Hispania Sacra 76 (153)
ISSN-L: 0018-215X, eISSN: 1988-4265
https://doi.org/10.3989/hs.2024.1070

Reseña de / Review of: Rodés Sarrablo, Thaïs: Talleres retablistas e imaginería sacra contemporánea en Pamplona y su cuenca (1890-2018), Eunsa. Editorial de la Universidad de Sevilla, Sevilla, 2021, 646 págs. ISBN: 978-84-472-3094-5.

 

Sin ninguna duda, la reciente publicación de Thaïs Rodés Serrablo viene a suponer un hito tanto en la temática como en la metodología, en lo que se refiere al estudio del género del arte sacro contemporáneo. La utilidad de una reflexión sistematizada y científica es incuestionable, sobre todo por referirse a un tema relegado en el estudio de la creación artística o al menos postergado ante las perspectivas de nuevas propuestas relativas a temáticas y soluciones que surgieron con extraordinario vigor en el siglo XIX.

Si el arte sacro, y de manera especial el escultórico, es imprescindible para comprender la Edad Moderna en el mundo occidental, el proceso de secularización que trajo la contemporaneidad vino a transformar prácticamente en una anécdota lo que había sido uno de los principales leitmotiv de la creación artística dentro de un rico panorama con muchísimos y variados matices. Solo por esta razón proponerse un estudio como el presente, ya supone por sí mismo un reto que es obligado valorar.

Realmente continúa siendo necesario plantearse las muchas incógnitas que envuelven la evolución del arte sacro desde el siglo XIX hasta nuestros días, desde muchos puntos de vista. Estudiar de qué modo le afectó la serialidad a la hora de recurrir a la fabricación industrial; de qué manera se vivieron las corrientes historicistas como un recurso extraordinariamente recurrente que servía de garantía de éxito por aludir a momentos de esplendor; la validez del retablo como tipología para cumplir con una función comunicadora eficaz con el fiel; la revolución que supuso la irrupción del mundo de la abstracción o de qué modo se puede medir la creatividad en comparación con lo que estaba sucediendo con los movimientos de vanguardia, son algunos aspectos que proporcionan atractivo a un tema que todavía tiene que dar mucho de sí.

El aporte teórico que la autora presenta en el capítulo introductorio es clave para entender los objetivos del trabajo y para conocer con detalle el fundamento en el que se gesta la evolución del proceso que se quiere contar. Y es muy importante el hecho de que el estudio se plantee sin prejuicios, de un modo preciso y riguroso, hablando a las claras de la profunda crisis de la fórmula, de las razones que condujeron a ella, de los períodos en blanco por causas diferentes, de las razones que posibilitaron su resurgir, de la influencia que ejercieron fenómenos esenciales como el Concilio Vaticano II y de sus claves de comprensión.

Esos aspectos y muchos más se abordan en un estudio como el que ahora ha visto la luz, especulando con las motivaciones, analizando las circunstancias y acotando el estudio en un área geográfica como la navarra, con sus propias peculiaridades, lo que convierte al trabajo en un sugestivo laboratorio que podría servir en el futuro de modelo para extrapolarse a otros ámbitos.

De lo general a lo particular, el recorrido se va elaborando a partir de un panorama del contexto geográfico que se hace imprescindible para conocer el desarrollo de lo que vendrá después. El conocimiento del territorio y de su trayectoria histórica contribuyen a entender un ambiente sin el que no se puede conocer lo que iba a suceder en el campo de la creación.

Las monografías dedicadas a cada uno de los talleres y artistas estudiados responden a una metodología muy clara, con un desarrollo lineal que las hace muy legibles y que, acompañadas por unas imágenes ilustrativas nada pretenciosas, pero muy aclaratorias, contribuyen a visualizar lo que significaron la evolución y los resultados de lo que ha supuesto esa faceta creativa. La secuencia a través de lo que supuso ese esquema reinventado del retablo, tomando referencias de aquí y de allá, buscando una simbiosis entre la monumentalidad y el ornato, es la mejor prueba de su validez y de su prolongada vigencia a pesar del transcurrir del tiempo.

Y junto a ello todo lo que tiene que ver con la perduración de las técnicas, con una pervivencia de habilidades probadas que dieron paso al empleo de recursos y materiales diferentes a los tradicionales, incluso hasta la actualidad, para elaborar toda una galería iconográfica. Allí se intercalan los títulos antiguos con las novedades, tanto locales como simplemente contemporáneas, dando como resultado un bien armado estudio evolutivo que se constituye en el mejor termómetro devocional de un área y de un periodo muy concretos.

El minucioso listado de talleres, artistas y obras se completa con la utilidad del apéndice documental, que pone a disposición del estudioso documentos de primera mano para facilitar otras lecturas, para proporcionar claves a la hora de que cualquier otro enfoque tenga como punto de partida el instrumento mismo que origina el hecho creativo y su proceso.

Finalmente, las entrevistas a los artistas se convierten en una curiosa sorpresa que no defrauda y en una particularidad que aproxima al lector, desde dentro, la personalidad de los artífices con una fidelidad de evocaciones «vasarianas». Realmente hay que pensar en la utilidad que este género de aportaciones hubiera tenido en épocas pretéritas, en las que la documentación, de una manera especial en el mundo hispánico, es tan parca que no permite más que elucubrar, en la mayor parte de los casos, en todo aquello que se refiere al universo de las motivaciones personales. La literalidad de las transcripciones dice, de nuevo, mucho en favor del rigor de la autora a la hora de considerar el valor testimonial de aquello que se expresa con absoluta libertad en beneficio de una mejor comprensión del tema que se aborda.