Astigi
⌅Las fases de intervenciones arqueológicas que se desarrollaron en Écija, entre los años 1997 y 2007 en la plaza de España, permitieron constatar la existencia de un amplio espacio público, en el cuadrante sureste de la colonia, en el que se alza un área sacra con un templo que se ha identificado como un recinto con funcionalidad específica de culto imperial al menos a partir de época flavia.39Sobre la evolución urbana de Colonia Augusta Firma Astigi (Écija): García-Dils 2015. Para el espacio sacro consúltense las pp. 188-242, y especialmente pp. 232-235 en cuanto a su posible relación con las manifestaciones de culto imperial, al menos, desde época flavia. Véase también para el recinto de culto: García-Dils y Ordóñez 2007; García-Dils, Ordóñez y Rodríguez 2007. Con respecto a los testimonios epigráficos hallados en las inmediaciones del templo: García-Dils 2015, 230-235; Ordóñez y García-Dils 2013a, 2013b. El área estuvo delimitada por el cardo máximo de la urbe en su extremo occidental y por uno de los decumanos secundarios en su sección septentrional. Entre las estructuras excavadas destacan un estanque de planta rectangular, una estructura de opus caementicium que enmarcaba el temenos en el que se incluía el complejo hidráulico, y un muro de opus quadratum que delimitaba el conjunto a modo de peribolos del espacio sagrado.40Sobre el templo: García-Dils 2015, 217-226.

Figura 1 Hipótesis general sobre las áreas forenses de Astigi de acuerdo con las estructuras conocidas Fuente: García-Dils 2015, 199.
El recinto de culto, del que se conoce únicamente su ángulo noroccidental, estaba compuesto por un templo sobre podio, abierto hacia el sur donde se desarrollaba el resto del foro, y contaba con un estanque monumental a su espalda que actuó como contenedor de numerosas y relevantes piezas epigráficas, escultóricas, así como elementos arquitectónicos singulares.41Para el estanque: García-Dils 2015, 211-216. La estructura hidráulica posee una planta rectangular y dimensiones de 23,80 × 6,32 m. Su profundidad es de entre 1,29 y 1,38 m y conserva en sendos extremos cinco escalones que permiten descender al fondo. La presencia del agua se vinculó con determinadas prácticas litúrgicas y se estableció como paralelo más próximo el denominado templo de Diana de Mérida. Entre el muro de opus quadratum del peribolos y la potente infraestructura de opus caementicium —con una anchura de 9,20 m en el norte y 9,50 m en el oeste— se extendía una explanada interpretada como área porticada que enmarcaría el podium del templo y el estanque, ambos construidos en época augustea. En el periodo flavio se levanta el muro del peribolos y se abre un acceso porticado al foro en el ángulo noroccidental —de 3 m de anchura— por el que se ingresaba al interior del temenos. En cuanto a la cronología propuesta para dicho pórtico perimetral, la cimentación se data en la fase inicial de edificación del complejo en época augustea, aunque los estudios sobre la decoración arquitectónica parecen sugerir una importante remodelación en el siglo II d. C.42García-Dils 2015, 208. De acuerdo con la investigación e interpretación de García-Dils, el pórtico enmarcaba, en su sector occidental, una estructura de planta quebrada, quizás otro podium, que se construiría a mediados del siglo I d. C.43García-Dils 2015, 208-210. Asimismo, el autor ha propuesto, según criterios de simetría, la existencia de una estructura equivalente en el lado oriental del templo principal, aunque por el momento no hay prueba directa de su existencia.
Además de los elementos decorativos y arquitectónicos que se hallaron en la plaza de España y sus proximidades, así como los materiales reutilizados en las iglesias de Santa Bárbara, San Francisco y otros edificios cercanos, característicos de construcciones oficiales,44Entre los restos que se hallaron en el interior del estanque destacan fragmentos de estatuas de tamaño mayor al natural. Por un lado, un pie desnudo de bronce sobredorado, de 0,33 m de longitud y de gran calidad técnica, que podría pertenecer a una representación de tipo monumental —la imagen pudo alcanzar una altura de unos 2 m— de algún dios o emperador divinizado (Merchán 2015, n.º 11). También son reseñables, entre otros fragmentos, un torso de atleta desnudo elaborado en mármol pario (Merchán 2015, n.º 4), unas piernas de mármol pentélico (Merchán 2015, n.º 3) y una cabeza de mármol pario con casco corintio (Merchán 2015, n.º 6). Estos tres últimos poseen una cronología adrianea. Véanse al respecto: García-Dils y Ordóñez 2007, 284-285, con nota 42, así como el estudio pormenorizado de cada una de las piezas en Merchán 2015. Además, dentro del conjunto de esculturas ideales, cabe destacar la amazona tipo Sciarra, de mármol pentélico y datación adrianea, procedente de los alrededores del recinto: García-Dils 2015, 214 y, especialmente, Merchán 2015, n.º 5. Consúltese también sobre el hallazgo de unos cancelli metálicos encontrados en el interior del estanque: García-Dils 2015, 226-230; García-Dils y Rodríguez 2014. Uno de los fragmentos de cancelli conservados cuenta con una lámina de oro en su superficie; un metal que, como señalan los dos últimos autores, estuvo vinculado con los edificios cultuales y de representación imperial (p. 1638). es de especial relevancia la información que aportan los testimonios epigráficos. Concretamente, cabe destacar una serie de fragmentos de inscripción con litterae aureae hallados en el interior del estanque que sobresalen por la calidad de su ejecución y que han sido adscritos al conjunto templario.45Véase un detallado estudio de las piezas en: Ordóñez y García-Dils 2013b. De acuerdo con el comienzo de la explotación de los mármoles de Almadén, con los que se elaboraron, los autores señalan que habría que otórgales una cronología post quem de época tardo-augustea, aunque buena parte de los testimonios de Almadén de Astigi se datan entre finales del siglo I y durante la siguiente centuria. No obstante, según los autores, no es común la elaboración de este tipo de letras con posterioridad a finales del siglo I: Ordóñez y García-Dils 2013b, 172-173. Según el tamaño de las letras, que alcanzan incluso los 40 cm —mayores a las de cualquier complejo monumental de Hispania—, Ordóñez y García-Dils consideran que podían pertenecer a la inscripción dedicatoria del templo. En su opinión, la grandiosidad, el coste de factura y la vinculación de las mismas con grandes edificios públicos hacen pensar en «un testimonio relacionado quizá con la casa imperial o con alguien muy cercano a ella».46Ordóñez y García-Dils 2013b, 172. También procede del interior de la estructura hidráulica la lápida de mármol de Luni que contiene un votum a favor de la incolumidad, posiblemente, del emperador Cómodo, realizada con probabilidad entre los años 190-192 y que estaría integrada en el edificio cultual.47Saquete, Ordóñez y García- Dils 2011; Ordóñez et al. 2015. Asimismo, cabe destacar dos inscripciones con dedicaciones al Genio de la colonia, con cronologías de la primera mitad del siglo I.48Véase sobre los epígrafes: Ordóñez y García-Dils 2013b, 173-180. Consúltese sobre el Genio en la península ibérica: Goffaux 2004.
Por otro lado, es igualmente interesante el conjunto de soportes epigráficos hallados en las inmediaciones de la plaza de España, de gran similitud tanto en la forma como en las dimensiones,49Aunque uno de ellos se encuentra desaparecido, por lo que solo se conoce el texto de la inscripción: CIL II²/5, 1162. que constatan la elevación de estatuas de plata de un peso igual o superior a cien libras y con cronologías de la primera mitad o mediados del siglo II.50Ordóñez y García-Dils 2013a. En opinión de los autores, los pedestales pudieron estar adosados a la parte interior del peribolos del temenos, quizás en hornacinas (p. 82). Dos de las estatuas fueron elevadas por Aponia Montana, sacerdotisa de culto imperial —sacerdos Divarum Augustarum—51CIL II2/5, 1162. que realizó una dedicación a Bonus Eventus por valor de ciento cincuenta libras de plata y levantó otra imagen “ex testamento” en nombre de su hijo Caesius Montanus, probablemente a otra deidad, con un peso de cien libras.52CIL II2/5, 1166.Caecilia Trophime, vinculada al comercio del aceite, ordenó en su testamento erigir una estatua de cien libras del mismo metal a la Piedad.53CIL II2/5, 1165. Por su parte, el seviralis Numerius Martialis ofreció un signum a Pantheus también de cien libras.54CIL II2/5, 1164. Una interesante reflexión sobre este dios y su vinculación con el emperador Adriano en: Melfi 2017. Igualmente, se conserva una dedicación, de la primera mitad del siglo II, a Minerva [Augusta].55Ordóñez, García-Dils y Saquete 2012, 192-197. Aunque este último hallazgo no documente —o no conserve— un homenaje similar a los anteriores, se constata una buena concentración de evergesías de imágenes de plata en este lugar; un acontecimiento que, con la excepción de Italica, se puede considerar excepcional en el Occidente latino.56Ordóñez y García-Dils 2013a, 84. Según los autores, todo este conjunto alcanzaría el medio millón de sestercios, una cifra nada habitual. Menos clara es la localización del pedestal de mármol que se refiere a un pontifex perpetuus coloniae Astigitanae, que también fue flamen Divorum August[---] (CIL II2/5, 1171; CILA II, 695).
Como resultado, en el caso del temenos de la plaza de España de Astigi no es posible determinar la(s) advocación(es) concreta(s) del templo. Esto no quiere decir que los miembros de la domus imperatoria no formaran parte del recinto sacro, pues de acuerdo con el testimonio de la sacerdos Divarum Augustarum recibirían culto. Sin embargo, los testimonios no son concluyentes sobre la(s) divinidad(es) tutela(res) del templo. La comprensión del espacio se complica con la presencia de deidades, virtudes y abstracciones divinizadas —Minerva [Augusta],57Alvar 2022, 95 interpreta el epíteto Augusto como una «una transferencia simbólica del poder imperial a la divinidad […] ejercicio destinado a asociar la monarquía con la divinidad y a aproximar a una determinada deidad al poder imperial […] La interpretación del fenómeno ha de verse a la luz de los préstamos de la simbología del poder a la divinidad […] Mediante el préstamo se produce una apropiación de la entidad divina por parte del poder político, pero en absoluto se produce una mezcla de los cultos de los dioses augustos y el destinado al emperador». el Genio de la colonia, Pietas, Bonus Eventus, Pantheus— que, aunque algunas vinculadas a la ideología imperial, no suponen la existencia de un culto directo a los emperadores o los miembros de su domus.58Por su parte, la votorum nuncupatio, como señalan sus editores, documenta un voto a favor de la incolumidad del emperador. Tampoco los restos de estatuas que se hallaron en el interior del estanque aportan una información concluyente al respecto, pero sí permiten dar una idea de la cantidad de imágenes que pudieron estar presentes en el recinto —algunas de culto, otras no—. Además, la estructura de planta quebrada, datada a mediados del siglo I d. C., también podría haber otorgado posibilidades organizativas a la abigarrada presencia divina que coparía el recinto sacro.
Italica
⌅En el caso de Italica, tras la concesión del estatuto colonial a sus munícipes de la mano del emperador Adriano y la consecuente ampliación urbanística que experimentó la ciudad, se configuró un complejo edilicio cultual que comunicaba, a través de la vía principal, con el anfiteatro al norte y con el antiguo foro en el extremo suroccidental.59Sobre la posible relación dialéctica del recinto de culto con el complejo arquitectónico hallado en la terraza superior del teatro de Italica: León 2021, 225. Con respecto a la existencia de una posible Aedes Augusti: Jiménez Sancho 2021. Este conjunto monumental fue situado en uno de los enclaves más altos de la ampliación adrianea —la denominada Nova Urbs por García y Bellido— y orientado hacia el Baetis, adquiriendo una clara posición escenográfica ante el viajero que se aproximaba a la ciudad. El complejo cultual determinó la planificación y ordenación del resto de la ampliación adrianea y configuró el principal hito arquitectónico del paisaje urbano.60Alarcón y Montero-Fernández 2017. La obra de García y Bellido (1960) sigue siendo el punto de partida de cualquier estudio sobre Italica. Recientemente: León 2021; Beltrán y Escacena 2022; Cortés, Lozano y Alarcón 2022.
El espacio está delimitado por una gran plaza rectangular (c. 122 × 96 m)61La planta del recinto se relacionó en su momento con la Biblioteca de Adriano en Atenas: Boatwright 1997; La Rocca 2014. que posee en tres de sus lados dos exedras semicirculares que flanquean otra rectangular de mayor tamaño y que invaden las vías que delimitan el complejo cultual.62El clásico estudio del espacio en: León 1988. Los últimos datos sobre el complejo edilicio en: Vargas 2017a, 2017b, 2018, 2022. En el flanco corto oriental, que queda libre de exedras, se alzaría la entrada a la plaza. Asimismo, se abren dos accesos secundarios en el extremo nordeste y suroeste del pórtico. En el centro de la plaza se erigió un gran templo, posiblemente octástilo, sobre podio y en su frente un ara.63La cimentación se ha estimado en c. 48 × 28,5 m. Junto al flanco oeste del pórtico, en la parte trasera del templo y frente a la exedra central de dicho lado, se han hallado cuatro cisternas o depósitos hidráulicos, a modo de estanque. Además, se levantaron pedestales de esculturas paralelos a los muros norte y sur del templo. También se constata el profuso empleo del mármol hasta en su techumbre,64Mármol de origen imperial —Luni, Portasanta, Cipollino, Proconnesio— y local —de Almadén de la Plata (Sevilla) y Mijas (Málaga)—. Vargas 2017a, 2017b, 2018; Beltrán 2013; Becerra 2017. característica que recuerda a la descripción de Pausanias de ciertos templos griegos, como el del propio Zeus Olímpico, con cubierta de mármol pentélico.65Paus. V, 10, 3; Vargas 2017b, 70.
Figura 2 Planta del recinto de culto de Italica elaborada por Vargas-Vázquez Fuente: Escacena Carrasco, Esteban López, Vargas-Vázquez 2021, 220.
El estudio del material epigráfico pone de manifiesto la presencia de diferentes divinidades en el recinto de acuerdo con el hallazgo, principalmente, de pedestales de estatuas y placas lisas con una cronología que se extiende desde época adrianea hasta el periodo severo.66La epigrafía del recinto de culto en: Blanco 1988; Becerra y Beltrán 2020. Las inscripciones vinculadas al espacio cultual fueron halladas tanto en el interior de la plaza como reutilizadas en una construcción tardoimperial anexa a la fachada oriental del recinto. Por un lado, cabe destacar la dedicación al Genio de la colonia de Marcus Cassius Caecilianus, flamen perpetuo de Divus Traianus y flaminalis provinciae Baeticae. La inscripción sobre pedestal, de época adrianea, conmemora la erección de cuatro imágenes de plata al Genio de Italica, por valor de cien libras, con motivo de la obtención del duovirato.67CILA II, 343. En la parte inferior sobresalen motivos vegetales que enmarcan una Gorgona. El sacerdocio de Divus Traianus se documenta una vez más en Hispania, concretamente en Tarraco (CIL II, 4274 = 6072; CIL II²/14, 2293). Blanco 1988, 108 vinculó el Genio de la colonia con el emperador Adriano, promotor de la “refundación” de Italica, y sumó a su hipótesis la relación del emperador con los restos del gorgoneion que aparecen en la inscripción. Años más tarde, Cortés 2010, 591-592 recuperó la hipótesis de Blanco y estableció como paralelo la posición de Adriano en el templo de Zeus Olímpico en Atenas. Recientemente, Becerra y Beltrán 2020, 276 consideran que la preeminencia que toma el dedicante en relación con el Genio/Adriano en la organización del texto de la inscripción «sería impensable en aquel espacio de culto dinástico imperial», por lo que el Genio debió ser la personificación de la propia Italica. Por otro lado, se documenta un pedestal de una estatua de Apolo Augusto que constata la actividad evergética de Marcus Sentius Maurianus, que había sido edil y duovir de la colonia, y que con motivo de su elección como augur dedica, en época adrianea, una imagen de dicha divinidad de cien libras de plata.68CILA II, 342. En la zona inferior de la cartela sobresale un relieve en el que se identifica una cítara y hojas de acanto. Véase: Alvar 2022, 100-101. También formaría parte de un pedestal la dedicación a Júpiter —probablemente Óptimo Máximo—, quizás a través de la erección de una imagen de plata. El promotor, Marcus Antistius, integra a su hijo en la acción ritual, que es llevada a cabo en honor del Genio de la colonia. La pieza fue datada en la primera mitad del siglo II d. C. o a mediados de dicha centuria, sin embargo, recientemente se ha concretado la cronología en el gobierno de Antonino Pío.69CILA II, 344. Sobre la datación: Blanco 1988, 116; Becerra y Beltrán 2020, 277. Véase también: Alvar 2022, 91. Finalmente, es especialmente interesante el texto que menciona a Vibia Modesta, oriunda de Mauretania, que pagó, en algún momento entre mediados del siglo II y principios del siglo III, la erección de una imagen a la Victoria Augusta ricamente decorada con joyas, con un valor de más de 132 libras de plata, por el honor que se le otorgó —iterato honore bis flaminica sacerdos—. Además de levantar la estatua en el lugar indicado por el ordo, la sacerdotisa ofrece in templo suo su corona flaminal y tres efigies de oro de Isis Domina, Ceres y Juno Regina.70CILA II, 358. Consúltese sobre la dedicación de Vibia Modesta: Alvar 2022, 106-109. El resto de fragmentos de inscripción procedentes del espacio cultual en: Becerra y Beltrán 2020.
A la información epigráfica se suma el hallazgo de fragmentos de esculturas de bulto redondo en el interior del espacio cultual, estudiados por León, para los que se ha propuesto una cronología adrianea, que podrían informar de las posibles imágenes de culto. Por un lado, el segmento de dedo colosal —más de 30 cm— de mármol blanco de Paros, perteneciente a una mano de un tamaño en torno a 1,20 m. Su hallazgo junto a la plataforma de cimentación del templo ha servido de argumento para sostener que podría ser una imagen de culto que debió alzarse en la cella, posiblemente en una actitud sedente.71León 2020, 370-371. Por otro lado, la media mano de mármol blanco de Luni, igualmente colosal pero de escala inferior al anterior, descubierta en la plaza porticada. Las dimensiones de la pieza permiten afirmar que formaría parte de una imagen de tamaño superior al natural.72Sus características han hecho pensar en una mano femenina: León 2020, 374. Finalmente, el antebrazo derecho de mármol blanco de Thasos (1,70 m), hallado en las inmediaciones del recinto de culto.73León 2020, 372-374. Según León 2020, 369-370, mientras que la media mano, aunque de gran tamaño, no tuvo que ser elaborada necesariamente por piezas, el dedo y el antebrazo debieron pertenecer a imágenes realizadas según la técnica de los acrolitos.
Desde la publicación de la obra de León en 1988, Traianeum de Italica, el complejo edilicio se ha identificado con un recinto de culto imperial dedicado a Trajano divinizado.74Los argumentos de la autora en: León 1988, 60-61, 63, y 82-85. La hipótesis de León ha sido apoyada por parte de los investigadores hasta la actualidad: González Conde 2019, 147; Escacena, Esteban y Vargas 2021. En un reciente trabajo la autora apuesta por «un lugar de culto a los divi y singularmente a divo Trajano».75León 2021, 228. León 2020, 376 asigna el fragmento de dedo a la imagen de culto de la cella, en su opinión Divus Traianus; el antebrazo a las esculturas que se alzarían en una de las tres capillas rectangulares del pórtico, donde podrían ubicarse las representaciones de Adriano, junto con Divus Nerva y Divus Traianus padre; por su parte, el fragmento de mano correspondería a una de las estatuas de las exedras semicirculares, que, en su opinión, podrían acoger a las Divae y Augustae de la familia. Así, se otorga preeminencia a la figura de Divus Traianus de acuerdo con el flaminado de Marcus Cassius Caecilianus y con la lectura de dos piezas epigráficas que, según una de las reconstrucciones propuestas, podría indicar la presencia de tres estatuas de plata de dicho emperador: statuis? a]rg(enteis) tribus Traiani [Aug(usti)].76Caballos 2003, 261-265 aportó la lectura mediante la unión de un fragmento de inscripción procedente del recinto de culto –[---]ersu[---/---]IIIIV[---]– y otra pieza del yacimiento, aunque de procedencia desconocida: –[---]os cum [---/---]rg(enti) tribus Traiani [---]. No obstante, incluso si se acepta que sendos fragmentos de inscripción pertenecen a una misma pieza y proceden del recinto de culto, en opinión de Becerra y Beltrán, cabría esperar la aparición de la condición de divus del emperador Trajano, por lo que sería más probable la lectura de [--- statuis? a]rg(enteis) tribus Traiani [Hadriani Augusti ---].77Becerra y Beltrán 2020, 281. Hübner planteó, Traiani [Hadriani Antonini Pii ---] (CIL II, 5371), si se acepta una cronología posterior.
Lo cierto es que también en Italica es complicado determinar la advocación concreta del templo, aunque la información conservada colige su vinculación con las manifestaciones de culto imperial. No obstante, la comprensión del espacio de nuevo se complica con la presencia de dedicaciones a otras deidades –el Genio de la colonia, Apolo Augusto, Júpiter, quizás Óptimo Máximo, la Victoria Augusta e, incluso, la ofrenda de Vibia Modesta de las tres efigies de oro de Isis Domina, Ceres y Juno Regina—.78Como señala Alvar 2022, 108-109, los tres epítetos que aparecen en esta inscripción –Augusta, Regina, Domina– «podrían ser expresión de una dimensión política, relacionada con el modelo monárquico […] Los tres casos reunidos en este epígrafe, por tanto, se hacen eco de la normalización de un modelo de comunicación con lo sobrenatural que resulta apropiado para las estrategias del poder político». El motivo es la complejidad inherente al politeísmo grecorromano presente en los contextos templarios. La dimensión de las exedras rectangulares del pórtico permite hablar de aulas sacras,79Vargas 2017a, 188. por lo que cada vez parecen más claras las posibilidades que la configuración arquitectónica otorgó a la admisión de diversas divinidades — incluidos Divi y Augusti— que aparecerían de un modo jerarquizado en el complejo edilicio. Adriano, promotor de las reformas urbanísticas de la colonia, pudo estar presente en el mismo, probablemente junto a su padre adoptivo —Divus Traianus—, pero quizás también junto a Divus Augustus, que le proporcionaba unas posibilidades ideológicas y propagandísticas excepcionales80Ya se ha comentado que en Tarraco Adriano simplifica sus nombres públicos en Hadrianus Augustus: Cortés 2022, 50. y cuyo culto está atestiguado en Italica antes de su defunción y deificación.81Sobre el empleo de la figura de Augusto por Adriano, consúltese: Cortés 2010, 586-587. En cuanto a la inspiración del conjunto edilicio italicense en el foro de Augusto, véase: León 1988, 60-61. Los testimonios de los pontífices para el culto de Augusto son: CILA II, 382 y 383. Asimismo, no puede pasar inadvertido, como ha destacado recientemente Mastrocinque, la dimensión solar que adquiere Apolo, presente en este espacio, de la mano de Augusto.82Precisamente Divus Augustus se convierte en una divinidad similar a dicho dios de acuerdo con la construcción de la ideología solar sobre la que se configura el culto del nuevo divus. Véase al respecto: Mastrocinque 2017, 73-78; Alvar 2022, 101. En opinión de Alvar, los testimonios de Apolo Augusto en Hispania, principalmente con cronologías de la primera mitad del siglo II, se podrían poner en relación con la dinámica religiosa adrianea.83Alvar 2022, 101. Quizás el testimonio de Apolo Augusto de este espacio cultual sea la resonancia de una posible intervención sobre la memoria colectiva italicense, presente en este complejo edilicio, por parte del emperador Adriano.84El texto de época tardorrepublicana que constata la existencia de un ancestro de la estirpe del emperador Trajano, M(arcus) Trahius, hace referencia a una dedicación —quizás de una aedes— a Apolo; una divinidad presente en Italica desde antiguo y que se vincularía a Augusto: CILA II, 578; Gil 1986; Caballos 1987-1988.
En definitiva, aunque no se puede(n) determinar la(s) deidad(es) tutelar(es) del templo, no debería extrañar la pluralidad de dioses que pudieron recibir culto en el conjunto edilicio, incluidos Divi/ae y Augusti/ae, de acuerdo con la compleja presencia divina con la que parece que contó.85Como ha señalado recientemente Cortés 2022, 48, el recinto debió estar “lleno de dioses”. Las deidades se organizarían de un modo jerárquico en el espacio en función del lugar que ocuparan —no sería lo mismo estar en la cella del templo que en alguna de las exedras laterales—. Esto no solo es fruto de la complejidad inherente al politeísmo grecorromano, como se ha comentado, sino que también es consecuencia de uno de los métodos más eficaces para construir y representar la condición sobrehumana de la familia imperial. Asimismo, la vinculación del templo con otros hitos urbanísticos de la ciudad como las termas con palestra o el anfiteatro, cuya dimensión supera las necesidades de un asentamiento de provincias de mediano tamaño, o las amplias avenidas que apuntan a vías procesionales, son testimonios que ponen de manifiesto que la colonia es dotada por Adriano de las características propias de las ciudades ceremoniales que servían de soporte a las celebraciones imperiales, en las que se veneraban a los dioses tradicionales y las nuevas divinidades imperiales.86Lozano y Alarcón 2022. Los últimos estudios sobre la planta y la potencia de la cimentación del templo –que alcanzó 5,8 m en la cabecera–, los restos escultóricos y epigráficos, el profuso empleo de mármoles –de diversos tipos, procedencia y gamas cromáticas– usados incluso en la techumbre, así como la presencia de talleres de primer nivel y la inversión que requirió el complejo –al alcance del poder imperial y las familias más ricas y poderosas de la ciudad– ponen de manifiesto la descomunal obra de ingeniería que supuso: Vargas 2018, 222. En opinión de Cortés 2022, 47-50, este templo habría que identificarlo con aquellos destinados al culto imperial supracívico que Adriano denominó «de enorme grandeza y de la mayor reputación», ναοὺς παμμεγε̣θ̣εστ̣άτους καὶ ἐνδοξοτάτους.