunda mitad del siglo XIX (Fullana 2017, 180Fullana Puigserver, Pere. 2017. «La acción disgregada: el asociacionismo católico contemporáneo en España; balance puntual y perspectivas». En La historia religiosa de la España contemporánea. Balance y perspectivas, edición de Feliciano Montero García, Julio de la Cueva Merino y Joseba Louzao Villar, 173-201. Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá. ). Sin embargo, fue durante la Restauración y el pontificado de León XIII (1878-1903) cuando la Iglesia rompió definitivamente con la postura eclesial integrista predominante hasta esos momentos y salió a combatir en la arena pública con todos los medios a su alcance propios de la modernidad (De la Cueva 2000, 56De la Cueva Merino, Julio. 2000. «Católicos en la calle: la movilización de los católicos españoles, 1899-1923». Historia y política 3: 55-80.). En este sentido, la Iglesia española fue plenamente consciente de su decadencia, la cual se hacía cada vez más profunda a medida que avanzaba el proceso secularizador. Partiendo de esta interpretación de la realidad,1Este proceso, la «apostasía de las masas» (Montero 2002), se definió como el alejamiento de la religión de una gran parte de la población. Este alejamiento no solo era de las creencias en sí, sino sobre todo de la Iglesia y, en muchos casos, no solo el distanciamiento sino la hostilidad manifiesta. trató de recuperar las posiciones y espacios que se habían perdido en las décadas anteriores a través de múltiples iniciativas, instituciones y asociaciones (Callahan 1984, 171Callahan, William J. 1984. «Was Spain Catholic?». Revista Canadiense de Estudios Hispánicos 8, 2: 159-182.). Dentro de este proceso de recristianización que la Iglesia impulsó en los primeros decenios del siglo XX, las mujeres alcanzaron un progresivo protagonismo a través del movimiento católico (Gutiérrez 2018, 253Gutiérrez Lloret, Rosa Ana. 2018. «¡Hagámoslo por Dios y por la Patria! La organización de las mujeres católicas en las elecciones de noviembre de 1933», Historia constitucional: Revista Electrónica de Historia Constitucional 19: 251-285. https://doi.org/10.17811/hc.v0i19.528).
En medio de este contexto nació Elisa Sancho Izquierdo. Su vida ejemplifica a la perfección el perfil de mujer católica movilizada de la primera mitad del siglo XX. Esta zaragozana transitó, a lo largo de sus primeros cincuenta años de vida, por las asociaciones y partidos políticos católicos más característicos del periodo, viviendo su etapa más fecunda a todos los niveles durante los años 40. Con su pluma siempre al servicio de la causa católica, perteneció a la Juventud Femenina de Acción Católica, a la Agrupación Femenina Aragonesa de Acción Popular y a las Mujeres de Acción Católica; colaboró en multitud de publicaciones católicas vinculadas a la Acción Católica Femenina (Sembrad o Para Nosotras) y en revistas y periódicos (El Noticiero, Revista Aragón, Semanario Católico El Pilar); escribió actos sacramentales, obras de teatro, guiones cinematográficos, relatos y poesías sobre Aragón, llegando a ser una reconocida folklorista.
En este sentido y a pesar de la importancia de su figura, su trayectoria no ha sido estudiada con la suficiente profundidad. La mayoría de las publicaciones que nos hablan sobre su figura solo nos dan datos puntuales sobre su vida. 2 Gracias a estas investigaciones he podido reconstruir partes de su biografía: Blasco 2001, 54; Blasco 2003, 61; Escobedo 2019, 1053; Montero 2017, 250-251; Ramón 2014a, 288; Trullén 2014, 300. El único intento de reconstruir su biografía y darle un lugar entre los autores aragoneses lo constituye el artículo de Antonio Beltrán Martínez (Beltrán 1999Beltrán Martínez, Antonio. 1999. «Tradición oral, costumbrismo y literatura popular en Aragón». En Localismo, costumbrismo y literatura popular en Aragón, edición de José Carlos Mainer Bagué y José María Enguita Utrilla, 19-49. Zaragoza: CSIC.). Esta información fue recogida a posteriori para la exposición Escritoras e intelectuales, artífices de la palabra. Legados de Mujeres Aragonesas de los siglos XIX y XX, organizada por al Ayuntamiento de Zaragoza y que pretendía ensalzar a escritoras aragonesas, en su mayoría, desconocidas para el gran público. 3 De esta exposición surgió una publicación que recogía las biografías de estas mujeres. Lasala 2021. También, en la página web del Ayuntamiento, en la Sección «Mujer e Igualdad», puede leerse esta biografía. https://www.zaragoza.es/sede/portal/mujer/sancho-izquierdo. Aunque las intenciones eran buenas, lo cierto es que los datos sobre Sancho Izquierdo son escasos y descontextualizados.
El estudio de la participación femenina en estas asociaciones católicas permitidas por el régimen franquista resulta fundamental, ya que estas contribuyeron a la construcción del Nuevo Estado de diversas formas. En primer lugar, participaron en la difusión de unos determinados programas sociales y de género en el marco de una política recatolizadora, represiva y autárquica (Blasco 2001, 310Blasco Herranz, Inmaculada. 2001. «Organización e intervención pública de las mujeres católicas en España (1919-1950)». Tesis doctoral. Universidad de Zaragoza.). En segundo lugar, participaron en la extensión de un modelo de feminidad basado en el hogar y en la maternidad, inevitablemente unido a valores como la abnegación y la pureza. En este sentido, era necesario que las mujeres españolas asimilaran que esta era su misión vital y su contribución a la patria. Por último, estas asociaciones entre las que se encuentra Acción Católica, se convirtieron en entidades de encuadramiento de un buen número de mujeres pertenecientes a las clases medias conservadoras que encontraron en las mismas una manera de dar salida a sus preocupaciones. Además, otorgaron a estas mujeres católicas unos espacios de sociabilidad y relación muy importantes y nada comunes si tenemos en cuenta el contexto político y social del que estamos hablando.
Así pues, en este artículo se pretende analizar el movimiento católico femenino de los años 30 y 40 del siglo XX a través de la figura de Elisa Sancho Izquierdo, intentando destacar, especialmente, los años de la posguerra, que coincidieron con la etapa más fructífera de la aragonesa. A través de su vida, vamos a explorar la participación de las mujeres en el asociacionismo católico, la implicación de las mismas en la lucha política durante la II República, el crecimiento extraordinario de las organizaciones católicas femeninas en la posguerra, y la contribución de las mismas en la construcción del Nuevo Estado. Por último, nos serviremos de la figura de Sancho Izquierdo para abordar tres debates muy presentes para los años 40: la participación de las mujeres en el programa de moralización-catequización de la sociedad del Nuevo Estado; el mundo obrero y el nacimiento de la especialización obrera femenina de Acción Católica; la presencia pública y los espacios ocupados por las mujeres intelectuales y escritoras en la posguerra.
2. TIEMPOS DE CAMBIOS
⌅Como ya anunciábamos en el apartado anterior, la Iglesia católica española impulsó, durante las primeras décadas del siglo XX, un proceso recristianizador destinado a recuperar a las masas y los espacios que había perdido en las décadas anteriores. Dentro de este proceso, las mujeres ganaron un protagonismo progresivo debido a una multitud de factores.4Las mujeres católicas ya se habían movilizado durante el siglo XIX con gran éxito, pero es ahora cuando este movimiento se consolida. Para más datos sobre cronologías anteriores: Romeo 2017. En primer lugar, el auge y expansión de las congregaciones femeninas, de las organizaciones de seglares dedicadas a la caridad, al apostolado y la enseñanza a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Estas constituyeron una base formativa y humana que alimentó las diferentes iniciativas del catolicismo social y del apostolado seglar en las décadas siguientes (Blasco 2003, 60Blasco Herranz, Inmaculada. 2003. Paradojas de la ortodoxia: política de masas y militancia católica femenina en España (1919-1939). Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza.). En segundo lugar, las nuevas normativas legales de principios de siglo que reconocían a las mujeres derechos hasta entonces negados en relación con los estudios universitarios y el ejercicio profesional de las licenciaturas obtenidas. Estas medidas anunciaban la incorporación de las mujeres a la educación superior, la entrada a nuevos espacios de actividad e influencia (Flecha 2016, 287Flecha García, Consuelo. 2016. «La academia Teresiana, Madrid, 1914-1936». En La Residencia de Señoritas y otras redes culturales femeninas, edición de María José Turrión García, Josefina Cuesta Bustillo y Rosa María Merino Hernández, 286-311. Salamanca y Madrid: Ediciones Universidad de Salamanca y Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón.). Estas iniciativas no hacían sino confirmar el debate existe en torno a los derechos civiles de las mujeres y el proceso emancipatorio que estas estaban viviendo y que las llevaría al acceso a las enseñanzas regladas y las profesiones remuneradas. En tercer y último lugar, la irrupción de la sociedad de masas en la política.
Así pues, las mujeres católicas transitaron desde las tradicionales actividades devocionales, piadosas y benéficas, hacia un apostolado social. En este sentido, fueron configurando una nueva identidad que transcendía el modelo de las dos esferas y reclamaba una intervención pública basada en la «superioridad moral femenina» (Blasco 2003, 56-57Blasco Herranz, Inmaculada. 2003. Paradojas de la ortodoxia: política de masas y militancia católica femenina en España (1919-1939). Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza.). La dama de caridad o influyente señora de la buena sociedad fue dejando paso progresivamente a un nuevo modelo de mujer católica, defensora de la fe, propagandista y militante de la causa católica que percibía en peligro (Blasco 2008b, 148Blasco Herranz, Inmaculada, 2008b. «El movimiento católico en el cambio del siglo XIX al XX». En Sur le chemin de la citoyenneté: femmes et cultures politiques Espagne XIX-XXI siècle, [colloque]. Université Paris Ouest Nanterre La Défense, edición de Marie-Claude Chaput, Danièle Bussy Genevois, Mercedes Yusta Rodrigo, Mercedes y Christine Lavail, 137-151. Nanterre: Centre de Recherches Ibériques et Ibéro-américaines. ). En este sentido, comenzaron a irrumpir en el movimiento femenino católico las jóvenes procedentes de la burguesía urbana que poseían una educación secundaria, profesional, como magisterio, e incluso universitaria (Blasco 1999a, 160Blasco Herranz, Inmaculada. 1999a. «Las Mujeres de Acción Católica durante el primer franquismo». En Tiempos de silencio: actas del IV Encuentro de Investigadores del Franquismo, 17-19 noviembre de 1999, edición de Alberto Gómez Barahona, Glicerio Sánchez Recio, María Encarna Nicolás Marín et al., 158-163. Valencia: Universidad de Valencia.).
Así pues, en un marco de florecimiento de las organizaciones católicas seglares en toda Europa promovidas por el Vaticano, nació, en 1919, la Acción Católica de la Mujer, integrada dentro de la Acción Católica a iniciativa del cardenal Guisasola. El objetivo de esta organización era aunar al mayor número posible de asociaciones católicas femeninas, centralizándolas, y dándole un carácter nacional. Asimismo, pretendía contribuir al proceso de recristianización y ser una respuesta al debate en torno a los derechos civiles de las mujeres y el auge del feminismo. Durante los años 20, las mujeres de esta organización, defendieron su versión particular del feminismo, el feminismo católico (Gutiérrez 2018, 253Gutiérrez Lloret, Rosa Ana. 2018. «¡Hagámoslo por Dios y por la Patria! La organización de las mujeres católicas en las elecciones de noviembre de 1933», Historia constitucional: Revista Electrónica de Historia Constitucional 19: 251-285. https://doi.org/10.17811/hc.v0i19.528). Este se caracterizaba por la defensa de una mujer que ya no era solo doméstica, aunque conservara las cualidades maternales, sino que era también social y política. Así pues, su intervención en la esfera pública estaba justificada a través del ejercicio de la «maternidad social».5Esta «maternidad social» no era defendida por todas las organizaciones femeninas católicas. A un lado, se situaba la Acción Católica de la Mujer y la Institución Teresiana (Juana Salas, María de Echarri o Teresa Luzzatti, por ejemplo). Al otro, la Unión de Damas Españolas del Sagrado Corazón, que conservaba una visión mucho más tradicional de la feminidad, basándose en los postulados claretianos. Preferían una acción católica femenina menos pública. Arce 2016, 180. Para conceptualizar estos planteamientos, se apoyaron en las ideas de Concepción Arenal, de cuyos escritos bebieron, enfatizando su sustrato católico (Blasco 2014, 127Blasco Herranz, Inmaculada. 2014. «Juana Salas (1875-1976): el feminismo católico». En Feminismos. Contribuciones desde la historia, edición de Ángela Cenarro Lagunas y Régine Illion, 107-132. Zaragoza: PUZ.).
De la misma manera, pero unos años más tarde y unida a la Acción Católica de la Mujer, nació la Juventud Femenina de Acción Católica, concretamente en 1926, al abrigo de la dictadura de Primo de Rivera (Guirado 2017, 74Guirado Lara, Inmaculada. 2017. «La juventud femenina de Acción Católica. 1926-1951». Tesis doctoral inédita. Departamento de Historia y Filosofía de la Universidad de Alcalá.). Será precisamente en esta organización juvenil donde comenzará su andadura Elisa Sancho Izquierdo. Esta nació en 1906, posiblemente en mayo, en Zaragoza, como así lo recoge el Heraldo de Aragón. 6 Heraldo de Aragón, 18 de mayo de 1906, 2. Era hija de Facundo Sancho Bonal (Caspe, Zaragoza), licenciado en Derecho, y Salomé Izquierdo de Bernia (Calanda, Teruel), hija de uno de los grandes propietarios de la localidad. Por tanto, nació en el seno de una familia de la clase media-alta, sin duda, una de las más acaudaladas de la zona (Ceamanos y Mateos 2005, 347Ceamanos Llorens, Roberto y José Antonio Mateos Royo. 2005. Calanda en la Edad Moderna y Contemporánea. Evolución económica, control político y conflicto social en el Bajo Aragón. Calanda y Zaragoza: Instituto de Estudios Turolenses y Ayuntamiento de Calanda.). Asimismo, se trataba de una familia de gran devoción católica, así que desde pequeña fue educada en estos valores. Síntoma de esta formación familiar es que cuatro de los hijos del matrimonio Sancho-Izquierdo acabaron dedicándose al activismo católico, dos de ellos, Miguel7Miguel era el mayor, tenía 16 años más que Elisa. y Elisa, durante toda su vida.
Llegados a este punto es imprescindible hacer alusión al especial contexto español y aragonés. El catolicismo social había tenido en Aragón un especial arraigo, siendo sus principales representantes Severino Aznar, Inocencio Jiménez, pionero de la previsión social, promotor e impulsor del asociacionismo y el cooperativismo agrario, y Salvador Minguijón (Estarán 2001Estarán Molinero, José. 2001. Catolicismo social en Aragón (1878-1901). Zaragoza: Fundación Teresa de Jesús.). A ellos se unirá Miguel Sancho Izquierdo, formando parte también del grupo fundacional del Partido Social Popular en 1922, en el cual el núcleo zaragozano era fundamental (Gil 1989, 445-449Gil Cremades, Juan José. 1989. «Miguel Sancho Izquierdo (1890-1988)». Anuario de Filosofía del Derecho, 6: 443-452. ). Paralelamente y en permanente conexión con el mismo, nacerán una serie de asociaciones católicas destinadas a aunar y centralizar la acción de los católicos en este contexto de recuperación de las posiciones perdidas. Así pues, se producirá en 1908 un hecho clave, el nacimiento de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas (ACNP), fundada por el jesuita Ángel Ayala, y cuyo principal objetivo era la defensa de la confesionalidad y la lucha contra las políticas anticlericales. En Zaragoza, no se fundó el primer centro hasta 1918 (Estarán 2003Estarán Molinero, José. 2003. Cien años de “Acción Social Católica” (1903-2003). Zaragoza: Acción Social Católica.), sin embargo, desde un primer momento tuvo una importancia fundamental ya que, como ha demostrado Chiaki Watanabe (Watanabe 2003, 25-95Watanabe, Chiaki. 2003. Confesionalidad católica y militancia política: la asociación católica nacional de propagandistas y la juventud católica española (1923-1936). Madrid: UNED. ) esta organización estuvo profundamente ligada a los orígenes de la Juventud Católica Española, en 1923.
Zaragoza fue uno de los principales núcleos de esta Juventud Católica que comenzó a organizarse en las distintas parroquias de la capital, siendo una de las más importantes la de San Felipe. En esta parroquia será, precisamente, donde nos encontremos, en 1929, a Miguel Sancho Izquierdo como presidente de la Juventud Católica de la parroquia y a Elisa Sancho Izquierdo8Sabemos que no tenía formación universitaria, aunque sí formación secundaria ya que tuvo la oportunidad de estudiar el bachillerato en el colegio del Sagrado Corazón de Zaragoza (Blasco 2003, 61). También sabemos que disponía de un buen patrimonio. No son raras las ocasiones en las que aparece como donante de diversas causas católicas en la prensa local, por ejemplo, 500 pesetas, una cantidad muy importante en 1930, para la restauración del Templo de El Pilar. El Noticiero, 17 de junio de 1930, 1. como miembro de la Femenina y directora de las catequistas.9La Voz de Aragón, 28 de junio de 1929, 16. Además, era secretaria de la Congregación de la Doctrina Cristiana,10Era una congregación presente en muchas parroquias que se encargaba del sostenimiento y promoción de la catequesis de los niños y niñas que acudían al centro. En este caso concreto era la encargada de promover y sostener el catecismo de los 200 niños y niñas. El Noticiero, 9 de enero de 1929, 4. lo que la convertía en la mujer de más alto rango en la junta rectora de la misma.11El Noticiero, 9 de enero de 1929, 4. Además, sabemos que su hermano Ángel también pertenecía a la Juventud de la parroquia, siendo, de hecho, uno de sus fundadores. Este también tuvo un papel fundamental en la formación de la Escuela de Propagandistas de la Juventud Católica de la diócesis de Zaragoza.12Una Escuela de Propagandistas. Acción Católica de la diócesis de Zaragoza. 1941, 16-19. Por tanto, como podemos observar, nos encontramos a tres hermanos Sancho-Izquierdo perfectamente situados en los engranajes del catolicismo zaragozano. No obstante, debemos de tener en cuenta que se trata de un momento fundacional y de desarrollo, el salto cualitativo y cuantitativo se producirá durante la II República, cuando el movimiento católico despierte en un contexto que intuían como mucho más violento y agresivo.
2.1. A la conquista del espacio público
⌅A partir de 1931, se produjo una consolidación y extensión de las diferentes organizaciones seglares católicas. A ellas se unirán los partidos políticos defensores del catolicismo, los cuales tuvieron una importancia capital en las elecciones de 1933. Así pues, ante la nueva coyuntura política, la Conferencia de Metropolitanos aprobó unas nuevas Bases de la Acción Católica. Los nuevos estatutos de 1932 enfatizaban el carácter «apolítico» y eminentemente seglar de la organización. Asimismo, este nuevo reglamento consolidaba la organización parroquial, diocesana y nacional de las cuatro ramas, de adultos y jóvenes, masculina 13 Fue la menos desarrollada, solo alcanzando importancia en la posguerra. En Zaragoza se formó en 1935, pero supone una excepción a la norma. Ecclesia, 9, 1941, 11. y femenina. De manera paralela, en las diferentes diócesis se fueron conformando las diferentes juntas diocesanas. En Zaragoza, la Junta comenzó su recorrido en 1929, aunque sufrió varias reorganizaciones.14Ecclesia, 9, 1941, 11. Respecto a la Juventud Femenina de Acción Católica, en 1933, quedó constituida la Unión Diocesana.15El Noticiero, 19 de octubre de 1935, 7. Este año, precisamente, fue un punto de inflexión para el catolicismo político, ya que, en dos años desde la formación de la República, había conseguido formar un partido político de masas, la CEDA. La radicalización del panorama político y el recrudecimiento de la legislación laicista, percibida como una amenaza, provocó que muchos integrantes de las organizaciones seglares pasaran a ocupar puestos relevantes en los partidos políticos católicos integrados en la CEDA.
Este fue el caso, precisamente, de los hermanos Sancho Izquierdo. Miguel se convirtió en diputado por la CEDA en las elecciones de 1933 y 1936 (Gil 1989, 445Gil Cremades, Juan José. 1989. «Miguel Sancho Izquierdo (1890-1988)». Anuario de Filosofía del Derecho, 6: 443-452. ). Ángel y Luis,16Desconocemos si ocupó de manera anterior algún puesto relevante en alguna organización seglar. integrantes de la Juventud Católica y de la ACNP, transitaran desde estos grupos a la juventud de Acción Popular.17El Noticiero, 13 de noviembre de 1934, 2. Este camino fue bastante común, ya que estas dos organizaciones nutrieron también a nivel nacional las bases de la Juventud de Acción Popular (Ramón 2015, 444Ramón Solans, Francisco José. 2015. «El catolicismo tiene masas». Nación, política y movilización en España, 1868-1931». Historia contemporánea 51: 427-454. https://doi.org/10.1387/hc.14716 ; Báez 2005, 130Báez y Pérez de Tudela, José María. 2005. «El ruido y las nueces: la Juventud de Acción Popular y la movilización «cívica» católica durante la Segunda República». Ayer 59, 2005: 123-145.). Elisa Sancho siguió un camino parecido ya que desde la Juventud de Acción Católica pasó a dirigir la sección de la juventud femenina de la Agrupación Femenina Aragonesa de Acción Popular (AFA).18El Noticiero, 21 de febrero de 1933, 2. Quizás este cambio, compartido por otras mujeres,19Fue el caso de otras mujeres zaragozanas como Vicenta Liria Mur o Pilar de la Riba. se debió a la creencia de que la afiliación a un partido supondría una transformación más directa de la sociedad, sobre todo si tenemos en cuenta el momento en el que se encontraba el catolicismo político.
Así pues, esta ventana de oportunidad que abría la aprobación del sufragio femenino, supuso que el mundo católico viera necesaria la creación de una estructura partidista para encuadrar políticamente a las mujeres, canalizando su acción hacia la consecución de un objetivo común; la victoria electoral. La organización de estas secciones femeninas fue rápida debido al aprendizaje y al bagaje que las mujeres que integraban estas agrupaciones tenían, una experiencia ganada en las décadas anteriores. Además, su actuación en política era concebida de una manera muy similar a como la entendía la propia Acción Católica; las mujeres salían a la calle en defensa de la familia, la religión y la patria, no les movían intereses partidistas, sino elementos profundamente conectados con su identidad femenina, elementos que encontraban su eco en los discursos de los años de la organización seglar (Gutiérrez 2018, 258Gutiérrez Lloret, Rosa Ana. 2018. «¡Hagámoslo por Dios y por la Patria! La organización de las mujeres católicas en las elecciones de noviembre de 1933», Historia constitucional: Revista Electrónica de Historia Constitucional 19: 251-285. https://doi.org/10.17811/hc.v0i19.528). Así pues, desde el principio, el nacimiento de la AFA estuvo ligado a la aprobación del sufragio universal (Illion 2005, 139Illion, Régine. 2005. «Trabajadoras, sindicalistas y políticas. Zaragoza. 1931-1936». Ayer 60: 135-163.). Se trataba de una sección femenina autónoma, separadas de la militancia masculina del partido, ya que su objetivo era captar a las mujeres y movilizarlas para que entraran en un nuevo ámbito de actuación apelando a los problemas que podían considerar como propios. Su estrategia tuvo éxito ya que alcanzó cotas de afiliación altísimas (Cenarro 1995, 98Cenarro, Ángela. 1995. «Élites, partido, Iglesia. El régimen franquista en Aragón (1939- 1945)». Studia Historica. Historia Contemporánea 13: 83-103.).
Dentro de este proceso, es muy importante entender también la importancia que adquirieron en esta etapa las organizaciones juveniles en los partidos políticos. El protagonismo de la juventud fue uno de los fenómenos más destacados de la política española en los años treinta.20Este fenómeno es común a toda Europa, sobre todo, tras la Primera Guerra Mundial (Montero 1987, 106). En este proceso influyó una multitud de factores: el desarrollo del Estado moderno y la creación de instituciones y leyes que aumentaron el período de dependencia de los jóvenes; el desarrollo de la educación primaria, el servicio militar obligatorio, la participación en la política a través del sufragio universal establecido en función de la edad o la limitación de la actividad laboral de niños y jóvenes (Souto 2005, 98-99). La implantación de un sistema democrático y la formación de los partidos de masas llevaron a estas mismas organizaciones a adaptar sus estructuras organizativas a la vez que intensificaban las actividades de sus afiliados y simpatizantes, especialmente, de los jóvenes (González y Souto 2007, 87González Calleja, Eduardo y Sandra Souto Kustrín. 2007. «De la Dictadura a la República: orígenes y auge de los movimientos juveniles en España». Hispania 67, 225: 73-102. https://doi.org/10.3989/hispania.2007.v67.i225.36 ).
Por consiguiente, fue en la AFA donde Elisa Sancho Izquierdo comenzó a ocupar el espacio público. La celebración de la I Asamblea de la organización se recogió en el periódico católico local, anunciando que esta reunión «era una prueba de la capacidad política que nadie puede negarle a la mujer».21El Noticiero, 21 de febrero de 1933, 1. Es precisamente en esta Asamblea donde intervino Sancho Izquierdo como Presidenta de la Juventud Femenina de la AFA. En su ponencia incidió sobre la importancia de extender la AFA a todos los pueblos de la provincia, la implantación del Círculo de Estudio como manera de abordar los debates en torno a las cuestiones sociales, la familia y la enseñanza y el aumento de las mujeres censadas, especialmente, las de los «barrios extremos».22El Noticiero, 21 de febrero de 1933, 2.
Tras la victoria electoral de 1933, la AFA no abandonó totalmente su acción sobre los colectivos femeninos, sin embargo, reorientó sus objetivos hacia la acción social.23En 1936, Ramón Serrano Suñer se puso al frente de la organización como guía y la organización volvió a adquirir un vocabulario de marcado carácter político, basado en la defensa de la patria y la lucha contra el marxismo (Illion 2005, 148). En este contexto, Elisa Sancho Izquierdo volvió a la Juventud Femenina de Acción Católica. No obstante, la organización ahora estaba formada por una red parroquial en la capital aragonesa mucho más asentada y organizada (Blasco 1999b, 207Blasco Herranz, Inmaculada. 1999b. «Organizaciones femeninas católicas durante la posguerra: el caso de Zaragoza». En Nuevas tendencias historiográficas e historia local en España: actas del II Congreso de Historia Local de Aragón (Huesca, 7 al 9 de julio de 1999), edición de Carmen Frías Corredor y Miguel Ángel Ruiz Carnicer, 205-216. Huesca: Instituto de Estudios Altoaragoneses.). De manera que la dirección Diocesana de la rama pudo centrarse en la constitución de centros en los pueblos de la diócesis, así como en la formación de las socias y las dirigentes, las cuales acudieron a cursos en Madrid, Santander e incluso Bruselas.24El Noticiero, 19 de octubre de 1935, 7. Así pues, en 1935, Sancho Izquierdo pasó a formar parte de la directiva diocesana ocupando el cargo de secretaria.25Bajo la presidencia de María Berbiela. El Noticiero, 19 de octubre de 1935, 7. Este cargo directivo la llevó a participar en la mayoría de los actos públicos de la rama. Sin embargo, una de las principales actividades que llevó a cabo fueron los viajes de propaganda. En estos viajes a lo largo de la diócesis destinados a mantener el contacto con los centros de los pueblos o a formar nuevos centros, participó en numerosos actos privados y públicos en los que puso en práctica su extensa formación, convirtiéndose en una destacada propagandista.26El Noticiero, 7 de marzo de 1935, 2. Este cuerpo de élite recibía una formación muy completa que incluía conocimientos sobre la organización de la Acción Católica, retórica, oratoria, prácticas de propaganda, psicología y pedagogía (Guirado, 2017, p. 307Guirado Lara, Inmaculada. 2017. «La juventud femenina de Acción Católica. 1926-1951». Tesis doctoral inédita. Departamento de Historia y Filosofía de la Universidad de Alcalá.). Además, en Zaragoza, era muy común que recibieran clases orales destinadas a saber intervenir en público, trabajaban la improvisación y se reunían muy a menudo y planeaban la estrategia a llevar a cabo a la hora de visitar los pueblos de la diócesis (Escobedo 2019, 1055Escobedo Muguerza, Isabel. 2019. «‘Seamos candor, recato y modestia’. La Juventud Femenina de Acción Católica en Aragón en el primer franquismo». En Postguerres/Aftermaths of War. Actas del Congreso Internacional Postguerres. Barcelona, 5, 6 y 7 de junio de 2019, edición de Teresa Abelló i Güell, Giovanni C. Cattini y Víctor Gavín Munté, Vol. 2., 1045-1063. Barcelona: Sección de Historia Contemporánea y Mundo Actual de la Universidad de Barcelona y Ventall Ediciones.).
Paralelamente a su actividad como dirigente y propagandista comprometida, comenzó a desarrollar una carrera literaria, escribiendo obras teatrales, guiones cinematográficos,27Clara. Guion Cinematográfico. Zaragoza: Centro Mecanográfico. 1954. poesías y relatos en los que el tema principal siempre fue el sentimiento religioso y la fe. La primera publicación en este sentido fue la colección «Estampas del Evangelio» que constó de tres cuadros escénicos que fueron publicados en 1936 por la Juventud Femenina de Acción Católica de Zaragoza.28Sancho Izquierdo, Elisa, 1936. No desoyeron la llamada, Parábola de los talentos y Parábola del sembrador. Zaragoza: Editorial Gambón. En la última en ser publicada, Parábola del Sembrador, se incluye la información de que se encuentran en preparación más obras (Los trabajadores de la viña, Marta y María, La hija de Jairo, El gran festín) aunque no se ha podido comprobar si llegaron a ser publicadas. Lo que sí está claro es que Sancho Izquierdo escribió más y que estas fueron representadas a lo largo de los años en diferentes actos relacionados con Acción Católica. En ellos se ensalzaba a la organización seglar, tomando como inspiración pasajes del Evangelio:
Allá van los sembradores de la Acción Católica ... Vedlos entre vosotros a todas horas; la parábola del Sembrador se está realizando a vuestros OJOS. Mas también es diversa la tierra que en su seno recibe la semilla. No todas las almas llegarán a dar fruto. Meditad por si hubieseis de remover obstáculos o arrancar arraigadas espinas...Mirad que el fruto es... la vida eterna. Y el que la ofrece. El mismo Jesucristo.29Sancho Izquierdo, Elisa, 1936. Parábola del sembrador. Zaragoza: Editorial Gambón, 5.
En muchas ocasiones, estas obras teatrales fueron representadas en eventos de Acción Católica, como parte principal de estos actos públicos destinados al ensalzamiento de la organización y como medio de captación, precisamente, en estos viajes de propaganda. Así, pues, Elisa Sancho Izquierdo no solo contribuyó con su tiempo y su voz a estos actos de propaganda, sino que puso también su pluma al servicio de la organización y de la causa.30Aunque el ejemplo es un poco posterior en el tiempo, nos puede servir para ilustrar lo que intentamos transmitir. En 1952, con motivo de la celebración del XXXV Congreso Eucarístico Internacional en Barcelona, se realizan una serie de actos en Zaragoza destinados a celebrar este acontecimiento y movilizar a las personas que no habían podido asistir a la capital catalana. En este contexto, una obra de Sancho Izquierdo fue representada en el teatro de Fuenclara el 25 de mayo de ese año como acto central de la jornada de propaganda. Además, se dice que esta obra ya había sido representada en Daroca con motivo del Corpus Christie ese mismo año. Boletín Eclesiástico de la Archidiócesis de Zaragoza, 1952, 271.
3. LOS TIEMPOS DE LA RESTAURACIÓN SOCIAL CATÓLICA
⌅Toda esta movilización durante la II República provocó que las ramas femeninas de Acción Católica llegaran al verano de 1936 muy bien posicionadas. El golpe de Estado del 18 de julio de 1936 no supuso un freno para las actividades de la Juventud Femenina de Acción Católica, la cual llevó a cabo numerosas actividades en el transcurso de la guerra y en las cuales participó nuestra protagonista como dirigente de la rama diocesana.31Así lo recordaría años después. El Noticiero, 27 de diciembre de 1959, 19. Aunque estas actividades se adaptaron a los esquemas de género tradicionales, debemos darnos cuenta de que la guerra civil era un contexto totalmente distinto a los anteriores. Las tareas ahora realizadas por las mujeres eran por el bien de la Nación, por la regeneración moral de la Patria, adquiriendo, por tanto, una significación política y pública. En este sentido, esta situación extraordinaria provocó que se dieran situaciones que, hasta entonces, no tenían antecedentes.32En la diócesis de Zaragoza, ante la carencia de sacerdotes, se permitió que las jóvenes asumieran funciones que les estaban estrictamente vedadas como la impartición de sacramentos (bautizar niños, visitar moribundos y distribuir la comunión). Sembrad, 11, marzo de 1938. Además, durante el conflicto armado en Zaragoza se ubicó el almacén central de la organización con la finalidad de atender a las diferentes diócesis. Según Guirado (2017, 153-154), en aquel momento, las Uniones Diocesanas más activas eran la de Zaragoza y la de Pamplona, ya que contaban con un mayor número de asociadas dentro de la zona nacional. Así pues, dentro de este ambiente, Elisa Sancho Izquierdo continuó con su labor como dirigente de la rama interviniendo en Radio Zaragoza y realizando conferencias sobre varios temas. El más destacado fue una conferencia sobre «El apostolado de la familia»,33Amanecer, 22 de diciembre de 1938, 4. precisamente, uno de los secretariados que más importancia tuvo en la posguerra. De la misma manera, continuó con su labor como propagandista, siendo consciente de que su meta era la recristianización de España. Así lo describe en la revista Sembrad: 34 Era la publicación mensual de la Juventud Femenina de Acción Católica de Zaragoza. Comenzó a publicarse en abril de 1937. Este hecho coincidió con la suspensión de la revista de carácter nacional de la rama, Chispas, la cual venía publicándose en Madrid desde comienzos de esa década (Escobedo 2019, 1061). Este contexto le otorga una especial importancia a la publicación, sobre todo en los años de la guerra civil, al ser la revista referente de la Juventud Femenina y al estar localizado en Zaragoza el almacén nacional de la Rama.
Ronca el motor en las altísimas pendientes de la sierra, bordea el coche las curvas atrevidas de la carretera sobre profundas cortaduras, y la belleza del paisaje, agreste, solitario, pone una nota armoniosa en los corazones de las Propagandistas, que se sienten allí más cerca de Dios. […] Con la retina llena de paisajes maravillosos, pueblecitos pintorescos y pueblos derruidos; con el alma en tensión ante el momento que ven propicio y apremiante para la obra de recristianización de España: con el corazón desbordando encontradas emociones, vuelven a Zaragoza las propagandistas.35Sembrad, 16, 1938, 8.
Respecto a su familia, su hermano Miguel publicó, en 1937, junto a Leonardo Pietro Castro, Corporatismo, una importante obra doctrinal que pretendía acercar posturas y aunar criterios entre el corporativismo católico y el nacional-sindicalismo. Asimismo, entró como vocal en el consejo de administración de El Noticiero, el diario católico aragonés más importante, cargo que mantuvo hasta 1977. 36 Para una biografía más extensa: Alares 2008, 361-367. Para una perspectiva autobiográfica: Sancho 1979. Ángel y Luis no corrieron la misma suerte. El primero, teniente médico, combatió en el bando rebelde durante la guerra civil y murió en Teruel en 1938.37Boletín Oficial del Estado, 404, 28 de noviembre de 1937, 4560. Los jóvenes de Acción Católica editaron, en 1941, un libro homenaje a todos los propagandistas muertos durante la guerra civil, Ángel era uno de ellos. Una Escuela de Propagandistas. Acción Católica de la Diócesis de Zaragoza. 1941, 16-19. Luis, licenciado en Ciencias Químicas, falleció a causa de una enfermedad contraída durante la guerra y murió también a finales de 1936.38Según esta revista, estos datos fueron aportados por la propia Elisa, que escribió en Calanda una crónica sobre su familia. Hidalguía, 160-161, 456-457. Se desconoce el paradero de este documento.
Tras la victoria, en abril de 1939, el Nuevo Estado creó las condiciones idóneas para la expansión sin precedentes de la red de organizaciones católicas femeninas. No obstante, este éxito estaba profundamente relacionado con la etapa de gran movilización católica femenina que había arrancado en los años 20 y que había continuado de una manera aún más intensa durante los años de la II República. Esta movilización constituye un proceso no solo compartido por la mayor parte de los países europeos occidentales sino también por algunos países del mundo debido al carácter transnacional de la Iglesia católica (Blasco 1999b, 205Blasco Herranz, Inmaculada. 1999b. «Organizaciones femeninas católicas durante la posguerra: el caso de Zaragoza». En Nuevas tendencias historiográficas e historia local en España: actas del II Congreso de Historia Local de Aragón (Huesca, 7 al 9 de julio de 1999), edición de Carmen Frías Corredor y Miguel Ángel Ruiz Carnicer, 205-216. Huesca: Instituto de Estudios Altoaragoneses.). En este sentido, no resulta nada extraño que con tales antecedentes la Juventud Femenina de la diócesis de Zaragoza estuviera perfectamente configurada y fuera cuantitativamente numerosa en los primeros años de la posguerra.39En 1935, justo el año anterior al estallido de la guerra civil, existían en la diócesis de Zaragoza 12 centros de hombres con 319 asociados, 12 de mujeres con 432 asociadas, 27 de los jóvenes con 750 afiliados y 96 de la juventud femenina con 2.557 afiliadas; un total de 147 centros y 4.058 (más de la mitad de centros y de socios pertenecían a la Juventud Femenina). Archivo de la Diputación Provincial de Zaragoza (ADPZ). Memoria de la Junta Diocesana presentada ante la I Asamblea General, Zaragoza, 1941, 7. Esta tendencia continuará durante los años 40. En 1941 el número total de afiliados a la Acción Católica zaragozana era de 9.941, repartidos en 247 centros. De estos. 5.177 afiliadas pertenecían a la Juventud Femenina, repartidos en 145 centros. El Noticiero, 27 de abril de 1941, p. 8. El acto que dio comienzo a esta nueva etapa fue la gran peregrinación de la Juventud Femenina Nacional a El Pilar en septiembre de 1939. En ella, concretamente, en un gran acto en el Frontón Cinema en honor a la bandera nacional, Sancho Izquierdo tuvo ocasión de leer una composición poética propia llamada «Canto a la Jota», acompañada por la orquesta de Radio Zaragoza.40Ecclesia, 1, 1941, 12; Hoja Oficial del lunes, 18 de septiembre de 1939, 4. Sabemos que abandonó la Juventud ese mismo año, teniendo entonces 33 años.41AUPSA. FJAC. Caja 12, carpeta 1.5.2. Asambleas Diocesanas. Zaragoza. 1939. Las normas establecían que el paso de las jóvenes a la rama adulta femenina debía producirse cuando tenían 30 años o cuando contraían matrimonio. Sancho Izquierdo ya había superado esa edad y seguía siendo soltera.
Así pues, en 1940, pasó a ocupar el cargo de vocal del Secretariado Benéfico-Social de las Mujeres de Acción Católica de Zaragoza.42El Noticiero, 5 de noviembre de 1940, 6. Ocupó este puesto hasta 1949. Archivo Apostólico Vaticano. Congregación Consistorial. Relaciones diocesanas. Visita ad limina. Zaragoza. 1942-1943 y El Noticiero, 14 de enero de 1949, 7. En 1941, fue nombrada secretaria del Consejo Diocesano, pasando a ocupar uno de los puestos principales dentro de la organización.43El Noticiero, 9 de noviembre de 1941, 6. Este nuevo puesto le confirió el rango necesario para intervenir en toda una serie de actos en los que la presencia de las mujeres, a las cuales se les daba un espacio para intervenir en público, era realmente escasa. Uno de estos ejemplos fue la I Asamblea General Diocesana, donde tuvo ocasión de exponer una ponencia sobre la importancia de recristianizar los barrios obreros.44El Noticiero, 4 de junio de 1942, 7. Uno de sus principales intereses, a lo largo de los años 40, comenzaba a perfilarse.
3.1. La recristianización de las masas
⌅Aunque tradicionalmente siempre se ha destacado para la posguerra el crecimiento y expansión de la red de organizaciones católicas femeninas, este ha ido acompañado de la matización de que las mujeres católicas pasaron a ocuparse de tareas centradas en la piedad, la caridad y la moralización, abandonando la etapa anterior, que se caracterizaría por ser mucho más combativa. No obstante, debemos de tener en cuenta que el contexto es radicalmente distinto. Aunque la moralización y la catequización nunca fueron actos piadosos inocentes, sino que siempre buscaron la imposición de una determinada visión del mundo, en este contexto en el que se buscaba la imposición de un nuevo orden social sobre los vencidos y los desafectos al régimen adquirieron una relevancia aun mayor (Blasco 1999b, 205Blasco Herranz, Inmaculada. 1999b. «Organizaciones femeninas católicas durante la posguerra: el caso de Zaragoza». En Nuevas tendencias historiográficas e historia local en España: actas del II Congreso de Historia Local de Aragón (Huesca, 7 al 9 de julio de 1999), edición de Carmen Frías Corredor y Miguel Ángel Ruiz Carnicer, 205-216. Huesca: Instituto de Estudios Altoaragoneses.). Esta moralización fue acompañada de la difusión de unos determinados roles de género, para hombres y mujeres, que establecían unos determinados modelos de comportamiento y expectativas vitales.
A esta tarea contribuyó también Elisa Sancho Izquierdo, mediante la práctica y mediante el discurso. Dentro de este plan de recatolización de la sociedad española había dos objetivos que eran principales: la reparación de los templos que hubieran sido dañados durante la guerra civil y la construcción nuevas iglesias, sobre todo en los barrios obreros; el aumento de las vocaciones eclesiásticas. Debemos de tener en cuenta que, tras las pérdidas humanas de la guerra civil, el número de sacerdotes estaba bajo mínimos. A pesar de las vocaciones tardías entre 1939 y 1941, hasta 1950 no se produjo un aumento considerable entre las filas del clero regular e incluso en 1959, el año que más nuevos curas nuevos hubo en el franquismo, no se llegó a igualar la cifra de 1930 (Callahan 2002, 344Callahan, William J. 2002. La Iglesia Católica en España (1875-2002). Barcelona: Crítica.). Esto hizo que la Acción Católica se volviera en muchos casos imprescindible para poder llevar adelante el día a día de las parroquias.
En este sentido, en lo que respecta al primer objetivo, Sancho Izquierdo contribuyó con su propio dinero a la construcción de nuevas Iglesias en los barrios obreros. En este caso en concreto, en 1941, a la construcción de una nueva Iglesia en el barrio de Las Delicias, uno de los barrios obreros más importantes de Zaragoza. 45 El Noticiero, 24 de marzo de 1942, 7. Respecto al segundo objetivo, la Acción Católica en general y nuestra protagonista en particular participaron activamente en las campañas Pro Seminario.46Por ejemplo, en un acto celebrado en el Teatro Principal de Zaragoza en el que se representó la obra de teatro «Ay de los pueblos sin Pastor», original de Sancho Izquierdo, y que hablaba sobre como los pueblos se sumen en los vicios cuando carecen de guía espiritual. Hoja Oficial del lunes, 17 de marzo de 1941, 4. También contribuyeron a la financiación del nuevo Seminario de la Archidiócesis mediante el llamamiento, en la prensa católica local, a las mujeres y la necesidad de que estas aportaran su dinero a la causa.47El Noticiero, 15 de marzo de 1944, 8. También ocupó una serie de cargos relacionados con este tema como la vocalía en la Junta Diocesana de Obra Pontificia de las Vocaciones Sacerdotales,48El Noticiero, 25 de marzo de 1943, 1 y Boletín Eclesiástico de la Archidiócesis de Zaragoza, 1946, 202. cuyo objetivo era promover las vocaciones y divulgar la necesidad del sacerdocio católico.49Boletín Eclesiástico de la Archidiócesis de Zaragoza, 1943, 115. Esta vinculación a este tipo de actividades permaneció durante buena parte de su trayectoria vital.50En 1952. apadrinó una habitación en el Seminario, lo que suponía pagar lo que costaba el mantenimiento de la misma, con el objetivo de ayudar a un seminarista que tuviera pocos recursos económicos. El Noticiero, 19 de marzo de 1952, 6. Unido a estos dos objetivos principales se situaba la extensión de la catequesis al mayor número de niños posibles, con la misión de educarlos en los valores católicos desde la más tierna infancia y promover entre ellos estas vocaciones que tanto ansiaban. Como vimos en páginas anteriores, Sancho Izquierdo ya había estado vinculada a este tipo de actividades, ya que había comenzado su trayectoria como catequista en la Parroquia de San Felipe. Durante el primer franquismo, continuó con este tipo de actividades, pero ahora como propagandista y formadora de futuros catequistas.51Así pues, participó en la III Asamblea Catequística Diocesana, en 1941 con una ponencia que giraba en torno a la necesidad de convencer a los jóvenes para que adquirieran la formación necesaria que les permitiría convertirse en catequistas y lograr un censo de niños catequizables. Es la única mujer que interviene en la misma. Hoja Oficial del lunes, 27 de octubre de 1941, 7 y Boletín Eclesiástico de la Archidiócesis de Zaragoza, 1941, 324-325.
Como hemos anunciado al principio de este apartado, esta moralización y catequización de sociedad llevaba aparejada la difusión de una determinada política de género, destinada a difundir un modelo determinado que establecía como debían ser las relaciones sociales entre los hombres y las mujeres. En este sentido, las ramas femeninas de la Acción Católica jugaron un papel fundamental, aceptaron este nuevo contexto y defendieron unos deberes sociales que consideraban ineludibles en tanto que dictados por Dios y por la naturaleza: la maternidad y el matrimonio cristiano, la educación y cuidado de los hijos, el mantenimiento de la estructura familiar, así como la transmisión de la religión y la moral católicas dentro de la misma (Blasco 2001, 307Blasco Herranz, Inmaculada. 2001. «Organización e intervención pública de las mujeres católicas en España (1919-1950)». Tesis doctoral. Universidad de Zaragoza.).52Para un estudio en profundidad del modelo de feminidad en el franquismo consultar, por ejemplo, Morcillo 2015, Di Febo 2003 o Roca 1996. Para comprender el modelo de feminidad defendido desde la Sección Femenina: Barrera 2019 o Cenarro 2017. A esta tarea fundamental en el marco de la construcción del nuevo régimen contribuirá mediante sus textos, especialmente, desde la revista Sembrad:
Fiestas, diversiones, canciones, bailes, todo lo que tan cerca se ve siempre de la juventud, porque es lo natural, está impregnado de la misma belleza, de la misma bondad, si es verdaderamente español. […] No se concibe que hayamos podido olvidar esto, para adoptar usos y cosas extranjeros, que a la postre nos dejan con vergüenza y mal sabor […] La mujer tiene la llave que ha de introducir en cada hogar el renuevo de este florecimiento de costumbres. Las jóvenes hemos de marcar el camino ¡Tradiciones regionales, pueblerinas, familiares! ¡Belleza, religiosidad, poesía, virtud!, sed en la nueva España luz que brille para elevarnos, para dignificarnos, para que estemos cada vez más cerca de Dios.53Sembrad, 11, 1938, 5.
Como puede observarse en este fragmento, se advierten algunos de los pilares fundamentales de este discurso: la mujer como responsable de la catolización y la moralización de la familia, sobre todo, una vez que fuera madre y esposa, pero ya desde su juventud54La Iglesia, en su intento por generar una ruptura y al mismo tiempo adaptarse a la modernidad, había asumido, influenciada por el liberalismo, una feminidad consagrada al matrimonio y a la maternidad. Esto convertía a las mujeres en madres de la sociedad católica del futuro y difusoras de los valores del catolicismo (Martín y de Lima 2019, 394).; el peligro de las diversiones deshonestas que pueden conducir a una pérdida de la pureza; la promoción de las costumbres españolas por ser consecuentemente católicas, por ejemplo, la virtud de los trajes regionales, y la lucha contra las modas extranjeras. En este sentido, resulta revelador el siguiente fragmento:
Si todas esas muchachitas acostumbradas a vestir “sweaters” y “jerséis” pudiesen un día lucirse con mantilla española, y tuviesen la gracia suficiente para saber ponérsela, se volverían locas de entusiasmo. Es necesario ser españolas para hacer exactamente lo contrario, y en los dos exclusivos días en que tenemos el privilegio de llevar por la calle tal maravilla de tocado, ponernos unos trajecitos vulgares, insípidos, de Gran Almacén Mundial. Quedamos, pues, en que este año las muchachas zaragozanas no harán eso. […] ¡Menos chaqueta de punto, chillonas y cursis, y más traje negro, por favor! ¡Menos deportivas, y más españolas nuestras mujeres! Una Semana Santa zaragozana, con aluvión de mantillas graciosas. Eso os he venido pedir en este artículo.55El Noticiero, 10 de abril de 1952, p. 16.
Así pues, la identificación entre lo moralmente correcto, lo católico y lo español es total. A la vez que se asocia esta falta de valores al peligro, a la falta de feminidad y a la falta de patriotismo. Así pues, las socias de la Acción Católica, a través de su discurso y de su práctica contribuyeron a la difusión e imposición de un modelo femenino austero, sumiso y abnegado y perfectamente diferenciado del modelo de masculinidad católica. Esta redefinición en el arquetipo de mujer será el modelo que perdure durante prácticamente toda la dictadura y que se reforzó a través del ensalzamiento de diferentes figuras históricas: Isabel la Católica, por su papel de madre y esposa; Teresa de Jesús, por su piedad y entrega a la causa católica; la propia Virgen María (Martín y de Lima 2019, 396Martín Gutiérrez, Sara y Gabriela de Lima Grecco. 2019. «Ecclesia, Volad y Para nosotras. Prensa, poder y censura en la construcción del arquetipo femenino católico bajo el franquismo». En Prensa, poder y opinión pública: de la lucha por la libertad de expresión a la era de la posverdad, edición de Ana Luna San Eugenio y Carlos Pulpillo Leiva, 389-410. Alcalá de Henares: Cedrus Histórica.). En el caso de Zaragoza, fue especialmente recurrente las alusiones a la Virgen de El Pilar.56Para un estudio pormenorizado de sus significados: Ramón 2014b. Sancho Izquierdo participó estrechamente en la instauración de El Pilar como un centro de peregrinación nacional. Por ejemplo, participó en la Revista 12 de octubre, dedicada a promover el culto a la Virgen del Pilar y editada por la Junta de Peregrinaciones de Nuestra Señora del Pilar. Archivo Apostólico Vaticano. Archivio della Nunziatura di Mons. Gaetano Cicognani (1938-1952). Caja 1263, 136-137. Así se expresó Elisa en una carta dirigida a María de Madariaga, la presidenta nacional de la Rama, con motivo de la organización de la peregrinación nacional de 1939 a Zaragoza: «Por algo es la Virgen [del Pilar] muestra invicta Capitana General y ha sido Ella quien en todos los tiempos ha dispensado a España la protección que un día prometiera a nuestro Padre en la fe».57Archivo de la Universidad Pontificia de Salamanca (AUPSA). Fondo de las Jóvenes de Acción Católica 1926-1960. Caja 24, carpeta 2.5.6. Peregrinación Nacional a Zaragoza. Septiembre de 1939.
3.2. Con Cristo a los suburbios
⌅Como parte de este programa de recristianización y de difusión de unos roles de género específicos para las mujeres, el Nuevo Estado y la Iglesia pensaban que el mayor núcleo de oposición en este sentido se encontraba en los barrios obreros. No obstante, esta preocupación del catolicismo por el mundo obrero, en este caso el femenino, no era en absoluto una novedad. Desde la última década del siglo XIX las obreras se convirtieron en un tema central dentro del debate más amplio sobre la cuestión social en España. En este sentido, los reformistas sociales habían colocado el trabajo de la mujer en el núcleo de su preocupación como bien lo atestigua el hecho de que, junto con la de accidentes de trabajo, la protección del trabajo de mujeres y niños fue la primera normativa aprobada de esta naturaleza en 1900 (Blasco 2008a, 237Blasco Herranz, Inmaculada. 2008a. «Mujeres y cuestión social en el catolicismo social español: los significados de la obrera». Arenal 15, 2: 237-268.). Dentro de este grupo de reformistas, los católicos sociales, influidos por la Encíclica Rerum Novarum, aportaron soluciones guiadas por cambios conceptuales bastante profundos. Uno de ellos era la concepción del trabajador como ser humano con derecho a una vida digna; para lograr este tipo de vida, era necesario «hacerle justicia». Asimismo, este cambio de paradigma sentó las bases para la aceptación de la intervención estatal en cuestiones sociales para llevar adelante una reforma social planificada que, por un lado, protegiera el trabajo de las mujeres y, por el otro, introdujera la enseñanza doméstica (escuelas dominicales) como base esencial de la educación femenina. Así pues, movidas por estas ideas, las ramas femeninas de Acción Católica, muchas veces de manera conjunta y coordinada, se lanzaron, desde los primeros instantes tras 1939, a la conquista del mundo obrero.
Las Mujeres de la archidiócesis de Zaragoza, desde principio de los años 40, llevaron a cabo una serie de iniciativas en este sentido que a lo largo de la década desembocaron, no solo en el establecimiento de la especialización obrera de Acción Católica, sino en toda una red destinada a la captación y organización de este sector de la sociedad. Así pues, en una fecha tan temprana como 1941, comenzó a funcionar, por iniciativa de la Juventud Femenina, el Centro Recreativo y de Formación Social de Obreras. Este estaba destinado a la formación religiosa y general de las obreras jóvenes, a la vez que se presentaba como un centro destinado al ocio que conseguía alejar a las obreras de otras diversiones mucho más peligrosas. 58 El Noticiero, 8 de abril de 1941, 6. De la misma manera, las Mujeres crearon, en el curso 1943-1944, el Centro Especializado Interparroquial de Obreras y el Centro Especializado Interparroquial de Santa Marta, destinado a las «muchachas de servicio».59AUPSA. Fondo de las Mujeres de Acción Católica (FMAC). Carpeta 2.1.1. Memoria 1943-1944. Asimismo, en el curso 1946-1947, se dieron los primeros pasos para la formación de un centro de la misma naturaleza para las oficinistas.60AUPSA. FMAC. Carpeta 2.1.4. 1946-1947. Memoria Zaragoza. Esta memoria está redactada por la propia Sancho Izquierdo. Esto era bastante común ya que era una de las funciones de la Secretaria de la Rama. De la misma manera, era la encargada de leerla en público en la Asamblea Diocesana. También destacó la Casa de la Madre Admirable, un centro para obreras dirigido por una junta conformada por obreras, aunque dependiente de las Mujeres. Allí las obreras podían aprender a leer, escribir, contabilidad, labores del hogar. Además, podían llevar con ellas a sus hijos, ya que disponían de lugares para su cuidado y les ayudaban a encontrar trabajo o redistribuían el trabajo existente entre todas las obreras para que a ninguna le faltara algún encargo (la mayoría cosían por encargo).61Para Nosotras, 65, 1949, 11. Lo cuenta la propia Elisa Sancho Izquierdo en un artículo dedicado la Archidiócesis de Zaragoza. Es curioso que en ningún momento haga referencia a la Hermandad Obrera Femenina de Acción Católica, que ya existía en 1949. El Noticiero, 30 de diciembre de 1948, 2.
A lo largo de los años 40 y como ya se había anunciado en el apartado anterior, Sancho Izquierdo se implicó mucho en la atención a este colectivo. Esto le llevó a colaborar, a partir de 1946, en la revista Para Nosotras, la publicación nacional de las Mujeres de Acción Católica destinada a las obreras. 62 La participación en esta revista y los conocimientos demostrados en la misma sobre el mundo obrero la llevarán a participar en las asambleas diocesanas exponiendo los temas referentes a las obreras. Por ejemplo, en la IX Asamblea Diocesana de las Mujeres, impartió una conferencia sobre «El apostolado en el propio ambiente». El Noticiero, 28 de mayo de 1946, 11. En ella, las mujeres de las clases medias se dirigían a las obreras a través de un lenguaje sencillo, en ocasiones infantil, y paternalista, cargado de expresiones populares e ilustrado con imágenes atractivas (Martín y de Lima 2019, 399Martín Gutiérrez, Sara y Gabriela de Lima Grecco. 2019. «Ecclesia, Volad y Para nosotras. Prensa, poder y censura en la construcción del arquetipo femenino católico bajo el franquismo». En Prensa, poder y opinión pública: de la lucha por la libertad de expresión a la era de la posverdad, edición de Ana Luna San Eugenio y Carlos Pulpillo Leiva, 389-410. Alcalá de Henares: Cedrus Histórica.). En sus páginas era común encontrar alusiones a las encíclicas Rerum Novarum o Quadragesimo Anno, a la vez que se explicaban las nuevas normativas franquistas referentes a las condiciones laborales. Así pues, Sancho Izquierdo comenzó a colaborar en esta revista, situación que se prolongó hasta 1949.
En sus primeros artículos trató dos temas fundamentales: la importancia de captar obreras que desearan ser un apóstol en su propio ambiente y la dignificación de la figura de la obrera. Para poder abordar el primer tema y en línea con el tono general de la revista, la aragonesa emplea un lenguaje sencillo, valiéndose de personajes ficticios, para elaborar un relato a imitación de las fábulas. En este sentido, pretende mostrar la labor encomiable que llevan a cabo las obreras que deciden apostar por realizar este tipo de acciones: «Y ella se maravilló, con la misma sencillez de la empresa, como si se le descorriera el velo de un mundo nuevo, lleno de oportunidades para un corazón generoso que quiere hacer el bien, el mundo del apostolado de su ambiente». 63 Para Nosotras, 22, 1946, 3. Asimismo, pone a estas obreras de Acción Católica en situaciones en las que contribuyen a salvar a otra obrera de una situación peligrosa, a menudo, futuras parejas que aparecen retratadas como hombres violentos, peligrosos o seductores que pretenden arrastrar a las obreras en su espiral de vicio, que pueden poner en peligro su pureza y virtud, dos cualidades imprescindibles en toda joven.64Para Nosotras, 26, 1946, 2. Unido a lo anterior, estos apóstoles en su ambiente también suelen dar consejos sobre cómo escoger pareja, o que cualidades debe tener un hombre para convertirse en un marido ejemplar, dejando en evidencia que lo que se esperaba de las jóvenes obreras era el matrimonio y la maternidad como fin último de su existencia:
No fue el príncipe encantado de la Cenicienta, pero sí el hombre formal y trabajador, que se llevó un día a Consuelo para esposa. Y su padre [bien colocado en una empresa], el amigo cordial, que ayudó a los hijos de su amigo [el padre de Consuelo] a conquistar buenos puestos en la fábrica. Para todos fue una visita feliz la de aquel lunes de Carnaval que Consuelín, muy en su sitio, no había querido recibir sola.65Para Nosotras, 34, 1947, 2.
El segundo tema abordado por Sancho Izquierdo es la dignidad de las obreras y el orgullo, que, según ella, estas debían sentir al mantener a sus familias. No obstante, siempre tratado desde una óptica paternalista y condescendiente:
Porque tú no conoces bastante la dignidad del que trabaja, no sabes toda su grandeza. No piensas en que tu título de mujer que se esfuerza para sostener a los suyos, es algo muy grande que puedes ostentar con orgullo. ¡Pobre vecina mía, de las manos pinchadas cruelmente! Yo veía junto a las tuyas, las manos de tu madre, estropeadas por el carbón y la lejía; las manos de tu hermana, desfiguradas por los años y años de trabajo en la fábrica...las manos de Cristo, encallecidas en el banco de carpintero ¿Y de esas manos santas te avergonzabas, querías renegar? ¿Por qué decís entonces que sentís el orgullo de clase? Y luego os disfrazáis de señoritas.66Para Nosotras, 25, 1946, 5.
Pero sin duda, resulta de especial importancia el perfil, que, a lo largo de sus artículos, traza sobre lo que constituye ser «una auténtica obrera». En este sentido, recomienda cualidades que una obrera no debe tener67Por ejemplo, la envidia. Para Nosotras, 52, 1948, 2. mientras que expone que las verdaderas obreras son aquellas mujeres que viven de su trabajo o del trabajo de los suyos en un ambiente obrero, que nunca se han «estancado en la holgazanería», «haciendo de la pobreza absoluta un estado permanente», nunca son «pedigüeñas de profesión», mendigas o aduladoras, si tienen que pedir, lo hacen con dignidad. En este sentido, las obreras merecen respeto y comprensión, «no que se las mire de arriba abajo con actitud protectora».68Para Nosotras, 61, 1949, 19. Como podemos deducir, estas palabras suponen una crítica a los métodos tradicionales católicos de asistencia a los obreros, basados en la limosna y la compasión, sin embargo, también suponen un fiel retrato de como los sectores de las clases medias-altas concebían a los miembros de las clases populares y como intentaban modelar sus conductas (Martín Gutiérrez 2020, 239Martín Gutiérrez, Sara. 2020. «¿Católicas con conciencia de clase? Obreras y señoras de la Acción Católica Española en el franquismo: una historia de influencias y desavenencias en torno al género, la religión y la clase». Pasado y Memoria 20: 235-254. https://doi.org/10.14198/pasado2020.20.10). El modelo de mujer que las Mujeres de Acción Católica pretendían transmitir a las obreras, era el modelo de la Virgen María, un arquetipo basado en ser la esposa cristiana perfecta, dedicada al hogar, al cuidado los hijos y el esposo y, cumpliendo siempre sus tareas con pureza, humildad y sencillez (Martín y de Lima 2018Martín Gutiérrez, Sara y Gabriela de Lima Grecco. 2018. «Salvando las ánimas: Discursos de género y religión en las revistas de la Acción Católica Española». Ex æquo 37: 63-80. https://doi.org/10.22355/exaequo.2018.37.05). Así pues, a través de esta revista, las mujeres de las clases medias-altas contribuyeron a la transmisión de un único modelo o ideal de obrera católica, un arquetipo de género transnacional excluyente y separado del resto de identidades.
3.3. Presencia pública y espacios ocupados
⌅Como hemos visto a lo largo de las páginas anteriores, Elisa Sancho Izquierdo no solo contribuyó con sus acciones y desde sus cargos a la construcción del nuevo estado franquista y al engrandecimiento de Acción Católica, sino que también lo hizo a través de sus escritos, obras de teatro, relatos, poemas y artículos en prensa. Este gusto por la literatura, por la escritura en general, parece ser un gusto adquirido en la familia. No fue la única que cultivó esta afición. Su hermano Miguel, catedrático de Derecho Natural y Rector de la Universidad de Zaragoza hasta 1954, había escrito en su juventud alguna novela como El hombre de la corbata verde (1914) y dos zarzuelas, una de ellas Telva, la gitana, musicada por José María Oláiz (Alares 2008, 363Alares López, Gustavo. 2008. Diccionario biográfico de los consejeros de la Institución Fernando el Católico, 1943-1984. Una aproximación a las elites políticas y culturales de la Zaragoza franquista. Zaragoza: Institución Fernando el Católico.). Sin duda, el buen posicionamiento y reconocimiento de su hermano debió influir en su trayectoria, pero no es menos cierto que Sancho Izquierdo, contaba con un camino propio indiscutible. Es verdad, que su carrera no es comparable a la del catedrático, pero también es cierto que los lugares y los espacios reservados para una mujer en esa época eran muchísimo más escasos. De hecho, su obra no es entendible sin su vinculación directa al mundo de las organizaciones católicas femeninas en general y la Acción Católica femenina en particular.
Un ejemplo claro de esto es su interés por la historia, los paisajes y las costumbres de Aragón, sobre todo del Bajo Aragón y Teruel, la zona de la que era originaria su familia. Este tema de escritura comenzó a desarrollarse a raíz de los viajes de propaganda realizados con la Juventud Femenina y con las Mujeres de Acción Católica. 69 Se debe tener en cuenta que la diócesis de Zaragoza no se corresponde con los límites geográficos de la provincia. Algunos pueblos localizados en la provincia de Teruel, sobre todo en las zonas del Bajo Aragón y las Cuencas Mineras, pertenecieron a la diócesis de Zaragoza hasta 1955. Por ejemplo, Elisa Sancho Izquierdo realiza, en 1942, un viaje de propaganda a Utrillas. El Noticiero, 26 de junio de 1942, 7. Sin embargo, es también evidente que su hermano era uno de los intelectuales más destacados del regionalismo aragonés y es lógico pensar que esto tuvo una influencia directa en la obra de Sancho Izquierdo. Desde 1939, la identidad histórica aragonesa pasó a articularse en torno a una particular lectura del pasado en la que la figura de Fernando el Católico y la Guerra de Independencia resultaron referenciales. Sobre este sustrato histórico, lo aragonés-franquista incorporó a su imaginario elementos de larga tradición como el pilarismo y la exaltación de un pasado regional folklorizado personificado en la imagen del baturro, consolidando el arquetipo (Alarés 2021, 109Alares López, Gustavo. 2021. «“Aragón la más famosa”: las vicisitudes del aragonesismo franquista», En El regionalismo bien entendido. Ambigüedades y límites del regionalismo en la España franquista, edición de Jaume Claret Miranda y Joan Fuster Sobrepere, 107-129. Granada: Editorial Comares.). En este sentido, Miguel Sancho Izquierdo fue uno de los grandes contribuidores en este proceso definiendo al baturro como: una persona sencilla y llana, religiosa, especialmente devota de la Virgen del Pilar, enamorada de España y de Aragón, vinculada al mundo agrario, siempre pegado a la moral católica, con un humor sutil y amable, blanco e inofensivo expresado en la jota (Alarés 2021, 117Alares López, Gustavo. 2021. «“Aragón la más famosa”: las vicisitudes del aragonesismo franquista», En El regionalismo bien entendido. Ambigüedades y límites del regionalismo en la España franquista, edición de Jaume Claret Miranda y Joan Fuster Sobrepere, 107-129. Granada: Editorial Comares.). Entroncando con esta tradición e inspirada por sus viajes por Aragón, Elisa Sancho comenzó a colaborar con la Revista Aragón:
Pasa la ronda, bulliciosa, juvenil, alborotada. No son ya los baturros que pudiera pinta Marcelino de Uncela, porque han desechado el pañuelo y el calzón corto para vestir traje de pana de pantalón largo, boina y hasta quizás una de esas camisetas de punto de seda que resultan un poco absurdas para un labrador. Pero son los mismos baturros cuyo espíritu nos hayan podido dejar plasmado en sus poesías Eusebio Blasco, en sus cuentos Rafael Pamplona y en sus relatos Mariano Baselga Ramírez, porque son aragoneses nobles y sinceros, bruscos y cariñosos, tercos e ingenuos, bravos y compasivos, como sus padres y sus abuelos, aunque evolucione su indumentaria y el alumbrado de sus pueblos.70Revista Aragón, 193, 1945, 32. Aparte del fragmento citado, escribió otros artículos, por ejemplo, «Bellezas desconocidas», 192, 1945, 14.
Como puede observarse, la propia Elisa contribuyó también, a través de sus escritos a esta definición del alma aragonesa. Y es que este no es el único ejemplo que hemos encontrado. A partir de 1945, comenzó a publicar en el diario católico aragonés El Noticiero de manera regular hasta 1959. 71 De esta fecha data el último artículo que se ha localizado. La inmensa mayoría de sus artículos versaban sobre temas aragoneses: literatos,72Sobre poetas aragonesas como Luisa Herrero de Tejada. El Noticiero, 18 de abril de 1948, 11. leyendas y milagros,73Milagro de Calanda. El Noticiero, 29 de marzo de 1949, 1-2. Será una de las zonas a las que más obras dedicó. En 1941, en el Teatro Principal, se celebró una velada de exaltación del folklore aragonés. Entre otras obras, se leyó el Romancero Callejero de Calanda, melodía recuperada por Elisa Sancho Izquierdo. El Noticiero, 12 de octubre de 1941, 17. enfocados desde esta perspectiva folklórica o regionalista.74No obstante, también escribió algunos en defensa de alguna causa católica. Por ejemplo, a favor de la Campaña del DOMUND (El Noticiero, 22 de octubre de 1948, 1) o sobre la Jornada de la Joven (El Noticiero, 29 de marzo de 1949, 1-2).
La conmemoración de este centenario [el del nacimiento de Goya] debe dejar en el ambiente nacional como consecuencia, un mayor conocimiento de carácter aragonés. Nada perderá con ello, antes ganará, el complejo de sentimientos que llamamos amor a España. […] El carácter aragonés es sinceridad, ante todo, huye de lo teatral y fingido. Fácil es darse cuenta en las obras de Goya de que tienen esta cualidad.75El Noticiero, 26 de febrero de 1946, 12.
Estas líneas son un fiel reflejo del regionalismo franquista, un regionalismo «bien entendido» que buscaba la construcción histórica de un nacionalismo estatal más fuerte (Claret y Fuster-Sobrepere 2021Claret, Jaume; Fuster-Sobrepere, Joan. (2021) «Regionalismo y nacionalismo riman». En: Claret Miranda, Jaume; Fuster Sobrepere, Joan (eds). El regionalismo bien entendido. Ambigüedades y límites del regionalismo en la España franquista, 1-16. Granada: Editorial Comares.). Este tipo de escritos debieron de tener éxito en el diario católico ya que a lo largo de los años 1956 y 1957 escribió una sección denominada «Por las tierras del Bajo Aragón»76Me inclino a pensar que en ese tiempo pudiera residir algún tiempo en Calanda, suponemos que, en la casa familiar, ya que en muchos de sus artículos dice que escribe desde allí. Por ejemplo, El Noticiero, 23 de noviembre de 1956, 11; El Noticiero, 28 de marzo de 1956, 11; El Noticiero, 22 de febrero de 1956, 9; El Noticiero, 19 de septiembre de 1957, 14. en las que, siguiendo esta línea, reivindica diferentes aspectos de la comarca aragonesa. Todos los artículos comparten un tono grandilocuente, pintoresco y efectista, destinado a engrandecer la zona, enalteciendo la vida rural, en contraposición a la urbana. Por tanto, su trayectoria encaja perfectamente en el momento histórico, en el que el estudio de la cultura popular, a través del costumbrismo y el folklore, fue un objeto de atención constante por parte de los institutos de estudios locales.
Uno de los proyectos más importantes en este sentido fue la creación de una sección de folklore en el seno de la Institución Fernando el Católico77Institución dependiente de la Diputación de Zaragoza y del CSIC y dedicada a los estudios locales. por parte de Miguel Sancho Izquierdo. Aunque esta no fue muy exitosa, llegó a editar Costumbres y Tradiciones, 78 Costumbres y tradiciones: folklore aragonés. Zaragoza: IFC, 1948, 5-34. una publicación en la que Elisa participó con su artículo «Despertadores del Bajo Aragón».79Este artículo también fue publicado en la Revista Caesaraugusta, junto a otro artículo suyo, en la sección de etnología. Caesaraugusta, 11-12, 1958, 191-210 y 211-216. La prensa local recogió esta publicación destacando las dificultades a las que tuvo que enfrentarse la autora ya que la mayoría de los archivos parroquiales de la zona habían sido destruidos en la «Guerra de Liberación».80El Noticiero, 20 de febrero de 1949, 12. Esta serie de publicaciones la consolidaron como una folklorista de referencia, como ella se autodenominaba.
Paralelamente a esta implicación en la construcción del regionalismo aragonés franquista fue consolidando su carrera como escritora. Una de sus colaboraciones más importantes, aunque fallida, fue con la Editorial Minerva.81La editorial Minerva se puso en marcha por iniciativa de varias mujeres. Alguna de ellas formaba parte del Opus Dei, otras estaban relacionadas, pero no pertenecían a la Obra. Su objetivo era promover la lectura de libros clásicos y modernos, presentados de manera atractiva. Más información en: Montero Díaz 2017, 2020. Una de sus principales dirigentes era María Jiménez Salas, hija de Inocencio Jiménez y Juana Salas (Blasco 2014Blasco Herranz, Inmaculada. 2014. «Juana Salas (1875-1976): el feminismo católico». En Feminismos. Contribuciones desde la historia, edición de Ángela Cenarro Lagunas y Régine Illion, 107-132. Zaragoza: PUZ.). Sin duda, los Sancho-Izquierdo y los Jiménez-Salas se conocían, ya que eran dos de las familias más importantes en el panorama del catolicismo social zaragozano. Así pues, Elisa estuvo a punto de colaborar en la nueva colección que la editorial estaba preparando en febrero de 1945 con un relato titulado «Nubes y charcos».82Este escrito fue publicado en El Noticiero, 21 de diciembre de 1945, 8. Desconozco a que concurso presentó este relato. No obstante, esto no detuvo su carrera como escritora e intelectual zaragozana. A lo largo de los años participó en recitales de poesía en el Ateneo, en los que habitualmente era la única mujer.83El Noticiero, 20 de diciembre de 1956, 13. También fue parte de la Tertulia Teatral, desde 1957, que reunía a escritores, eruditos y aficionados que debatían sobre el teatro y sus autores en la capital aragonesa.84El procedimiento a seguir solía ser que uno de los integrantes de la tertulia presentaba una ponencia sobre un autor o una obra y al finalizar se abría un debate que integraba a todos los miembros de la tertulia. El Noticiero, 13 de enero de 1957, 12. En este sentido, podemos deducir que no solo escribía obras de teatro, relatos y poesía, sino que también poseía una formación específica en este sentido. A veces esta Tertulia tenía lugar en el Ateneo, pudiendo acceder el público general. Sancho Izquierdo tuvo la oportunidad de impartir una conferencia sobre Elliot y su teatro, destacando la religiosidad de este autor inglés desconocido en España.85El Noticiero, 20 de diciembre de 1959, 11. Asimismo, en 1957, constituyó con otros compañeros la Agrupación Sindical de Escritores de Zaragoza, dependiente de la Delegación provincial de sindicatos, llegando a ser vicepresidenta de la misma.86El Noticiero, 15 de junio de 1957, 12. Solo hubo otras dos mujeres en esta Junta: Josefina Sánchez Pemán87Poeta. Llegó a participar en una antología poética femenina editada por José Luis Martínez Redondo. Poesía femenina (Antología), Madrid: Estudios, 1953, 7. Más datos en: Jurado Morales 2014. y María Ascensión Moliner de Maynar.88Es imposible analizar en estas páginas todos sus trabajos, pero es importante mencionar que su obra fue abundante, aunque desconocemos el contenido de muchos de sus escritos. Estos solo han dejado huella a través de los concursos a los que se presentó y a través de la prensa. Por ejemplo, en 1946, se presentó a un concurso organizado por el Ateneo de Zaragoza para honrar la memoria del aragonés Gregorio García Arista, obteniendo un accésit por el relato ‘Calandria’ (El Noticiero, 24 de octubre de 1946, 7). En 1952 se presentó, con un relato titulado ‘Un sueñecico’, al concurso del diario El Pilar, con el que había colaborado con algunos artículos (por ejemplo, «Nuestro Sentido católico», El Pilar, 2942, 1940, 441), ganando un premio (El Noticiero, 4 de mayo de 1952, 10). Estos concursos no solo se limitaban al ámbito aragonés, sino que también se presentaba a concursos de carácter nacional. En 1957, se presentó al convocado con motivo de la celebración del Centenario de San Ignacio de Loyola, consiguiendo un premio de dos mil pesetas (El Noticiero, 22 de febrero de 1957, 2).
En este sentido, y a pesar de las escasas posibilidades para ocupar el espacio público que el franquismo ofrecía a las mujeres, Sancho Izquierdo consiguió hacerse un hueco en el panorama aragonés, en muchas ocasiones accediendo a lugares en los que era la única mujer. Dentro de estos lugares no solo ocupó el espacio público y se expresó dentro del mismo, sino que adquirió la posición de intelectual, especialmente vedada a las mujeres de esa época. Estos méritos fueron posibles, sin duda, gracias a su experiencia, su trayectoria, su familia, sus contactos y su clase social.
4. CATÓLICA, PROPAGANDISTA Y ESCRITORA
⌅A lo largo de estas páginas, se ha analizado el asociacionismo católico femenino de los años 30 y 40 del siglo XX a través de la figura de Elisa Sancho Izquierdo. Una mujer de la clase media-alta conservadora nacida en el seno de una familia católica, que tuvo la oportunidad de vivir uno de los tiempos más interesantes en lo referente al surgimiento, desarrollo y consolidación del asociacionismo católico femenino. Dentro de este análisis se han intentado destacar, especialmente, los años de la posguerra, que coincidieron con la etapa más activa, a todos los niveles, de la aragonesa. Así pues, hemos podido ver el surgimiento de un nuevo tipo de mujer católica movilizada perteneciente a las clases medias y dedicada al apostolado social; los inicios de la Juventud de Acción Católica en la archidiócesis de Zaragoza; el salto de estas mujeres católicas a la política electoral durante la II República a través de la Agrupación Femenina Aragonesa de Acción Popular y su importante contribución a la victoria en las elecciones de 1933; la vuelta de estas mujeres al apostolado seglar, su contribución y participación en el bando rebelde durante la guerra civil y el crecimiento y consolidación de las ramas femeninas de Acción católica durante los años 40. A partir de este punto, hemos analizado la colaboración de estas mujeres, siempre a través de la figura de Sancho Izquierdo, en la empresa recristianizadora emprendida por la Iglesia católica en la inmediata posguerra así como en la construcción del Nuevo Estado.
A este respecto, hemos podido observar como la participación de estas mujeres en ambas tareas provocó que estas adoptaran formas de vida que no se ajustaron a los mandatos de género que ellas mismas defendían y difundían entre las mujeres de las clases medias y las obreras, en el caso de Elisa Sancho, con los hechos y las palabras. Las dirigentes y propagandistas de Acción Católica pudieron gozar de una autonomía personal nada común en la época, a la vez que ocupaban espacios en los que los hombres siempre eran mayoría, convirtiéndose en una minoría y también en una excepción. En el caso de nuestra protagonista, estos espacios se vieron ensanchados por su trayectoria, su familia,89Miguel Sancho Izquierdo no era el único miembro de su familia implicado en la causa católica. La mujer de este, Pilar Rebullida, también fue una activa militante. Los hijos del matrimonio Sancho-Rebullida también ocuparon varios cargos en diferentes organizaciones relacionadas con la Acción Católica: Conrado (Ingeniero de la Confederación Hidrográfica del Ebro) perteneció a las Conferencias de San Vicente de Paúl (Archivo Municipal de Zaragoza, Sección Gobernación, Varios, 1949, Caja 3580. Exp. 5181) y fue vicesecretario de la Junta Diocesana de Acción Católica de Zaragoza (AAV. Congregación Consistorial. Relaciones diocesanas. Visita ad limina. Zaragoza. 1947, 63); María (Licenciada en Filosofía y Letras y especializada en Historia) llegó a ser presidenta de las Jóvenes en 1949 (Archivo Histórico Provincial de Zaragoza. Caja 18752. Exp. 4); Salomé también ocupará una vocalía en la Unión Diocesana de las Jóvenes (AAV. Congregación Consistorial. Relaciones diocesanas. Visita ad limina. Zaragoza. 1947, 66); Francisco fue propagandista del Consejo Diocesano de los Jóvenes durante los años 4 (Vamos, 18 de abril de 1943, 3). sus contactos y sus escritos, los cuales le dieron entrada a lugares en los que muy pocas mujeres tenían permitido el acceso, adquiriendo una identidad propia que, aunque ligada a su familia y sus apellidos, no estuvo marcada por ser la hermana, la tía o la hija de un dirigente masculino de Acción Católica. En este sentido, es importante recuperar la biografía de estas mujeres que habitaban las provincias con el objetivo de analizar cómo este modelo de activista católica no era algo que se reducía al ámbito madrileño, sino que fue más allá. Este se extendió por las diferentes diócesis españolas, aunque aún quedan por realizar otras investigaciones que profundicen en figuras similares en el resto del territorio español.
Así pues, gracias a estas trayectorias vitales, estas mujeres católicas tuvieron la oportunidad de viajar, ocupar cargos directivos o llevar adelante iniciativas que les granjearon un determinado reconocimiento social y profesional. En muchos casos, como en el de Sancho Izquierdo, no es casualidad que estas mujeres permanecieran solteras durante toda su vida, ya que ese estado civil les permitió abandonar parte de las obligaciones aparejadas a los roles de género imperantes en la época. En este sentido, y como estableció ya hace años Inmaculada Blasco (2001, 317-318), estas mujeres vivían esta vida sin experimentar ninguna paradoja. Entendían que su proyección pública y su compromiso con la causa católica estaban justificados ya que se hacían desde el servicio a la patria y a la Iglesia, sobre todo, en lo referente a sus objetivos de restauración de un orden de género rígido y fuertemente jerarquizado.
A finales de los años 40, Elisa Sancho Izquierdo abandonó los cargos directivos de la Acción Católica, centrándose a partir de entonces en su faceta de escritora, folklorista y formadora de nuevas generaciones de dirigentes y propagandistas.90El Noticiero, 12 de mayo de 1951, 7. En diciembre de 1959, cuando se cumplían veinticinco años de la imposición del crucifijo al primer grupo de jóvenes propagandistas de la Archidiócesis de Zaragoza, escribió un artículo en El Noticiero 91 El Noticiero, 27 de diciembre de 1959, 19. recordando los inicios de la rama de las jóvenes en la capital aragonesa, sus sacrificios, sus viajes de propaganda, su participación y sufrimiento en la guerra civil y la reconstrucción y extensión de la rama en los años de posguerra. Sin embargo, Elisa, que tenía ya 53 años, escribió sobre estos hechos con un aire de nostalgia y añoranza de un pasado que ya no podía volver. Se lamentaba de que las nuevas generaciones de Acción Católica desconocían los sufrimientos vividos y pensaban que lo sabían todo. Desde las páginas de este diario católico, Sancho Izquierdo cerraba la etapa más fructífera y activa de su vida, a la vez que era superada por una nueva generación de mujeres que tomarían los mandos de una nueva Acción Católica que aún tendría muchos más retos a los que enfrentarse.